El señor Julio Avruj expresa: "Quisiera hacer llegar mi insatisfacción con el accionar llevado adelante por las comúnmente denominadas empresas de servicios.
"A modo de ejemplo y como para comenzar, me gustaría citar algunas experiencias vividas a modo personal.
"Hallándome en la necesidad de adquirir una línea telefónica para mi domicilio particular, solicité a la única empresa prestadora del servicio, que procediera a su instalación. Tomé los recaudos necesarios para asegurarme con anterioridad que la misma no estaría habilitada para efectuar llamados a teléfonos celulares (debido al altísimo costo de la tarifa relacionada con este tipo de comunicaciones). Para sorpresa mía me encontré, con posterioridad a la instalación, con la necesidad de pagar un servicio adicional para impedir la recepción o envío de este tipo de llamadas. Puedo hacer mención, en segundo lugar, a la política llevada a cabo por las empresas de telefonía celular, que no parecen diferenciarse demasiado de las anteriores. Son bien conocidos los métodos de venta agresiva que estas emplean para distribuir sus teléfonos a supuestos ganadores de concursos callejeros, quienes se encuentran luego pagando exorbitantes sumas de dinero debitadas de sus tarjetas de crédito. No me gustaría tan poco olvidarme de mencionar a las empresas de tiempo compartido, que utilizan un método de venta muy similar.
"Puedo poner también, a modo de ejemplo, los temibles intereses impuestos por las entidades bancarias a los usuarios de tarjetas de crédito. Estos últimos muchas veces se encuentran literalmente atrapados entre la imposibilidad de abonar en tiempo y forma, por circunstancias ajenas a su voluntad y la realidad de tener que hacer frente a una deuda formada por la supuesta acumulación de intereses y punitorios que por supuesto superan con creces la deuda original.
"Podría quizás hallar sin mayor dificultad cientos de circunstancias en las cuales los usuarios nos vemos perjudicados por aquellas empresas que nosotros mismos ayudamos (no con poco esfuerzo) a instalarse en el país años atrás. Es mi deseo como argentino poder ver a corto plazo una sociedad lo suficientemente madura como para saber discernir el papel de privilegio del que gozamos como usuarios y poder así revertir esta realidad de la cual parecemos paradójicamente, ser víctimas".