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Una pequeña reflexión
Nada me parece más apropiado en este tiempo que dar gracias por las circunstancias vividas. No importa si han sido buenas o malas experiencias, todas y cada una de ellas me han enseñado a crecer y a ser fuerte en esta tierra de los vivientes.


Quiero darle gracias infinitas a Dios por cada segundo de vida que me regala, porque puedo respirar y ver un día de sol o quizás uno gris, muy nublado y lluvioso...¡pero puedo verlo!
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Aquí estoy con mis dos hijitos: Gianluca y Catherina.

Le doy gracias por la hermosa familia que me regaló, porque a pesar de las pruebas que debemos afrontar, nada nos quita la paz y el gozo que Jesucristo sabe dar cuando nos entregamos completamente a Él.

 

Gracias porque mis hijos son hermosos y puedo verlos crecer y desarrollarse sanos y en plenitud.
Gracias por el esposo que me diste, ¡porque es mi mejor amigo, mi compañero, mi todo! A su lado puedo afirmar que el matrimonio es un pedacito del Cielo en la Tierra, como alguien a quien admiro mucho siempre me suele decir.

Gracias por los amigos, por los de hoy y los de ayer, los que están cerca y los que están lejos y aún por los que estando cerca ya no están. Gracias porque he aprendido de cada uno de ellos y porque han enriquecido mi hoja de vida.

Gracias, infinitas gracias a mis padres, quienes me han enseñado a vivir, a dar los primeros pasos y han puesto estos valores en mi corazón. Valores que nunca se irán pues encuentro que no hay otra manera de vivir la vida sino es a través del amor y el respeto.

Soy muy feliz, quizás pienses que la vida me sonríe, como se dice popularmente. Y sabés una cosa? NO, muchas veces la vida no me sonríe, a veces me hace llorar, sufrir, enojarme, dolerme pero de algo estoy segura: TODO, ABSOLUTAMENTE TODO ME SIRVE PARA CRECER.
Porque se que Dios tiene un propósito para conmigo y voy camino a conquistarlo.

Esta es mi realidad y te invito a que puedas revisar la tuya, a que hoy mismo te des cuenta que lo que tienes es mayor quizás a lo que anhelas. No te pido que te resignes, solo que aprendas a vivir agradecido con lo que tienes y verás que de a poco, lo que anhelas irá llegando. Dios es fiel y no nos abandona.

Que tengas un hermoso día, ¡bendiciones!
Un pedido de perdón!!!
Hola amigos! Sí, aunque no lo crean soy yo!!! No se como pedirles perdón por tanto abandono pero...tuvo sus causas!!
¿Recuerdan que en el último post les decía que "había vuelto"? Bueno, no lo hice sola, es decir...aún no sabía que estaba embarazada. Si, ya estoy cursando el séptimo mes de embarazo y, si todo sale en tiempo y forma, con la ayuda de Dios Catherina nacerá el 24 de septiembre!!!
No ha sido fácil este último tiempo, ya que Gian requiere cuidados, mi esposo también y las actividades propias no me han permitido escribir tanto como hubiera querido, pero ya estoy aquí y esta ves me quedo!!

Dios les bendiga mucho y entre hoy y mañana viene el nuevo post!!!
Ser agradecidos

por Lic. Marcela Valenti de Robayo

Ante todo, quiero agradecer a todas aquellas personas que siguen este blog y se registran como usuarios y, al mismo tiempo, pedirles perdón por no publicar más asiduamente el año pasado. Algunos compromisos me lo impidieron pero, como se dice usualmente…¡éste es otro año!

Y precisamente quiero iniciarlo con acciones de gracias. No hay nada mejor en la vida que ser agradecido, no sólo parecerlo: ¡serlo!

Para muchos es muy fácil dar las gracias por los pequeños servicios cotidianos que recibimos: el desayuno, la ropa limpia, una oficina en orden, etc. pero no todos actúan de la misma manera. Y es que la gratitud se entrelaza permanentemente con el respeto y calidad humana y, lamentablemente, no todos hemos sido calibrados en la misma “escuela”.

