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domingo | 22.03.2009 Actualizado: 03:55
LA PROVINCIA
Primeros aprestos bélicos
Por MARISA ALVAREZ
Mientras el clima electoral se recalentaba aceleradamente, la inseguridad y las demandas salariales mantuvieron las alarmas encendidas en la Administración bonaerense.
Pero no sólo en público habla Kirchner de la inseguridad. En privado, le ha reiterado a Scioli que ése 'es el principal problema de la Provincia'
El gobierno provincial sintió el impacto de la movilización ciudadana que se realizó el miércoles en la Plaza de Mayo en demanda de más seguridad. La concentración tuvo como telón de fondo la Casa Rosada, pero desde allí endosaron la factura a la Gobernación. "Es en la Provincia, y fundamentalmente en el Conurbano, donde la delincuencia actúa sin freno", notificaron desde Balcarce 50 a la calle 6.
Fue en el anochecer de una jornada plagada de tensiones. Por la mañana habían sido varios centenares de policías en actividad los que marcharon, desde la Gobernación hasta el ministerio de Seguridad, para entregar a Carlos Stornelli un petitorio centrado en un mayor y mejor equipamiento para los patrullajes. Desde los motines que se produjeron durante la gestión de Antonio Cafiero -1987-1991- no se registraba una expresión pública tan dura de disconformidad en la fuerza de seguridad bonaerense.
Fue en ese marco que Néstor Kirchner -ya con traje y tono de candidato- reiteró en sus apariciones públicas una temática que había introducido la semana anterior: la inseguridad. Cuidadosamente, desde los palcos el ex Presidente marca que el problema está en su agenda, reparte responsabilidades -en jueces, policías, funcionarios- y critica a posibles competidores electorales (como Felipe Solá) por su actuación en esta materia.
Pero no sólo en público habla Kirchner de este asunto. Cada vez que se encontró con Daniel Scioli esta semana en un acto, volvió a decirle en privado que "hay que hacer algo, porque hablan de la crisis del campo pero la inseguridad es el principal problema de la Provincia".
También se profundizaron a lo largo de la última semana los conflictos salariales en el Estado bonaerense. Volvieron a parar los judiciales, los médicos de hospitales y los gremios del personal administrativo, y éstos últimos, un día después, rechazaron otra oferta de aumento y anunciaron nuevas huelgas. Los docentes, en cambio, cerraron la semana con la expectativa de recibir mañana una propuesta "más aceptable". ¿Será ése el destino de los mayores fondos que recibirá la Provincia por la sorpresiva coparticipación de las retenciones a la soja que dispuso la Presidenta?
MAS CUENTAS QUE NO CIERRAN
Lo cierto es que la euforia que generó ese anuncio duró segundos en algunos ámbitos del oficialismo bonaerense.
Algunos cálculos indican que la Provincia recibiría por esta flamante asignación unos 1.400 millones de pesos anuales. Pero en despachos bonaerenses se estima que los ingresos por retenciones a la soja continuarán en baja y que, en el mejor de los casos, a este Estado le corresponderán unos 1.100 millones, de los cuales unos 330 millones deberán a su vez ser repartidos entre los 134 municipios. Quedarían así en las arcas de la Provincia poco más de 700 millones: el mismo monto que implicaba el aumento salarial ofrecido la semana pasada a los docentes y destempladamente rechazado.
En los municipios, las cuentas varían según los casos. En el interior, los productores rurales tardaron poco en hacer números y concluir que de sus bolsillos salen montos, que van a parar a las arcas nacionales en concepto de retenciones, muy inferiores a los que volverán ahora a sus distritos mediante la coparticipación. Y los intendentes, que conocen esa realidad, tratan de prepararse para la profundización de la bronca del "campo" que ya estalló por estas horas y puede llevar el conflicto a niveles imprevisibles.
En el Conurbano, en cambio -que, claro está, no aporta a las retenciones-, el anuncio generó algún mínimo entusiasmo. "Hasta ahora teníamos que compartir gratis el costo del conflicto de la Casa Rosada con el campo. Por lo menos ahora recibiremos fondos para hacer alguna obra", dicen, pragmáticos, algunos intendentes que, en rigor, saben que más de uno de ellos deberá utilizar ese dinero "extra" para pagar sueldos.
Pero más allá de esos matices, en términos políticos la medida fue recibida con escepticismo en el peronismo kirchnerista. Creen que el Gobierno no ha podido ocultar que es "una medida defensiva, orientada a alinear a gobernadores e intendentes propios, y sin ningún rédito electoral, porque para la gente ya es tarde, se tomó demasiado cerca de los comicios". Y descreen también de los efectos económicos. "Es insuficiente para frenar las debacles fiscales de las provincias y los municipios", estiman.
Quizás por eso la concreción de las obras personalmente prometidas por Néstor Kirchner a fines del año pasado a los municipios fue tema central en una reunión que mantuvieron el jueves pasado el secretario general de la Gobernación, José Scioli; el flamante ministro de Gobierno que por esas horas ni siquiera había asumido, Eduardo Camaño, y una decena de intendentes. "A este ritmo, se hará como mucho el 20% de las obras planificadas", estimaron los jefes comunales, que repasaron las "trabas burocráticas" con que se chocan para avanzar con esos emprendimientos. Del encuentro salió, así, la idea de plantear un mecanismo que permita girar ya los fondos a los municipios para que éstos encaren directamente los trabajos.
En este marco, golpeada por el adelantamiento de las elecciones, la oposición bonaerense continúa surcada por sus duras diferencias internas. Pero aún así en los dos sectores principales registraron un avance sustancial: la consolidación de sus respectivos frentes.
Francisco Narváez y Solá no resolvieron aún su superpuesta aspiración de encabezar la lista de diputados nacionales pero sí decidieron que, cualquiera sea la solución -¿Felipe desistiría de ser candidato en este turno para ser el jefe del espacio bonaerense?-, llegarán juntos, con Mauricio Macri como aliado, a los comicios. Y por su lado, Margarita Stolbizer avanzó en la unificación de lilistas, radicales y cobistas. Es que en ambos espacios dicen olfatear un polarización del electorado -"con Kirchner o contra Kirchner"- que, si se da, dejará a uno de ellos fuera de carrera, y se preparan para llegar robustecidos a esa batalla.
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La marcha policial de esta semana, una protesta inédita protagonizada por uniformados en actividad
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