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Está postulado

Se postuló a campeón. Como en las elecciones. Como cuando se discuten las estrategias electorales y luego de mucho debate se presenta en conferencia de prensa la fórmula presidencial. Bueno, algo parecido. Se lanzó la candidatura de Estudiantes. En las horas posteriores a la eliminación de la Copa Mariano Andujar había declarado que la herida se había hecho cáscara, pero había que demostrarlo. Estudiantes consiguió hace un rato nada más, sepultar por completo la temprana salida de la Libertadores con una victoria oportuna y significativa. Oportuna porque en pleno duelo fue capaz de levantar cabeza, y significativa porque ganarle a Boca siempre supone un agregado, mucho más si se consigue en la recta final. A ver si se comprende mejor; basta solo con hacer un breve repaso del historial para advertir que a Boca no se le gana frecuentemente. La última victoria en nuestra ciudad fue producto de un gol de tiro libre de Roberto Trotta. El árbitro del partido fue en aquella ocasión Juan Carlos Crespi. El DT Eduardo Flores. La fecha: 12 de diciembre de 1991. Hace 16 años. Yo era soltero y vos, sí vos que estás leyendo esta nota, tenías tres años. Yorno, Erbín, Iribarren, Trotta, Ramírez, Peinado, Soto, Aredes, Ortega, Ponte y Fredy Vera. En Boca atajaba Navarro Montoya y jugaban entre otros, Soñora, Palavecino, Rentera, Walter Pico y el hoy comentarista Diego Latorre. A Giunta lo expulsaron a los 30 del primer tiempo. Está claro que los más chicos ni saben de lo que estamos hablando ¿no?. Pero si además de lo esporádico de los triunfos sobre los xeneixes, la victoria se consuma frente a un Boca con pretensiones, en la 14ta. fecha y sirve para mantener la punta del torneo, eso quiere decir que se recibió de candidato.

Estudiantes jugó un muy buen partido por donde se lo mire. Boca no guardó mucho de lo mejor que podía poner en cancha, con la excepción de Riquelme. El equipo de Ischia venía entonado por una soberbia actuación en Brasil y el Pincha golpeado por la eliminación. Y Roberto Sensini metió mano a tiempo en el equipo para resolver algunas cuestiones tácticas que se hacía evidente debía corregir. Al margen de los cambios de nombres (removió a todos los delanteros titulares, entre ellos a Salgueiro que había sido el mejor frente a Liga) Boquita sacó un punta, armó la línea de tres defensiva que tan sólida había lucido el torneo pasado y sumó otro medio. Tres decisiones tácticas que el equipo estaba necesitando y que asimiló con naturalidad. Y todo esto en la previa del Clásico de la ciudad.

Los típicos códigos de vestuario harán imposible escuchar de boca de los protagonistas alguna declaración que pueda sonar más arriesgada de lo futbolísticamente sensato. Pero pase lo que pase en los próximos quince puntos, con todos los vaivenes propios de la competencia, nadie podrá negar a esta hora, que este equipo se postuló para campeón.

hasta el sábado.-

Un final antes de lo pensado

Algunos apuntes de la eliminación en orden caprichoso.

- De lo general a lo particular, sería injusto no destacar que Liga fue superior en la llave. Viajar, y especialmente a la altura, supone una ventaja que los ecuatorianos supieron aprovechar al máximo. El debate de las localías en este sentido y en este tipo competencias es estéril, pero no deja de ser cierto que el equipo del llano por lo general empieza perdiendo un partido. Todos se aferran a la esperanza de un gol, que en este caso Estudiantes no pudo marcar en aquel correcto primer tiempo en Quito. Por lo demás, en la revancha el Pincha fue menos poderoso de lo que se imaginaba, y la Liga hizo un Señor Partido, aguantando la presión de las 40 mil personas que reventaron el estadio y echando mano a las mañas típicas de Copa Libertadores para volcarlas en su propio provecho.

- Sensini planificó un partido en donde neutralizar a Guerrón y Bolaños era el objetivo principal para reducir el potencial ofensivo del rival. ¿Era una medida lógica? Sí. ¿Pudo hacer otra cosa? También. A esta altura no quedan dudas que el equipo crece con un medio más y con Angeleri de líbero, esto último, atendiendo además la circunstancia obligada de buscar el resultado sin margen para las especulaciones. Era otra  opción con MyF entre los tirulares, pero en definitiva el DT nunca dudó de  la formación que puso en cancha.

