En lo que fue quizás uno de sus últimos mensajes en condición de jefe del Ejército, el teniente general Martín Balza realizó ayer una nueva autocrítica al pedir "perdón" a los argentinos por los "aberrantes e inmorales" actos ilegales cometidos por integrantes de esa fuerza durante las últimas décadas.
Ante el presidente Carlos Menem y el candidato presidencial de la Alianza Fernando de la Rúa -en su calidad de jefe del gobierno porteño-, y efectivos del Ejército, Balza condenó también la intromisión del Ejército -con los golpes de Estado- en la vida política del país. En este sentido, dijo que la institución que conduce tuvo un pasado "de luces y sombras", ya que "durante décadas se desvió del respeto a las instituciones, no respetó el disenso y la voluntad del pueblo y hasta violentó la dignidad de las personas".
El titular del Ejército pidió "perdón" durante un acto oficial que se llevó a cabo en el Regimiento de Infantería I Patricios, en esta capital, en donde se conmemoró el 193 aniversario de la creación de esa agrupación.
Además de Menem y De la Rúa, estuvieron el ministro de Defensa, Jorge Domínguez; el jefe del Estado Mayor Conjunto, teniente general Carlos Zabala; y el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Rubén Montenegro.
En su mensaje, Balza se mostró "esperanzado en que algún día se pueda escribir la historia completa" sobre los hechos ocurridos durante la última dictadura militar, entre 1976 y 1983.
"Quiera Dios que algún día se pueda escribir con rigor y ecuanimidad la historia completa y justa del pasado reciente, turbulento, lleno de rencores, odios y estériles recriminaciones, alimentadas por distintos sectores nostálgicos de los desencuentros, que tanto daño ocasionaron a la patria", subrayó.
Además, asumió la "responsabilidad" por el papel que jugó el Ejército en el pasado y por todo lo que, como institución, "no supo hacer por vacilación, por errada valoración de los acontecimientos o por debilidad".
Ante una formación de soldados del Regimiento Patricios, Balza profundizó la autocrítica realizando una detallada revisión del accionar del Ejército en las distintas coyunturas históricas del país desde mediados de siglo a esta parte.
Balza recordó la "pérdida" de camaradas "en la asonada de 1951, en la Revolución de 1955, en los dramáticos fusilamientos de 1956, en los enfrentamientos de Colorados y Azules de 1962, en el levantamiento de 1971, en los retiros obligatorios de 1980 o en los más recientes de 1987 y 1990".
Sobre la última dictadura, admitió que se cometieron desde el Estado -controlado entonces por las Fuerzas Armadas- "aberrantes vejaciones contra la dignidad de las personas que llevaron a cabo quienes supuestamente debían garantizar los valores cristianos y el marco jurídico de la Nación".
"No ha faltado el rechazo, cuando no la burla de algunos pocos y la incomprensible incomprensión e hipocresía de otros que tendrían que ser los primeros en valorar los alcances del cambio", enfatizó Balza en alusión a quienes rechazaron los alcances de sus reiteradas autocríticas.
En su pronunciamiento, Balza reconoció "errores y desviaciones" cometidas por la fuerza que comanda, y destacó que "es la única manera de evitar que vuelvan a repetirse".
Al referirse a la guerra de Malvinas, Balza bajó el tono crítico de su discurso y se limitó a decir que "definió a toda una generación del Ejército" y a asegurar que "es esa generación la que materializó una trascendental transformación en marcha".
En el comienzo del acto, el jefe del Ejército expresó con énfasis su agradecimiento al presidente Menem, al recordar una frase que le atribuyó al jefe de Estado: "General, haga lo que tenga que hacer, cuenta con mi apoyo".
Destacó, además, que todos los "logros" alcanzados por la fuerza -entre los que mencionó la instrumentación del Servicio Militar Voluntario, la incorporación de las mujeres y la participación en misiones de paz-, devinieron del "aliento y la confianza" de Menem.
Al finalizar el acto, Balza, Menem, De la Rúa y Domínguez, junto a miembros del regimiento, participaron de un vino de honor y se retiraron sin formular declaraciones a la prensa.