Ser agradecido no significa devolver un favor. El agradecimiento no es pagar una deuda sino reconocer la generosidad ajena. La persona agradecida tiene gestos importantes con aquellos que lo tienen en cuenta pero no para devolverle la atención “y quedar a mano” sino porque es movido por el amor que le provoca el otro y desea recompensarlo. Es más, la persona agradecida puede actuar perfectamente igual aún con aquellos que no han hecho nada para merecerlo,  simplemente porque ha aprendido a amar y respetar la vida humana.

Cuando toco este tema vienen a mi mente dos tipos de agradecimiento: uno el terrenal y otro (y quizás el más importante) el divino. Cuando pienso en lo terrenal me imagino la carita de Gianluca (mi pequeñín de 2 años) cada vez que con Leonardo le entregamos algo, puede ser un presente o simplemente su platito de comida. Lo veo sentado en su sillita y cuando llega ese plato a su mesa,  él me mira con ojitos alegres y hace un gesto particular que como madre entiendo: ¡me está dando las gracias por cuidarlo, por alimentarlo, por permitir que crezca fuerte y sano!  Y obviamente que siempre le robo un beso o un abrazo para completar este cuadro.

Pero cuando pienso en lo divino, el cuadro es diferente. Pues ya no se trata de mí sino de Cristo actuando como mi dador, como mi proveedor. Como aquel que hasta dio su propia vida para que yo pueda tener oportunidades en la mía. Por eso me gusta comenzar este año con una reflexión acerca de la gratitud.

Quiero que veamos lo que nos enseña el apóstol San Pablo en la Biblia: (Filipenses 4:4-7)

Alegraos siempre en el Señor. Os lo repito: ¡Alegraos! Que todos os conozcan como personas bondadosas. El Señor está cerca.

No os aflijáis por nada, sino presentadlo todo a Dios en oración. Pedidle, y también dadle gracias. Así Dios os dará su paz, que es más grande que todo cuanto el hombre puede comprender; y esa paz guardará vuestro corazón y vuestros pensamientos, porque estáis unidos a Cristo Jesús.

 

Él apóstol nos insta a ser agradecidos, a contentarnos en todo tiempo y momento con aquello que tenemos, porque reconoce que lo que tenemos, aquello que nos toca vivir proviene de Dios y si nos toca atravesarlo, créanme: ¡Dios sabe por qué y para qué debemos vivirlo! Pero fíjense que él dice algo más: dice que a cambio de ser agradecidos Dios nos dará su paz, que sobrepasa todo el entendimiento humano. Paz mental para los tiempos que corren: ¡qué hermoso regalo! ¿No lo creen así?

Dios nunca deja de darnos cosas, nunca deja de mimarnos y de estar pendiente de nosotros sin embargo, a nosotros, nos cuesta tanto darle gracias a Dios por lo cotidiano que nos transformamos en” perfectos desagradecidos”.

Piensa lo siguiente: si te levantaste hoy y abriste tus ojos y te dispusiste a hacer lo que haces habitualmente fue porque Dios decidió que así fuera. Él te regaló este día, con sus cosas buenas y sus problemas. ¿Podemos seguir viviendo tan indiferentes a nuestro amado Padre celestial? Creo que nada nos cuesta comenzar el día con una palabra de gratitud, con acciones de gracias hacia Su persona.

Las acciones de gracias nacen primero en el corazón, atrapan nuestra mente y se expresan con nuestros labios. ¿Qué te parece si cada día al levantarte reconoces a aquel que te regaló esa nueva mañana? Cuando estés luchando con tus sábanas ahí en tu cama porque ellas no te permiten abandonarlas, siéntate por un momento y dile esto a Dios con todo corazón:

“Amado Dios, gracias por este nuevo día que me regalas. Gracias porque no me lo merezco pero tú por amor me lo estás entregando. Te pido que me guíes en este día para que yo pueda honrarte con mis acciones y no equivoque mis pasos. Quiero serte fiel y aprovechar este precioso regalo de la mejor manera posible. Bendice mi vida y la de toda mi familia, bendice a aquellos que me rodean y dales también de tu paz. Gracias mi Señor por tu amor incondicional.” Amén!