- La jugada del gol de Liga es muy finita. Sólo la Bruja sabe cuál fue la verdadera intención, pero cualquier riesgo más vale tenerlo lejos. El desconcierto duró los minutos necesarios como para hasta descuidar el armado de la barrera, que en definitiva terminó por poner al partido en zona de milagro.

- La polémica de las incorporaciones recrudece en la radio, el diario, las tribunas, el café. Los lectores conocen básicamente mi posición, pero, que quede claro, no tiene nada que ver  con la eliminación. Cuando terminó el Clausura 06, todos, y en el término contemplo al amplio universo Pincha, coincidían en que había que traer un arquero. Vino Andujar y la historia posterior es conocida, Herrera se fue, Estudiantes reforzó el puesto y mas tarde se consagró campeón. Del mismo modo, cuando finalizó el pasado Apertura 07 existía el pleno convencimiento de que el equipo debía reforzarse con un centro delantero goleador, y que el esfuerzo económico (hasta se especuló con que fuera el único) iba a orientarse hacia esa búsqueda. En la práctica la historia marcó otra cosa. No es la intención redundar, pero cualquier ángulo de observación finaliza con la misma conclusión, independientemente de los rendimientos, ya que en este caso lo que se analiza es la idea, el plan, y no las cualidades de los futbolistas. Un tres+un media punta+Lázzaro= 2.750.000 dólares. De los cuatro refuerzos tres juegan a cuenta gotas y Díaz significó una erogación de dinero 6 veces mayor a la que se realizó por la principal plaza a reforzar. Luego, todo lo demás; que Díaz es una compra a futuro, que ahora no lo necesitas, que para eso se hubiera quedado Álvarez, que los préstamos, que las compras, que no hay, que no quieren venir, etc., etc., etc.

- ¿Entonces se fracasó en la Copa? No estoy tan seguro. Más bien queda la imagen de una apuesta a mitad de camino, lejos del fracaso rotundo y a mucha distancia de la gloria.

- ¿Y ahora? No veo en el ánimo de Sensini los cambios que reclaman muchos hinchas disconformes tanto con Maggiolo como con Lázzaro. El tiempo de los pibes debe programarse y no improvisarse. Para que los juveniles respondan ahora, deberían haber tenido roce progresivo en el torneo pasado, para lograr un ascenso natural, y al mismo tiempo evitar el riesgo de que su período de maduración se pase. Como ocurrió con Piatti, el último juvenil consolidado y respaldado. Lentini, Carrasco, Pirchio, Iberbia, Fernández, Gaitán, García Uribe, Badell, Morales, Saucedo y la lista puede ampliarse, deberán insertarse, pero difícilmente lo hagan ahora que el equipo tiene seis finales por delante donde se juega ni más ni menos que la chance del título.

- Está mal llamarlo consuelo, pero el impensado liderazgo en el torneo trascurridas 13 fechas, lo deja con una leve ventaja respecto de los que sigan en la doble competencia, y les cumple el deseo a muchos hinchas que veían más apetecible el Clausura que la Libertadores. Sensini ya no rotará tanto, y de aquí al final gozará de la posibilidad de repetir un equipo titular para alcanzar el objetivo trazado en la pretemporada: ganar uno de los dos torneos. En ese sentido, Boca es un verdadero examen de carácter que fijará el tiempo que estén dispuestos a prestarle al duelo de la Libertadores. Si gana, se transformará en candidato, caso contrario, el final se escribirá letra por letra.


hasta el domingo.-
El juego de la Copa

Dos tiempos bien diferenciados. Uno en donde Estudiantes se plantó con autoridad y otro en donde las piernas lo fueron acorralando. Uno en donde se vio muy alto al Chino y a Galván, y otro donde los de abajo soportaron hasta lo futbolísticamente tolerable la falta de juego en el medio y los débiles intentos de Lázzaro por tener la pelota un par de segundos arriba. En el primero con un planteo estratégico lógico, y en el segundo con variantes algo tardías desde el banco. Sensini no ordenó variantes tácticas sino que buscó oxigenar al equipo manteniendo el esquema, y tal vez en ese caso hubiera sido saludable que los relevos se hubieran efectuado con algunos minutos de antelación.

Una derrota que compromete al máximo de la exigencia para la revancha, pero que tampoco deja tanto alivio entre los del Patón Bauza que pretendían en la previa una diferencia mayor para viajar a nuestra ciudad.

