Varios expertos en aviación, pilotos y técnicos analizaron ayer el informe que le elevó la Junta Nacional de Investigaciones de Accidentes Aéreos al juez federal Gustavo Literas que investiga el accidente del avión de Lapa que produjo la muerte de 67 personas, y que reveló que los pilotos ignoraron una alarma que sonó durante 35 segundos, indagándose sobre las razones que tuvieron para tomar tal actitud.
En tanto Literas, afirmó que el hecho "no se agota en la transcripción del contenido de las cajas negras", ya que aún faltan analizar las fallas mecánicas que pudo haber tenido el avión. El juez aseguró ayer que "el informe preliminar no se agota en sí mismo y se siguen elaborando otras hipótesis", del luctuoso accidente ocurrido el martes 31 de agosto pasado. Fuentes allegadas al magistrado destacaron que para ahondar la investigación sobre las fallas mecánicas "se realizaron procedimientos en distintos organismos de la Fuerza Aérea" y que el magistrado "tiene intención de reconstruir el diálogo y la operatividad mecánica de la aeronave en un simulador".
El diálogo entre el comandante de vuelo Gustavo Weigel y su copiloto Luis Echeverry momentos antes del despegue del fatídico vuelo 3142 de Lapa, revela que percibieron durante 35 segundos el sonido de una alarma pero que, por causas aún no establecidas, decidieron despegar.
UN GRAN INTERROGANTE
Guillermo Otamenti, piloto de LAPA y prosecretario de APLA (Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas), advirtió que "aún es prematura la evaluación de las causas" del accidente. Señaló que "un análisis profundo no puede terminar ahí, sino en el análisis de las causas concurrentes, es decir por qué el piloto ignoró esa alarma. Las alarmas están puestas para ser obedecidas y no es esperable que el piloto las ignore", remarcó.
Guillermo Tufló, experimentado piloto de Boeing 737, recomendó hacer un estudio psicológico de las actitudes del piloto Weigel, pero tendió también un manto de sospechas sobre la experiencia del copiloto, al sostener que tenía la "sensación que hubo complacencia de su parte al continuar el despegue. Es inconcebible haber despegado con esta alarma y continuar. Si el copiloto tiene en el pedestal al comandante y continúa mecánicamente con una lista, e ignorando una alarma... Es disciplinado, pero sin ninguna reacción. La Junta también nos dirá qué entrenamiento tuvo este copiloto y varios detalles que nos pueden dar ese por qué. Pero por qué un piloto de seis mil horas de vuelo pone potencia y se va con una alarma al cielo es casi inconcebible", dijo.
Tufló recordó que "el accidente más grande entre aviones comerciales, dos Jumbos en las Canarias, se debió a que el comandante de KLM y jefe de pilotos de la línea 747 puso potencia pese a que no estaban autorizados a despegar, pero después se supo que el señor era separado y esa era la única noche que podía ver a sus hijos, así que tenía una urgencia por volver a Amsterdam. Había una serie de factores psicológicos que dieron la explicación del por qué de esa urgencia. Acá habrá que ahondar para ver cómo un piloto puede continuar acelerando un avión en estas condiciones", dijo.
Ricardo Cirielli, secretario general de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico, afirmó que "indudablemente deberían haber abortado el vuelo, pero el interrogante es si estaban acostumbrados a que sonaran las alarmas, porque hubo algo que les dio seguridad de que, pese a la alarma, siguieran camino. Esto no puede terminar simplemente en responsabilidad de los que están en la cabina, porque no eran suicidas. Pudieron haber cometido el error, pero hay que analizar qué los llevó a hacerlo; acá lo único que queda claro es que hubo factores externos para que ocurriera el accidente", indicó. Cirielli añadió que "hay que investigar del mostrador de LAPA hacia adentro. Espero que el juez siga investigando porque independientemente de los motivos del accidente, LAPA no cumple con las condiciones de seguridad que debe", dijo.
Alejandro Botana, comandante y vicepresidente de la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas, sostuvo que "la Junta no puede establecer qué ocurrió en apenas dos semanas" y se preguntó "qué pilotos hicieron este informe. Ya nos olvidamos de los problemas del motor. El fuego existió y hubo gente que vio haciendo trabajos en la turbina. Es muy fácil hablar y no tener a los pilotos para que nos puedan decir qué pasó", añadió. Botana indicó que "APLA debería estar en defensa de alguien que no está", en referencia a los pilotos.
Guillermo Alais, de la Asociación de Pilotos Civiles y ex presidente de APLA, enfatizó que los pilotos tuvieron "un exceso de confianza", pero subrayó que el accidente se debió "a una ecuación de factores que seguramente llevaron al apresuramiento y a no terminar de hacer el chequeo". En ese marco, Alais pidió "analizar la situación de ese vuelo en particular y el contexto general de la compañía", y subrayó que "la aviación es un trabajo que no debería tener presiones, pero no está fuera de la realidad general y es muy difícil para los empleados de una línea aérea reinsertarse en el mercado laboral".