Créanme que no hay mejor forma de iniciar una mañana y un nuevo año.

Ser agradecidos nos lleva a ser mejores personas y a disfrutar mucho más de lo cotidiano porque entendemos que no nos pertenece, que si lo vivimos es porque alguien dispuso en su corazón que así lo hiciéramos y por ende hay un propósito para nuestra vida que nos espera más allá de este día.

Que tus labios se llenen de acciones de gracias y tu vida se llenará de un perfume nuevo, atrayente y notarás el cambio. La persona que más sirve es la que sabe ser más agradecida.

Dios les bendice!

Patriotismo

por Lic. Marcela F. Valenti de Robayo

En estos días en los que el mundo se encuentra atravesando una profunda crisis financiera y donde los ojos de la humanidad se centran en el país que la ha provocado, quiero reflexionar desde este espacio acerca de uno de los valores más olvidados en nuestro país: el patriotismo.

Entiendo que un país donde existe un índice tan elevado de corrupción es casi imposible que exista el patriotismo pero en realidad creo que no comprendemos que como ciudadanos tenemos el derecho y el deber de ejercerlo.

Admiro profundamente la manera en que se manejan las campañas electorales en USA y mucho más me agrada cuando uno de los dos candidatos ha sido ya electo y el perdedor lo felicita y dice: “God bless America”. Esa frase que para muchos parece rutinaria encierra el ser de una nación que se da cuenta que solamente “UNIDA” puede salir adelante. Que sus candidatos y su clase política tienen proyectos y acompañan a aquel que ha sido elegido por el voto del pueblo. Es decir, existe una oposición pero es una oposición que construye y no una que solo señala y critica el desarrollo de gobierno del vencedor.

Sería tan bueno y tan sanador que eso ocurriera en nuestro país. De solo pensar que en USA siendo que no es obligatorio votar la gente concurre en masa ( y mucho más en estas últimas elecciones) y que en nuestro país siendo obligatorio no vamos sabiendo que seremos multados, pero no nos importa…¿por qué? Porque no confiamos en la clase política.

Puedo pasar mucho tiempo analizando y comparando las conductas de uno y otro pueblo y no con eso quiero decir que uno sea mejor o peor que el otro. Creo que deberíamos tomar aquello que nos sirve y practicarlo. Es que a veces importamos cosas que solo sirven para destrucción o muerte, como la fiesta de Halloween en vez de importar por ejemplo, el ser un buen ciudadano o la fiesta de Acción de Gracias. Pero veamos en detalle esto de ser patriotas o buenos ciudadanos.

En varias ocasiones nos damos tiempo para reflexionar sobre el camino por el que va nuestra vida: trabajo, familia y amigos son la constante necesaria e indispensable para medirnos; pero rara vez o nunca, pensamos en nuestro actuar como ciudadanos, en lo que significa haber nacido en un país y la responsabilidad que se desprende de este hecho.
Patriotismo es el valor que procura cultivar el respeto y amor que debemos a la patria, mediante nuestro trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común. Por eso le decía al inicio que es parte de nuestro compromiso con el país el ejercer nuestra ciudadanía, el participar y ejercer como contralor de aquellos que hemos votado para que nos representen y no dejar que hagan lo que quieran ni que lo hagan cuando quieran. Debemos involucrarnos y comenzar a ser influencia para otros para que nuestra sociedad cambie.

