El huracán Floyd, uno de los más fuertes que se hayan formado en aguas del Atlántico, azotó ayer las Bahamas y provocó el éxodo de millones de personas de partes de los estados norteamericanos de la Florida y Georgia, donde se temían daños catastróficos.
La isla de Eleuthera en las Bahamas recibió el impacto directo, mientras que Great Abaco fue azotada en la tarde del martes y la capital, Nassau, en la isla de Nueva Providencia, fue golpeada con dureza por la monstruosa tormenta, dijeron testigos.
El Floyd se dirigía a la isla de Grand Bahama, donde residen más de 42.000 personas.
Casi tres millones de persona en la costa atlántica de la Florida y de Georgia recibieron órdenes de evacuar las playas, islas y parques de casas remolques desde Miami hasta Cabo Cañaveral, dijo el director de manejo de emergencias, Gary McConnell.
Pero dos millones de residentes del gran Miami, en la Florida, respiraron tranquilos el martes, cuando Floyd dio un esperado giro para tomar un rumbo más hacia el nordeste, aparentemente librando a la ciudad de lo peor.
Sin embargo, las autoridades advirtieron que la tormenta podría todavía tocar tierra en la costa oriental de Estados Unidos, en cualquier lugar desde Cabo Cañaveral, donde se encuentran ubicados el programa espacial estadounidense y sus costoso equipos, hasta Georgia y las Carolinas, más al norte.
McConnell dijo que de seguir su curso, el huracán tocará tierra en Beaufort, en el estado de Carolina del Sur, y los vientos más fuertes se sentirán a aproximadamente 32 kilómetros de distancia, en el histórico centro de Savannah.
"Este huracán es tres veces más grande en tamaño que el huracán Andrew, de manera que los daños podrían ser catastróficos cuando llegue a la costa", dijo el director de la Oficina Federal de Manejo de Emergencia, James Lee Witt.
"Estamos preparados y listos para movernos. Podría ser devastador y es potencialmente mucho peor que Andrew", agregó, refiriéndose al huracán que devastó el área del gran Miami en 1992 y causó daños por 25.000 millones de dólares.
De acuerdo con Witt, los pronósticos de que la tormenta pueda dirigirse al norte hasta la costa este representan el peor escenario posible. "Podría simplemente devastar la línea costera", señaló.
El funcionario dijo que 64.000 residentes de la Florida se encontraban en refugios bajo órdenes de evacuación voluntaria y que las autoridades esperan la llegada de muchos más cuando las órdenes de evacuación sean mandatarias.