Liga ganó bien, no hay dudas, pero el partido no terminó. ¿O alguien imaginó algo distinto de la Copa? Nadie regala nada y todos los equipos tuvieron que exhibir virtudes para llegar a octavos. Liga expuso la peligrosidad de Bolaños, disciplina táctica, orden, y respeto por la pelota. Habrá que ver si le alcanza para la revancha del próximo martes, o si por el contrario, precisará de una cuota de agresividad que por ahora no ha asomado como una de las virtudes más visibles del conjunto ecuatoriano.

Mientras tanto, en lo que a Estudiantes se refiere, Sensini evidenciará en su próxima decisión cuál es la respuesta a una pregunta varias veces formulada desde que comenzó la competencia. ¿Copa o Clausura? La señal marca bifurcación en la ruta; hacia la derecha 7 partidos, el último frente a un Olimpo posiblemente descendido, y con muchos cruces atractivos en donde los animadores se pueden sacar puntos, como por ejemplo en el superclásico del domingo. Y hacia la izquierda, otros siete partidos coperos no aptos para cardíacos, con la gloria al final del camino como máxima seducción.

En verdad, la historia ya esta madurada en el seno del grupo hace rato. El orden cronológico de los próximos dos partidos estará invertido en el razonamiento del técnico Pincha, que primero resolverá a los once titulares para la revancha, y en virtud de ello, definirá a los que el sábado van a defender la punta del campeonato local. “En la Copa no hay margen” ya ha dicho en otras ocasiones Sensini. Y en ese escaso margen,  es en donde nació y vive la romántica historia de Estudiantes con la Libertadores. Palmeiras, Nacional, Peñarol, allá a lo lejos, y más acá en el tiempo Sporting Cristal, Bolívar, Goias, San Pablo en  la inolvidable Copa 2006 en cancha de Quilmes, que aún sin consagración, le aportó a la memoria colectiva de hinchas, jugadores y rivales, que siempre “algo” bueno está por pasarles a los de rojo y blanco. Hace sólo unos días en el Centenario de Montevideo volvió a dar otra muestra de “ese no se qué” que le eriza la piel al hincha, y que el próximo martes deberá reinventarse en La Plata .

hasta el sábado.-

¿Jugará el viernes?

No tengo muy claro si Lázzaro obró bien o mal. Más bien estoy más cerca de pensar que hizo bien en cumplir con la palabra empeñada en el momento de la concreción del préstamo. Sí tengo claro un par de hechos objetivos. Lázzaro fue transparente desde un inicio. Al momento de la sesión el delantero dijo estar de acuerdo con la decisión de no jugar contra Tigre. En aquel momento se creyó que el acuerdo quedaba plasmado en el contrato, cosa que quedó desmentida recién en la previa del partido, cuando trascendió que el propio Sensini lo volvió a consultar por el tema y se encontró con una ratificación del delantero. Al entrenador mucha gracia no le hizo. En general, al plantel tampoco: Desábato: “lo respeto, pero no lo entiendo”. Verón: “Por su puesto que hubiera querido que juegue, pero le creemos”. Dato clave, creer. A la gente, como era de esperar, la historia no le cayó muy simpática que digamos.

Ahora bien, el hecho de que su postura sea irreprochable desde la convicción de no traicionar la palabra otorgada a la dirigencia de Tigre, no invalida medidas también irreprochables que están al alcance del entrenador y que pueden ser directamente derivadas de la negativa del delantero a jugar el pasado domingo. Roberto Sensini podría tranquilamente hacer descansar a Lázaro el próximo viernes sin tener que dar mayores explicaciones por su decisión. La pelea por el puesto es tan pareja, que nadie puede darse lujos, mucho menos, quien llegó como principal refuerzo y todavía está muy lejos de colmar las expectativas que con su llegada se habían generado. ¿Qué clase de palabra es la que sólo rige  para este  torneo  y no para el próximo?  ¿O es que  Lázzaro  tiene  más reparos  en enfrentar  a  los hinchas de Tigre  que al equipo conducido por Cagna?

A los dirigentes el tema, al menos, los inquietó. El lunes antes del entrenamiento Abadíe y Di Plácido charlaron con el jugador, y le habrían hecho saber que consideraban al episodio completamente evitable.