¿Pero cómo lograr ser patriota en un país que sólo tiene problemas de toda índole? Ese es uno de los muchos argumentos que tenemos para absolvernos de esta responsabilidad: economía, seguridad, desarrollo, conflictos internos, decadencia cultural, falta de valores... pero debemos asumir que el desarrollo y construcción de un país se logra con el esfuerzo y trabajo personal, sumado al de todos los compatriotas.

En lo cotidiano las personas tienden a compararse con otras naciones “en las que se vive mejor”, y tal vez deberíamos comenzar por adquirir las cualidades que admiramos y elogiamos en los habitantes de otras latitudes y colaborar positivamente al enriquecimiento de nuestra cultura, reconociendo que la patria nos ha proporcionado las condiciones indispensables para lograr nuestro desarrollo intelectual, social, moral y económico.

El patriotismo se manifiesta por los valores que transmitimos como ciudadanos conscientes: trabajo, conducta, modales, respeto a las normas y costumbres, pero podemos suponer que de poco sirve tener una actitud recta cuando se transige con la trampa, el abuso y la pereza. El verdadero patriota puede quejarse de su nación observando su errores y deficiencias, pero al mismo tiempo busca y propone los medios para poder solventarlos, pues no es correcto contemplar como el país se hunde cada día más sin que hagamos algo al respecto.

El problema de enseñar los valores cívicos en la escuela, es que fuera del aula los estudiantes no cuentan con el ejemplo y respaldo debido por parte de los adultos, entrando en un ciclo de indiferencia y rechazo hacía los símbolos patrios y todos los actos de la misma índole. ¿Es esta la forma de enseñar a los jóvenes el amor a la patria?

La manera de comenzar a vivir y transmitir a los demás la importancia de vivir este valor, no se logra necesariamente con grandes campañas, todas son muy buenas e indispensables, pero se necesita del trabajo y esfuerzo diario de cada uno de nosotros. ¿Cómo adquirir esa conciencia de unidad y pertenencia?

- Realiza tu trabajo con dedicación y esmero, es lo más justo y necesario para ser productivos.

- Preocúpate por el cuidado del medio ambiente; pagar tus impuestos, si te corresponde; acude a las urnas cuando sean elecciones para cargos públicos.

- No menosprecies todo aquello que tu país te facilita: escuela, comunidad, servicios, costumbres... Si no eres capaz de respetar tu entorno, jamás se despertará en ti el amor a la patria.

- Participa en actividades de servicio comunitario atendiendo enfermos, ancianos, niños discapacitados... que es una forma de colaborar al desarrollo social.

- Visita museos, asiste o participa en la promoción de actividades culturales que tengan como finalidad el dar a conocer los valores, costumbres y tradiciones nacionales.

- Procura conocer la historia, pues nos descubre el esfuerzo por construir una nación, el verdadero sentido de las tradiciones y los hechos que han conformado la situación actual. De esta forma estamos en condiciones de descubrir la raíz de los males, comprenderlos y tomar decisiones para corregirlos y prevenir en la medida posible su repetición.

Cumplamos con nuestros deberes cívicos y aprendamos a respetar a nuestras autoridades, porque la Biblia nos enseña que éstas han sido puestas por Dios. Si todos colaboramos nuestra nación cambiará y todos seremos beneficiados con dicho cambio. ¿No te gustaría comenzar hoy?

Respeto: Enseñando a nuestros hijos
por Lic. Marcela F. Valenti de Robayo



Instruye al niño en el camino correcto,

y aun en su vejez no lo abandonará.

                                                                   (La Biblia)

 

 

No tengo dudas que si hoy me paro en la puerta de cualquier colegio y les pregunto a los adolescentes qué les sugiere la palabra respeto, la gran mayoría de ellos me contestará que es la canción que canta “Antonella en Patito feo”.


Se que a grandes rasgos mi afirmación puede parecer subestimar a los adolescentes pero cuando miramos un poquito a nuestro alrededor y vemos las imágenes de alumnos incendiando el cabello de una profesora o agrediéndola en plena clase, créanme que creo estar en lo correcto: este valor humano se desvirtuó y está a punto de perderse.

