29 de Julio de 1999
La campaña sucia
A MITAD DE SEMANA

Por
SERGIO LEVIT

Se llaman campañas "sucias" a aquellas que recurren a instrumentos incorrectos, golpes bajos o reñidos con la moral para perjudicar a los adversarios. También se las conoce como "campañas negativas".

Hace unos años, la consultora norteamericana "Campaigns and elections" presentó un trabajo cuya tesis central era que las campañas negativas terminaban como un "boomerang", es decir, perjudicando a quien la generó.
El trabajo indicaba que el electorado no premiaba a quienes desarrollaban un proselitismo negativo. Los norteamericanos exploraron a fondo las campañas sucias realizadas hasta entonces, sobre todo en Estados Unidos, y llegaron a la conclusión de que las mejores campañas era las positivas.
Las campañas que permiten avizorar un horizonte de esperanza son las más aceptadas por el electorado en cualquier parte del mundo. Hasta ahora, la campaña presidencial tuvo el nivel de las disidencias lógicas, pero también el del respeto. Ahora parece que esa sintonía ha entrado en crisis.
El candidato Eduardo Duhalde acusa al candidato Fernando de la Rúa de ser el instigador de una campaña sucia y el postulante aliancista replicó que "la campaña se ensucia cuando se hacen imputaciones falsas".
Ambos se amenazaron con iniciar con acciones judiciales en contra del otro. Parece que sólo fueron amenazas.
De la Rúa pidió mesura y sensatez. Duhalde le envió una carta abierta a su oponente de la Alianza en la que lo acusa de "degradar" a la democracia argentina mediante la instauración de una "campaña sucia" en contra del postulante del PJ, que adjudica a "asesores" del jefe de Gobierno porteño.
En el texto, titulado "Carta abierta a De la Rúa", Duhalde le propuso a su rival aliancista, actuar "con grandeza" para terminar con la "corrupción pública y privada", y le advirtió que ese problema "se afilia a todos los partidos".
"La gente espera propuestas serias y no guerras sucias. Por eso, para estar a la altura de nuestro pueblo, le propongo nuevamente que actuemos con grandeza", dijo Duhalde.
De la Rúa le pidió inmediatamente a su rival que recobre "la sensatez y el equilibrio que no debió perder".
"El gobernador Duhalde dedicó todo el día (por el martes) a atribuirme una campaña en su contra. Es mentira. Creo en el debate limpio y lo que tengo que decir lo digo de frente y sin vueltas", dijo De la Rúa, en su carta de respuesta al justicialista.
Desde los dos lados de la vereda parece encenderse una señal de alerta. Tal vez el fino olfato político de Duhalde le advierta que cometió un error al endilgarle al postulante aliancista una maniobra destinada a dar a luz las violentas declaraciones de Julio Carpinetti, ex director del Fondo del Conurbano Bonaerense.
Carpinetti aseguró que se producían en ese organismo diversas irregularidades respecto del manejo de los fondos públicos. Ni quienes no tienen simpatía por De la Rúa pueden suponer que el jefe de gobierno porteño se dedique a "hacer operaciones de prensa" como vulgarmente se conoce a esas maniobras.
Duhalde esperó 24 horas luego de la publicación de las declaraciones de Carpinetti y se presumía que se había tomado ese lapso para no responder "en caliente".
Pero, tal vez porque pesa en el ánimo del justicialista la brecha que los encuestadores señalan entre él y el candidato aliancista, todo parece indicar que Duhalde erró el vizcachazo al señalar a De la Rúa como el instigador de esa publicación.
La carta posterior también parece señalar que el gobernador bonaerense recapacitó sobre ese tropezón y solicitó "actuar con grandeza".
Esa es una buena señal. Reencauzar el debate es algo que beneficiará a ambos sin mencionar el alivio que brindarán a la sociedad, la protagonista central de esta historia, que está jaqueada por el desempleo y la inseguridad.



          
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