Gisella y Yanina tienen 16 y 15 años respectivamente y son hijas de padres separados. Jackeline, de 12, es media hermana de ambas por parte de padre y Jimena, de 12, es prima hermana de las dos primeras. Las cuatro, además de familiares, son compinches y amigas. Y juntas, el último sábado decidieron fugarse de sus hogares de nuestra ciudad sumiendo en un estado de angustia y desesperación a toda su familia. Se habían ido a Mendoza dejando dos cartas con mensajes confusos y ayer decidieron volver para ponerle un final feliz a una aventura adolescente. Pero en el medio hubo toda una movilización que involucró a sus madres y abuelos, a la Policía de Villa Ponzatti, de Chascomús y de Mar del Plata y a una jueza de menores.
"Fue una locura de adolescencia con final feliz", contó ayer a EL DIA la madre de Gisella y Yanina; "ahora estamos todos muy contentos, pero la verdad es que pasamos tres días desesperantes sin saber nada de ellas, buscándolas por todos lados", dijo a su vez la mamá de Jimena.
Lo cierto es que por algún motivo específico que las chicas todavía no contaron, aunque alentadas por la historia que se cuenta en una novela de televisión -"Verano del 98"- las cuatro adolescentes planificaron un viaje que las llevara a estar lo más lejos posible de sus casas.
"Las chicas se fueron el sábado a la una de la tarde -contaron ayer Silvia y Elizabeth, las madres de tres de las cuatro jóvenes- pero nosotras nos enteramos recién a la noche, cuando encontramos las cartas, en las que decían que nos nos preocupáramos por ellas, que estarían bien, y que algún día volverían. Lógicamente que nos desesperamos, e inmediatamente hicimos la denuncia policial en la comisaría de Villa Ponzatti, en donde nos atendieron muy bien y a partir de lo cual se inició un muy amplio operativo de búsqueda".
"El tema es que pasaban las horas -agregaron- y no teníamos ninguna noticia de ellas. El mismo domingo decidimos viajar nosotras a los lugares en que pensábamos que podrían estar. Fue así que fuimos hasta Chascomús y a Dolores, y un familiar nuestro que vive en Mar del Plata hizo gestiones allí, distribuyendo inclusive fotografías de las chicas. Y hoy a la mañana pensábamos viajar hacia el norte, a Salta y Jujuy, hasta que recibimos el llamado de las chicas dicéndonos que estaban acá".
El esperado encuentro se produjo, finalmente, ayer a las dos de la tarde y con patrulleros policiales como testigos, aunque las jóvenes fugadas llegaron hasta sus domicilios por sus propios medios, en donde fueron recibidas en medio de abrazos, llantos y emociones al por mayor.
"Cuando nos llamaron por teléfono desde la terminal de Retiro -señalaron las madres de las chicas- nos pidieron que no hubiera reproches, y realmente no los hubo porque la felicidad de volver a verlas sanas y salvas fue muy superior al enojo que pudiéramos manifestarles. Nos dijeron que estuvieron bien, que vivieron en una pensión en Mendoza y que no pudieron volver antes porque no conseguían pasajes".
"Gisella y Yanina me dijeron que se sentían solas -dijo Silvia, la mamá de ambas- que pensaban que nadie las quería y que por eso buscaban aislarse de sus familias. Si lo que buscaban era asustarnos, lo lograron. Pero ahora saben cuánto las queremos, cómo toda la familia se movilizó por ellas, y nosotras aprendimos que de aquí en adelante tendremos que hablar mucho y de muchas cosas con ellas. Por suerte ya terminó todo y las chicas están muy bien".
"Lo que pasa -señaló Elizabeth, la mamá de Jimena- es que miraban mucha televisión, en especial una novela que se llama "Verano del 98" en donde trabajan muchos chicos adolescentes, y en donde los protagonistas de la historia se fugaron de sus casas. Son muy chicas y todavía no saben distinguir la ficción de la realidad. Lo cierto es que dijeron estar arrepentidas y que nunca más lo volverán a hacer".