 

Ahora la pregunta es: ¿Por qué? ¿Qué sucedió para que un valor tan importante de nuestra vida y convivencia como sociedad esté esfumándose día a día?

Bien, comencemos por preguntarnos que quiere decir  "Respeto". Quizás en la época de nuestros abuelos, pedir respeto significaba, algo así como: "haz lo que te digo, y guarda silencio". Pedir respeto significaba una exigencia de sumisión y obediencia. Y es verdad que los niños de aquel entonces (nuestros padres) respetaban más por temor que por convencimiento pero…respetaban.

Ya en la época de mis padres, la comunicación en el seno familiar era más fluida, se podía intercambiar opiniones pero aún así siempre prevalecía la opinión paterna y los niños de aquel entonces (es decir, nosotros) no estábamos de acuerdo, se nos permitía opinar, lo expresábamos pero…respetábamos.

Actualmente, todo es diferente: los niños opinan, critican, imponen y son los padres los que obedecen y ¡respetan las decisiones de los hijos!

Y esto se debe al desembarco de una “nueva ola” de padres permisivos, acomplejados y con la idea de que sus propios padres fueron muy “duros” con ellos y les cortaron las alas para poder ser y desarrollarse en la vida. Entonces, convencidos que no quieren ser iguales a sus progenitores y que ellos son mucho más “modernos” quisieron cambiar el modelo de educación hacia sus hijos y ahora gastan más dinero en psicoanalistas por la culpa que les provoca ponerle límites a sus niños en ves de “gastar” ese tiempo con sus hijos educándolos y amándolos al no permitirles hacer todo lo que desean.

En cualquier sociedad (familia, aula, empresa, ciudad) debe haber autoridades que la dirijan (padres, profesores, jefes, concejales). Esto exige a hijos, alumnos y subordinados un trato disciplinado y obediente. Las rebeldías son faltas de respeto hacia la sociedad.


Y no podemos negarlo: No es culpa de los chicos, es culpa de los padres. Si hoy con mi esposo no educamos integralmente a nuestro pequeño hijo, jamás Gianluca sabrá comportarse en sociedad y mucho menos acatará una norma.


Si no le enseño que no puede hacer todo lo que desea, que hay cosas que por su propio bien (aunque él hoy no lo entienda) papá y mamá no se lo permiten, mañana jamás Gianluca respetará a otros porque no fue enseñado y desarrollado en su sentido de la frustración, lo cual, cuando crezca le permitirá ver y entender que su libertad y sus derechos terminan donde empiezan los de su prójimo.


Si no educo hoy a mi hijo tan solo le estoy demostrando mi desamor y negligencia y cosecharé un hombre carente de valores, egoísta y anárquico.


Papá, Mamá, no tengas miedo. Educa a tu hijo/a, ponle límites. De esa manera le estás demostrando que le amas.


Durante mucho tiempo trabajé con grupos de niños y adolescentes y ellos no hacen más que reclamar a gritos esos límites. Aunque como padre te parezca que los rechazan, déjame decirte que lo hacen para llamar tu atención. Ellos necesitan a alguien que los guíe y les diga hasta dónde pueden llegar.


Están en plena edad de maduración, donde no saben lo que quieren pero sí necesitan que tú estés allí para apoyarlos.

No buscan un amigote, no te esfuerces por querer ser el amigo/a de tu hijo/a porque nunca lo conseguirás: eres su papá o su mamá y ese es el rol que Dios te dio y el que tu hijo te reclama y te reclamará siempre.


La Paternidad implica el estar cerca, el amar, el cubrir, el escuchar, el no juzgar. Muéstrales que siempre podrán contar contigo más allá de lo que hayan hecho.

 

Enséñales a tus hijos con el ejemplo. Respeta para que ellos aprendan a hacerlo.


La difamación y las burlas rebajan la dignidad de las personas, y este trato injusto es una falta de respeto.


