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Ese grato desconcierto

 

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György Ligeti

 

 

 “¿De verdad hay que aplaudir esto?”, parecía decir el señor de mediana edad a la mujer –evidentemente su esposa- que al lado suyo vivaba a rabiar. Al lado, una parejita joven, embelesada por los sonidos escuchados parecía pedir, ansiosa, más de lo mismo. Acababa de escucharse, por primera vez en la Argentina, “Abendphantasie”, un coro a 16 voces del compositor húngaro György Ligeti (1923-2006) en la voz del Estudio Coral Buenos Aires, dirigido por Carlos López Puccio. Todo en el marco de un recital compartido por esa agrupación y la Camerata Bariloche en una Catedral metropolitana repleta de gente a pesar del calor de diciembre.

 

Un recital gratuito en el que también se interpretaron motetes de Bach y obras de Mozart y Corelli. Y donde los más informados se cruzaron con esa señora que llevaba la bolsa de los mandados y aquel tipo que se ubicó a codazos entre la multitud llevando los papeles de la oficina todavía debajo del brazo. Quizás por todo eso, el organizador del concierto advirtió, antes de la obra de Ligeti, que se iba a escuchar algo distinto. Previno que “les puede parecer , por momentos, que el coro desafina”. Y explicó, enseguida, que esa sonoridad tan diferente y desconcertante tenía una razón de ser: los microtonos.

 

Puntualmente,  Ligeti utilizó en esta obra cuartos de tono, que podrían describirse como sonidos que se ubican entre dos semitonos de la escala cromática (esa que todos aprendimos en el colegio), explicó mientras los que asentían rascándose la pera con aires de suficiencia se mezclaban con los que fruncían el ceño, ya definitivamente perdidos. Después, llegó la música con todo su poder explicativo, ese que suele superar al de las palabras. Y con las sonoridades anunciadas creando singulares texturas, definitivamente diferentes a todo lo escuchado antes y después en el concierto. Suficientes para justificar el aplauso rabioso de la chica de los anteojos, que se fue del lugar dispuesta a buscar obras de Ligeti. Y la perplejidad de aquel marido del principio, ese al que la cosa no le gustó nada, pero al que le pareció tan pero tan rara que no se animó a condenarla.

 

 

Acerca de György Ligeti : Compositor  húngaro considerado uno de los más grandes creadores de música clásica del siglo XX. Conocido también popularmente después de que el director de cine Stanley Kubrick utilizó obras suyas para musicalizar los filmes “2001 Odisea en el Espacio” y “El Resplandor”, entre otros. Pero lo hizo sin su autorización lo que motivó que Ligeti lo querellara por un dólar, dejando así en claro que no lo hacía por el dinero, sino para demostrarle a Kubrick su disconformidad. Trabajó con figuras claves de la vanguardia, como Karlheinz Stockhausen y Gottfried Koenig y a través de ellos se introdujo en el mundo de la música electrónica buscando nuevas texturas sonoras. Cuando posteriormente volvió a escribir música instrumental y vocal, ésta se vio influída por sus experiencias electrónicas. Murió en Viena en el año 2006.

DiMeola/Clarke/Ponty:La magia de las cuerdas

ponty.jpgQuince largos minutos de espera. Ansiedad. Y después, si. Un violín, una guitarra y un contrabajo confiados a las mejores manos. Esas capaces de expandir los horizontes técnicos y expresivos de sus instrumentos, dibujando un paisaje sonoro con nombre, apellido e historia propios. Si, es Rite of The Strings, el trío integrado por el violinista Jean Luc Ponty, el guitarrista Al Di Meola y el contrabajista Stanley Clarke, que esta semana pasó por la Argentina en el marco de una gira que también los llevó a Brasil y Chile.

 

La historia había empezado en 1995. Ese año, Ponty, DiMeola y Clarke coincidieron, al cabo de una larga gira, en un estudio de grabación para grabar un álbum producido por el propio Clarke que con los años se convertiría en un clásico del jazz-fusión.