Todo esto enmarcado en el contexto de la figura que llegó a Estudiantes a cubrir el espacio, que todos coincidían, era el más importante de cubrir en el mercado de pases. Para ser más claro y preciso. Lázzaro no es el cuarto arquero del plantel, con todo el respeto que en este caso se merece Mauro Dobler y cualquier otro jugador de la plantilla. Lázzaro vino, en resumidas cuentas, a reemplazar a Pavone y Calderón.

Sensini tiene por delante, y de cara a su propio plantel, la primera difícil decisión como conductor pincha. ¿Lo pondrá como titular el viernes?

hasta la próxima.-

Alcanzó el primer objetivo

Ahora que transitamos la mitad del torneo y que se ha terminado para Estudiantes la fase de grupos en la Copa, se puede fácilmente establecer un corte que invita, tentador, al análisis de lo producido.

Dieciséis partidos jugados, diez victorias, cuatro empates y dos derrotas. Treinta y cuatro puntos sobre cuarenta y ocho. 70,83 periódico el porcentaje de efectividad. Sensación térmica ambiente: euforia entre los hinchas. A uno de River en el Clausura con cosecha histórica en torneos cortos y con la clasificación a octavos en el bolsillo. Como dicen los franceses, “pas mal”. Ahora, ¿por qué “pas mal” (literalmente “nada mal”) y no una expresión más entusiasta? ¿Por qué en un momento del partido con Cuenca la gente tuvo que levantar al equipo y no el equipo a la gente? ¿Por qué a pesar de su óptimo nivel estadístico, no cosecha los elogios del campeón 2006? Sencillamente porque éste es un equipo distinto. Lo que no tiene que decir necesariamente que es mejor ni peor. No es el inconciente enamorado que por su primera novia hace cualquier pavada. Es, más bien, el “guacho” callejero que se la sabe lunga. Estudiantes va tallando su nuevo perfil a medida que la competencia avanza, y hasta aquí se ha mostrado un equipo parejo, maduro, curtido, áspero, mentalmente fuerte, hasta si se quiere algo opaco, pero tremendamente serio. Hasta gana sin Verón con mayor naturalidad. Más de un hincha de Lanús se lamentó en la platea granate con un “¡qué equipo jodido que es este, carajo!” en el preciso momento que el Chino Benítez salía a gritar su deliciosa igualdad después de pasarla mal con dos goles abajo. No hay glamour, no hay tacos ni rabonas, tampoco fantasías (excepción clara a los delicados gestos técnicos de Verón), pero hay un cruel oportunismo. Como en el despiadado cabezazo de Moreno sobre el final del juego contra Vélez. Como en aquella ráfaga aplastante en cancha de Racing. Como en ese ratito frente a los sanjuaninos. Y claro que también tiene la cuota de rebeldía suficiente como para que los hinchas atesoren para siempre la lluviosa noche de Montevideo.

Sin embargo existen algunos síntomas, que sin bien no son alarmantes, deben agendarse para la pronta corrección. El primer tiempo de Racing, el juego frente a Arsenal, las lagunas en cancha de Lanús por Copa, la falta de contundencia en zona de fuego, son algunas de las ventajas que no puede darse el lujo de permitirse. En esas pequeñas diferencias está el plus del campeón. Todo esto en el contexto de un escenario poco frecuente en Estudiantes. Éste es un equipo jugadorista, si se me permite el término. Y los retoques deben ser afrontados por un técnico que se asume nobel, ante un grupo que hace rato dejó atrás la adolescencia y reclama que lo dejen andar solo. Estudiantes ya no cruza la calle de la mano. Ischia, Sensini, La Volpe, Simeone, Basile, Cagna, Ramón Díaz, son todos ejemplos distintos, en situaciones y tiempos diferentes, en donde la incidencia del estratega se limita o se amplía según el caso. Hoy pareciera que en la tierra de Zubeldía y Bilardo el campo de acción de Sensini está reducido a una serie de decisiones no tan variada, pero de vital importancia para la segunda mitad de la competencia. Viajes, minutos, lesiones, molestias ¿Un volante más para sacar un delantero? ¿Es mejor el 4-4-2? ¿O se consolida la línea de tres? ¿Cuál es el 9 titular?

Inserto en el medio de un fútbol argentino en donde a nadie le sobra demasiado, ni a River, ni a Boca, ni a San Lorenzo, y mucho menos a otros históricos grandes, como los de Avellaneda, en la madurez de las individualidades radica la diferencia que lo coloca al Pincha, al menos hasta aquí, en el altar de los privilegiados y con la tranquilidad de haber alcanzado el primer objetivo.   

hasta la próxima.-