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400 millones por una medalla

 

En las próximas horas el Seleccionado que dirige Sergio Batista partirá rumbo a los Juegos Olímpicos para defender la medalla dorada conseguida hace 4 años en Atenas.

Hagamos memoria. En el año 2004 el extraordinario equipo que guiaba Marcelo Bielsa, tenía jugadores que contaban con una gran capacidad futbolística, pero debían lidiar con el peso que dejo la rápida eliminación del mundial de Japón. Cristian González fue el abanderado de un equipo letal de mitad de cancha hacia arriba y que encontró en Javier Lux una increíble solvencia que lo llevó a mantener su invicto a lo largo de todo el torneo.

Hoy la historia es bien distinta. Argentina llega a Beijíng con jugadores en un pico de rendimiento altísimo que lo depositan como un equipo temible, capaz  de generar miedo en cualquier rival que tenga enfrente debido a las condiciones individuales de los 22 componentes del plantel.

El gran desafío que se presenta para Sergio Batista es transformar a un grupo de buenas individualidades en un gran equipo. Es difícil ya que no hay mucho tiempo de trabajo, pero también es cierto que cuenta con un plantel que, sumando el costo individual de cada jugador, alcanza los 400 millones de dólares.

Con este panorama la mayoría pensará que es imposible que se escape la medalla de oro, pero esto es fútbol y las sorpresas están a la orden del día.

El técnico de la Selección mayor, deja en la capacidad de cada “player” las definiciones de los partidos, ya que en un buen día las “estrellas” pueden cerrar un partido; pero en lo personal prefiero un equipo que funcione como tal y no dependa de un mal o un buen día de algún futbolista en particular.

El hecho de que Argentina cuente con grandes jugadores no garantiza el éxito, peri si acrecienta las posibilidades de lograrlo, el resto dependerá de la convivencia del plantel (cuestionada en este último tiempo por la relación entre Messi y Riquelme) y especialmente de las condiciones del técnico, quien hasta aquí es un desconocido como entrenador para la mayoría de los fanáticos que siguen la celeste y blanca.

Boselli, el mejor refuerzo de este receso

    Domingo a domingo recorro los blogs de los distintos diarios en sus ediciones virtuales y, lógicamente, sólo encuentro opiniones, enfoques y puntos de vista donde el porcentaje de coincidencia con los míos varían de acuerdo al tema y a la firma en cuestión.

Pues bien, es domingo. Desnudo de fútbol y tratando de imaginar cómo será la competencia que nacerá dentro de un mes, repaso las pocas transferencias que se han dado hasta el momento. Hay una que me impacta por sobre el resto: Boselli, el casi eterno suplente de ese fenómeno del gol llamado Palermo, está cada vez más cerca de Estudiantes.

Quiero que quede claro lo que pienso sobre su manejo del área rival: me encanta. Sólo Dios sabe si Boselli, en caso de llegar al equipo de Sensini, terminará siendo una gran decepción como ocurrió con Lázzaro, pero hoy, antes del pitazo del árbitro, cuando la incertidumbre gobierna sin reparos, me atrevo a escribir que es el mejor fichaje que se puede realizar en este receso.

Detrás las grande figuras, inalcanzables para los clubes nacionales, (me encantan, obvio, Cvitanich, Radamel Falcao y el mismo Palermo), la humildad silenciosa de Mauro Boselli representa una enorme oportunidad de facturar en grande.

Cuando pregunté en la radio, a quién preferían los hinchas albirrojos, ¿Farías o Boselli? Afanó el “Tecla”. Ahora parece que el delantero que tanto me entusiasma está por aterrizar en el Country. Antes llegaron Bogado, Juan Manuel Díaz, Cellay y Lázzaro. En aquel momento no me arriesgué a elaborar opiniones contundentes. Esta vez, sí. Mauro Boselli es el refuerzo ideal para Estudiantes y para tantos otros equipos que sufren la ausencia de un “nueve” hecho y derecho. Si el paso del tiempo no me diera la razón, seré el primero en reconocerlo.