 

Doce años después, Indigo, el tema que abría aquel disco ya mítico –y el único que dejó esta formación de notables- inauguró la magia del regreso en el escenario del Gran Rex. Y dio inicio a la primera parte de un  recital en la que los tres indiscutidos referentes del género abordaron  temas claves de aquel álbum histórico -como Song To John (dedicada a Contrane), Renaissance y Memory Canyon- pero con arreglos nuevos y espacio suficiente para la improvisación.

 

Tras esa primera parte, llegó el momento de los largos pasajes solistas que permitieron el lucimiento de esos músicos, calificados también en algún momento por la prensa especializada como tres grandes egos.

 

 El primero fue Al Di Meola, que aprovechó el espacio y el lugar para homenajear a Astor Piazzolla con una versión de Adiós Nonino. Más tarde fue el turno de Ponty, de su sonido y fraseos inconfundibles en uno de los momentos más celebrados por la audiencia. Y para el final un inspirado Clarke, su contrabajo, sus efectos percusivos y su carisma escénico.

 

El cierre, con los tres en el escenario y un clásico vivado a voz en cuello por un público de todas las edades, a la vez heterogéneo y entusiasta, que dejó la sala visiblemente conforme, pero que pareció quedarse con las ganas de, por lo menos, un bis más.

 

 

 

Acerca de Jean Luc Ponty: Innovador del violín, tanto en el jazz como en el rock, es hijo de un violinista y una profesora de piano. Fue su admiración por John Coltrane y Miles Davis la que lo llevó al jazz. Sobre él dijo Joachim Berendt, prestigioso estudioso del jazz, que “a partir de Ponty el violìn de jazz -cuyos máximos referentes hasta entonces habían sido Stephane Grappelli y Stuff Smith- ha sido un instrumento distinto”.

 

Acerca de Stanley Clarke: Se destaca tanto como contrabajista como compositor y productor de películas y series de TV. A lo largo de su larga carrera, que comenzó en 1971, grabò 16 discos y tocó con artistas como Chic Corea, Stan Getz, Dexter Gordon y Art Blakey.

 

Al Di Meola: Es considerado uno de los más virtuosos guitarristas de jazz instrumental y una de sus características fundamentales es la de haber explorado distintos géneros con su guitarra. Desde la música mediterránea, a la brasilera, el rock y hasta el tango, influído por Astor Piazzolla. Su disco junto a Paco de Lucía y John McLaughlin “Viernes a la Noche en San Francisco” es considerado otro clásico. Integró, entre otros grupos, Return to Forever y tocó  junto a Milton Nacimento, Jimmy Page y Phil Collins.

 

 

De mostrador
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Un mostrador famoso, si los hay: el que pintó Edward Hooper

Las cosas serán distintas con la música clásica, pero la música
popular tiene un epicentro donde se cuecen la mayoría de sus
historias. Y es el mostrador. Sobre todo en estas geografías. No por
casualidad, Jaime Roos le dedicó a ese implemento medular el título de
uno de sus discos más celebrados y el recordado pasaje de una de sus canciones (a mi humilde juicio) literariamente más ricas, como es "Las Luces del Estadio". Pero soy consciente de que me estoy quedando corto. Las alusiones al mostrador en la música popular son infinitas. E  infinitas las historias que capta el oído atento que los frecuenta. Acá va una,
a mi juicio imperdible.

Me la contó un músico de larga carrera en Francia, donde cruzó su
historia con la de muchos grandes. Y reúne al maestro Alfredo Zitarrosa y a uno de sus guitarristas, Ciro Pérez. Cuenta que Pérez
quedó atribulado cierta noche por el malestar que evidenció el
atildado don Alfredo en el escenario. Con el miedo intacto y ese
respetuo incólume tan propio de los uruguayos, como si Zitarrosa siguiera vivo, Pérez  relata todavía hoy el episodio hablando bajito como con miedo de que el maestro –que era bravo para ciertas cosas- vuelva a la carga desde el más allá.

