El emblemático 2003 es el año elegido por Abel Miguel, intendente de Junín, para abandonar para siempre la carrera que inició en 1983 y que continuó con sus victorias del 87, 91 y 95. "Mi familia y sobre todo mi mujer están cansados. Le juro que si gano en octubre próximo, en el 2003 no me presento: ésta es la última", dice. Pero habrá que verlo, porque se confiesa "enamorado" de su trabajo.
El Vasco Miguel (59 años, radical) es uno más de los muchos intendentes bonaerenses -de la UCR o peronistas- que vinieron pasando indemnes por todas las olas y todos los arrastres. Por más fuerte que fuera el candidato a presidente o a gobernador del otro partido, la voluntad localista del corte de boletas los mantuvo firmes en el sillón municipal. Y el voto de la "contra" se sumó generoso para mantenerlos en el poder.
Cuando en el 83 ganó la presidencia Alfonsín, Miguel conquistó el 49% de los votos en Junín. Fue la única vez que ganó con la boleta sábana porque en todas las elecciones posteriores le tocó jugar solo, contra la partida. Y en cada una de esas tres elecciones, su porcentaje de votos fue en crecimiento.
En el 87, cuando ganó Antonio Cafiero en la Provincia, el Vasco subió al 54% y fue reelecto; en el 91, cuando Duhalde conquistó la Gobernación, Miguel obtuvo el 59% de los votos y alcanzó su tercer mandato; y en el peor momento del radicalismo, en el '95, cuando el candidato presidencial de la UCR (Horacio Massaccesi) alcanzó sólo el 17%, Miguel batió su propio récord y llegó al 65% de los votos.
En similar situación están, por caso, Manuel Quindimil (PJ-Lanús, ya intendente en 1973 y luego jefe comunal desde el 83); o el radical Melchor Posse (San Isidro), que también vino reelegido en cuatro períodos y había sido intendente en el período 1958-62 por la UCRI; Jorge Barracchia (UCR-Trenque Lauquen, cuatro mandatos consecutivos) al igual que el peronista Julio Gioscio (Mercedes) y otro radical, Alfredo Irigoin (Laprida).
Entre otros, los siguen con tres mandatos consecutivos Enrique García (UCR-Vicente López); Luis Bruni (UCR-General Pinto); Jesús Blanco (PJ-Nueve de Julio) y Helios Eseverry (UCR-Olavarría), a los que pueden sumarse también, como casos llamativos, los del conservador Juancho Erriest (Lobos) o los de los vecinalistas Ricardo Ubieto (Tigre) y Blas Altieri (Pinamar).
Seguramente es por esta adhesión propia que muchos intendentes saben cosechar, a partir de sus gestiones locales y al margen de los destinos de otros candidatos de sus partidos, que en las elecciones de octubre buscarán su reelección.
Así, la fuerza "autonómica" de los intendentes está reflejada por un hecho estadístico: hay 134 municipios en la Provincia y, para las elecciones de octubre, en 110 de ellos se vuelven a postular los mismos que hoy conducen esas comunas. En concreto, están buscando ser reelectos 75 candidatos del PJ, 29 de la UCR y 6 vecinalistas.
¿Cuál es el secreto de estos hombres, que consiguen que el adversario los vote? Según Miguel, no es un secreto. "Nunca estudié política, no soy politicólogo. La clave está en ser auténtico, en no tener nunca un doble discurso y en interpretar a la gente", afirma.
La intendencia, agrega, "es un trabajo de mucho compromiso, de mucho trabajo cotidiano, hay que ser muy perseverante y es casi como una obsesión: muchas horas de trabajo y mucho seguimiento de cada tema. Hablar con todos y escuchar a todos. Y ser un enamorado de este trabajo".
"Obviamente, me han votado siempre muchos peronistas. En mi caso tengo la ventaja de la continuidad, de haber podido realizar una planificación de corto, mediano y largo plazo en el 83 y de seguirla después. Pero no sin antes auscultar las necesidades de la gente. Ojo, no hablo mal de la alternancia, sólo digo que en mi caso pude ser coherente con un plan concertado con las instituciones y con los vecinos", añade.
Para Miguel, los intendentes son "visibles y palpables. Nos examinan todo el tiempo y en realidad, en el orden local, la gente vota mucho a las personas. Por eso hay tantos intendentes que son de signo contrario al del Gobernador o Presidente". Porque ese examen es lo que hace, según este jefe comunal, que los terminen votando muchas veces los vecinos que, en términos generales, simpatizan con un partido político distinto al del intendente que eligen.
¿Cuál es su mayor orgullo como intendente desde el 83? "Junín era una ciudad ferroviaria, hasta que cerraron los talleres. Nosotros desde el 90, mediante una serie de convenios, la convertimos en ciudad universitaria. Tenemos ya facultades de Ciencias Económicas, Derecho, Ingeniería, Química y Bioquímica y ahora firmaremos otro convenio con la UNLP para que haya carreras cortas el año que viene".