Premios y castigos
El fútbol tiene cosas extrañas. Algunas son directamente inentendibles.
El último domingo Racing puso punto final al sufrimiento de meses que le “regaló” a sus golpeados hinchas. Un sufrimiento no solicitado pero aceptado. Un sufrimiento que terminó cuando le ganó al mezquino Belgrano en su cancha y por la mínima diferencia, después de haber penado frente a un equipo de una categoría menor que lo arrinconó y le hizo pasar varios momentos delicados en su propia casa.
Más allá de todo, el conjunto de LLop, ganó y zafó de jugar en la próxima temporada en el torneo de la B Nacional.
 Y en medio de las voces de alegría que invadían el vestuario se escuchó el reclamo del plantel para cobrar premios…POR EVITAR EL DESCENSO.
La verdad resulta increíble. Los mismos jugadores que cosecharon apenas 15 puntos en 19 fechas, los mismos que llevaron al club a la situación extrema de estar a dos goles de jugar los sábados, son los que reclaman premios por quedarse en la elite de nuestro fútbol. ¿Merecen llevarse una recompensa después de semejante torneo?.
La pregunta surge con naturalidad y como respuesta deberían encontrar un NO rotundo, pero el fútbol es el arte de lo impensado, inclusive de pretender cobrar un extra por haber jugado mal 20 partidos y solamente uno bien.
La continuidad de Sanguinetti, ¿convicción o necedad de Gisande?

 

 

El Presidente de Gimnasia quedó prácticamente solo sosteniendo la figura de un muy buen tipo que todavía no pudo convencer a los mismos que lo idolatraron como defensor, de ser un muy buen director técnico.

En plena tormenta feroz, con una migaja de puntos conseguidos, jugando a los tumbos y cosechando únicamente hartazgo de la mayoría del pueblo tripero, el “Topo” mantiene su cargo sólo por la decisión tan polémica y resistida como firme , del hombre que lo eligió como principal estandarte de su plataforma electoral.

Gisande se presentó como candidato a presidente del Lobo prometiendo que, si los socios lo apoyaban con el voto, un histórico del club, serio, responsable e inobjetablemente identificado con la idiosincrasia mens sana, como encarna Guillermo Sanguinetti, sería el conductor del equipo que no logra interrumpir su sufrimiento.

Gisande ganó y cumplió: El “Topo” llegó al poder y, es justo remarcarlo, la mayoría creyó que podía remontar este barrilete tan pesado.

Los resultados fueron doliendo como bofetadas, Gimnasia jamás pudo acomodarse y el final del torneo lo encontró tirado en una posición sumamente delicada. El presente duele y el futuro, por ahora, se adivina como un túnel oscuro…

¿Por qué Gisande no le pide a Sanguinetti la renuncia que el mismo “Topo” ofreció después del clásico?, ¿por qué no escuchar el ruego y la queja de los que son más?, ¿Realmente cree que con los refuerzos por llegar la cosa va a ser distinta?, ¿Es capricho, necedad o un rasgo de soberbia?, ¿O acaso es puro y genuino convencimiento sobre las cualidades conductivas de un hombre que aprecia de verdad hasta por personalidades similares?

Los hinchas reclaman un cambio de técnico, muchos directivos también, pero el que manda, y esto no es verso, ha resuelto bancarlo hasta las últimas consecuencias.

El tiempo sacará la foto de su tremendo acierto o de su vaticinada frustración. Mientras tanto, el Gimnasia de oficinas y café debate si el “Gato” Sessa es o no un traidor a la causa azul y blanca.

Una despedida no querida

"El Cabrerismo" es una tendencia poco explotada todavía en este fútbol caníbal que nos reina.

Ramón Cabrero se despidió del banco de Lanús, lugar que lo encontró en 2005, siendo un perfecto desconocido para la mayoría del ambiente, invitándolo a jugar un torneo donde el final llega si caes tres veces seguidas.

Pero la humildad de sus canas le permitieron imponerse al resultadismo extremo, fue cimentando una obra digna del aplauso, que fundamentó en cualquier cancha con vocación ofensiva. Sobrecargó de confianza a su plantel y los llenó de protagonismo.

“ Pibe, a usted no lo dejo ir ni en pedo “, sentenció el entrenador cuando Diego Valeri le confesó su deseo de abandonar Lanús. Meses más tarde, el volante junto a Sand, Pelletieri, Acosta, Bossio, Blanco y compañía ratificaban su gloria con un campeonato.

Nunca se alineó en las filas del vedettismo, y después de un centenar de juegos dijo basta.

Desde ahora será coordinador del fútbol granate, donde seguirá enseñando, tratando de que su doctrina siga por el mismo curso, acompañado por una dirigencia que hasta el momento, demostró que los proyectos sí existen.

Pido desde acá por muchos Cabreros más, que no sea una moda, y que se instalen definitivamente en el fútbol argentino.

Luis Zubeldía intenta ser el pionero, ojalá no sea el único.