Dicen que cuenta Pérez –así de indirectas son siempre las historias de
mostrador- que, finalizado el show se acercó temeroso a Zitarrosa y le
describió cada uno de los arreglos que había hecho para las guitarras,
demostrándole que eran melódica y armónicamente inobjetables. Pero el
maestro uruguayo se lo quedó mirando con extrañeza, como preguntándose
de qué cuernos le estaba hablando.  Entonces respondió "eso está bien,
hombre! Pero uno de los guitarristas subió al escenario sin lustrarse
los zapatos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!".

 Mito urbano? Realidad? Que lo decidan los historiadores. Mientras
tanto, el relato seguirá circulando hasta que alguien la desmienta. Y
lo hará con esa fuerza que le da el entorno siempre potenciado,
siempre ligeramente propenso a la leyenda
,  de los mostradores.

Donde confluyen la música toba y la electrónica

Tono.jpg Alrededor del caburé o cabureí, un pájaro típico de la región chaqueña, existe una leyenda inmemorial que atribuye al encanto de su voz el poder de enamorar al resto de los seres del bosque y aún de hipnotizarlos para convertirlos en sus presas. La leyenda creció durante siglos entre los tobas y si ahora la cuento no es porque, de un día para otro, este blog haya cambiado de tema y trate ahora sobre la fauna autóctona y sus características. Sucede que los tobas llaman al caburé tonolec. Y Tonolec es la palabra que eligieron, no por casualidad, los chaqueños Diego Pérez y Charo Bogarín para nombrar a su propuesta, que se basa en fusionar antiguos cánticos tobas con música electrónica y que trajeron recientemente a La Plata.

 

Charo Bogarín es la cantante de la banda y apenas baja del escenario se apasiona hablando  de su música y de la historia que la inspira. Charo es bailarina, periodista y descendiente de guaraníes. Y dice que junto a Diego Pérez pasaron dos años trabajando junto al coro Chelaalapi (Banda de Zolzales) de Resistencia, integrado por adultos y ancianos tobas, que les enseñaron aquellos cánticos que durante siglos se transmitieron oralmente entre los integrantes de la etnia.

 

Después vino el trabajo más difícil, admite Bogarín: encontrar ese punto en que las antiguas melodías nacidas en el monte pudieran coexistir sin conflicto con la música electrónica, permitiendo que en el resultado final estuvieran presentes los elementos salientes del espíritu de aquella música ancestral. ¿Qué elementos?: El respeto por los silencios, la austeridad de recursos, la evocación de la naturaleza y un ritmo particular e hipnótico que poco tiene que ver con el que inspira el vértigo de la vida en las grandes ciudades, enumera Charo. Todo expresado a través de una instrumentación donde conviven el sonido de las guitarras eléctricas, el bajo o la batería y los instrumentos tobas como ese violín de una sola cuerda que los integrantes de la etnia conocen como noviqué.

 

“Una vez que tuvimos el resultado se lo llevamos a los ancianos de la etnia. Ellos quedaron encantados”, dice Charo.

 

Y no sólo ellos. Como la voz del caburé, también la música de Tonolec tiene algo de encantador e hipnótico, presente en las melodías originales y apuntalado por la electrónica. Y comenzó a cosechar devociones muy lejos del Chaco. Tanto que los Tonolec suman fechas en el interior del país, en Buenos Aires y en el exterior y trabajan en un nuevo disco. Aunque por ahora no quieren adelantar mucho. Esperan que madure, como el disco anterior, hasta alcanzar su punto justo. Lo único que dicen es que, otra vez, va a bucear en el legado musical de los tobas, una cultura sometida durante siglos injustamente –como tantas otras, en la historia de este país- al olvido y hasta el escarnio.