Los obreros y subordinados son seres humanos. Tratarlos como esclavos es una falta de respeto a su dignidad de personas.


Las faltas de educación voluntarias (desplantes, portazos, etc.) suelen ser ejemplos de falta de respeto pues el trato adecuado a esas personas debía ser otro.


La mujer es una persona humana y es injusto tratarla como un objeto sexual. Esta injusticia es entre otras cosas una falta de respeto.


El amor humano posee una gran dignidad que exige un trato delicado. La pornografía es una falta de respeto hacia la humanidad.


Los animales y plantas están al servicio del hombre pero poseen de por sí alguna dignidad en cuanto criaturas. El hombre puede usarlos, comerlos y divertirse con ellos, pero dentro de cierto respeto.

 

No permitas que ridiculicen a sus maestros y/o profesores ni te pongas de su lado en todo lo que te comente acerca de ellos y mucho menos los rebajes delante de tus hijos pues así le estás enseñando a que no deben obedecerlos.

 

Enséñales a respetar a sus autoridades según el ámbito en que se encuentren: padres, maestros, jefes.

 

Conocer el valor propio y honrar el valor de los demás es la verdadera manera de ganar respeto.
Respeto es el reconocimiento del valor inherente y los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.

Quiero dejarte a modo de reflexión, algo que leí cuando aun no tenía hijos, pero que me marcó tanto que deseo compartirlo contigo porque creo que aun estamos a tiempo como padres de ganar y corregir a esta generación pues está en nuestras manos:

12 pasos para enviar a sus hijos al infierno

Hay una serie de aspectos que quiero que usted considere para no enviar a sus hijos al infierno. Si usted no cree en Dios, créame que puede ponerlas en práctica de todas formas ya que estará amando a sus hijos al ocuparse de ellos:

1. Nunca disciplines a tus hijos, porque puede dañar sus sentimientos e invadir su libertad de hacer según sus propios gustos.

2. Permite que tus hijos hagan cualquier cosa, porque tú no querrás destruir su creatividad.

3. Cuando tus hijos se quejan, o hacen una rabieta, siempre dales lo que quieren a fin de que ellos pongan un alto a su mal comportamiento.

4. No enseñes la Biblia a tus hijos, especialmente evita los versos concernientes a cualquier mandamiento o instrucción.

5. Permite que tus hijos miren lo que quieran en la televisión, escuchen cualquier música que les gusta, y lean cualquier revista que tengan ganas de leer. No te preocupes de que aquellas no sean buenas influencias; tus hijos pueden decidir por ellos mismos.

6. No te preocupes de quienes sean los amigos de tus hijos. En cambio, permíteles andar con cualquier grupo que les gusta.

7. Mantente demasiado ocupado para que no tengas tiempo de involucrarte en las vidas de tus hijos.

8. No digas a tus hijos que les amas; en cambio asegúrate que ellos sepan que son carga y molestia para ti.

9. En todo, asegúrate que tú no seas un ejemplo piadoso para tus hijos a imitar. No ores, no estudies la Biblia, y nunca te comportes como cristiano.

10. Asegúrate que tus hijos reciban educación y buenas costumbres fuera de tu hogar para que pueden ensanchar sus opiniones y tener “amplitud de mente” especialmente en la educación sexual moderna, para aprender que la homosexualidad es un estilo de vida aceptable, o cualquier cosa que degrada los papeles tradicionales de esposo y esposa. Si tú tienes dificultad en alcanzar esto, la televisión y las calles estarán muy contentos de ayudarte.

11. Concéntrate en ser el amigo de tus hijos de tal manera que nunca contradigas una mala idea que ellos tienen.

12. Evita las actividades familiares que pueden estrechar vínculos con su propia familia. En cambio, permíteles hallar o inventar sus propias diversiones, aun si se involucran en actividades que son peligrosas y pecaminosas.

¡Hasta la próxima!