 

 

 

Sobre Tonolec: Es un dúo chaqueño integrado por Charo Bogarín y Diego Pérez que en su trabajo suman a las composiciones propias la recreación de canciones tobas a las que fusionan con música electrónica.  Tienen un disco “Tonolec” que fue grabado en el año 2005 y suman presentaciones en distintos puntos del país y del exterior, como España, adonde tocaron invitados por Amnesty International.

 

Link: www.tonolec.com.ar

La Banda Hermética, otra vez con Hermeto

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El prolongado romance que une a la platense Banda Hermética con el brasilero Hermeto Pascoal  tuvo una nueva expresión el jueves 11, cuando los locales subieron al escenario del porteño teatro Coliseo a hacer un tema y a compartir una “canja” (una suerte de jam o zapada) con el prolífico compositor del Calendario de los Sonidos, de gira por la Argentina.

 

Fue la tercera aventura compartida por el talentoso compositor, investigador y multi-instrmentista  considerado un “arqueólogo” de la música del nordeste brasilero y los integrantes de la banda de La Plata que eligió recrear su música, aunque con arreglos propios. El primero de los acercamientos se produjo cuando el grupo conectó por primera vez a Pascoal, que reaccionó de la forma menos esperada: les regaló un tema compuesto especiamente para ellos, que es el que abre el primer disco del grupo, “Calendario de los Sonidos”.

 

Habría una segunda vez no menos sorpresiva, cuenta Marcos Archetti, el bajista del grupo. Fue cuando la Banda Hermética presentaba su disco en el escenario de Notorious y recibió un invitado fuera de programa. El mismísimo Hermeto Pascoal, que no contento con acompañarlos en un tema, optó por hacerlo en varios después de viajar desde Brasil con ese único objetivo.

 

Con esos antecedentes, era seguro que la visita de Pascoal por estos días iba a tener consecuencias. Y las tuvo cuando el mítico Hermeto los invitó a acompañarlos en una improvisación en medio del show, una oferta a la que los herméticos accedieron gustosos.

 

Pero no fue lo único: Pascoal también les dejó el escenario a los platenses, después de presentarlos uno por uno, para que interpreten el tema que les compuso.

 

Cuando en 2003, el bajista Marcos Archetti comenzó a sacar temas de Pascoal y reunió a un cuarteto que con el tiempo se transformaría en noneto para recrear esa música a la vez compleja y fascinante, jamás se hubieran imaginado que eso los llevaría a compartir escenario con el hacedor del Calendario do Som, (la idea del calendario consiste en la composición de un tema por día y que Hermeto concretó entre el 23 de junio de 1996 y el 22 de junio de 1997).

 

“Empezamos a hacer esto por amor a la música de Hermeto. Al principio fue un desafio concretarla y después hacer arreglos a partir de ella. Pero para mi fue un momento inovidable cuando el propio Hermeto  llamó por teléfono para decirnos que había escuchado nuestro demo y le había gustado”, dice Archetti. Después hace una pausa y agrega con el mismo entusiasmo que lo debe haber contado el primer día y casi sin poder creerlo todavía: “¿Te imaginás que te llame el propio Hermeto Pascoal a tu casa?????”

 

 Foto: www.bandahermética.com.ar

 Link: www.bandahermetica.com.ar

 

Sobre la Banda Hermética: Está integrada por Marcos Archetti en bajo; Mariano Cantero en bateria;  Mariel Barreña y Ana Archetti en teclados, voz y acordeón; Federico Núñez en clarinete;  Bernardo Casagrande en saxo tenor;  Federico Jaureguiberry en saxo alto; Pili Peralta en percusión y Joaquin Perez en flauta traversa.Tienen un disco grabado, “Calendario delos sonidos” donde interpretan arreglos originales y con una perspectiva autóctona de temas de libro homónimo editado por Hermeto Pascoal que nunca fueron grabados por su autor.