Gritos, temor, caos, más de cuarenta personas corriendo en todas direcciones y cuatro jóvenes armados que no sabían cómo controlar la situación. Esa fue la escena que se vivió ayer a la mañana en una importante empresa financiera cuando los delincuentes entraron a robar sin prever que el lugar se encuentra vigilado por un sistema de circuito cerrado de televisión. Exaltados y muy nerviosos, los asaltantes hicieron tirar al piso a varias empleadas y luego se apoderaron de una importante suma de dinero. Cuando intentaban escapar, varios patrulleros los sorprendieron y comenzaron una persecución que terminó con tres de los ladrones detenidos, mientras que el cuarto logró fugarse.
El movimiento era el de costumbre en el moderno edificio de dos pisos de la financiera "Credil", ubicado en 15 entre 61 y 62, y los treinta y cinco empleados atendían a la decena de clientes que se encontraban en el lugar.
Eran las once de la mañana cuando la rutina de la empresa se vio interrumpida abruptamente. Cuatro muchachos, dos de ellos encapuchados, ingresaron al local y amenazaron con sus armas a todas las personas.
"¡Todos al suelo!", gritaron los jóvenes, muy nerviosos, mientras movían sus revólveres en todas direcciones.
"Yo estaba detrás del mostrador y uno de los ladrones se me acercó y me dijo que fuera para el subsuelo. Me agarró del brazo y me empujó. Cuando llegamos abajo me hizo tirar al suelo, abrió una de las cajas y agarró la plata que había. La verdad es que yo estaba muy asustada", recordó Natalia Hidalgo (22), empleada administrativa de la empresa.
Paralelamente a lo que ocurría en el subsuelo, los otros ladrones intentaban controlar a la gran cantidad de personas que tenían como rehenes.
"Yo venía bajando la escalera y de repente uno me agarró del brazo. Gritaba que no se moviera nadie y yo no entendía nada, estaba muy asustada", comentó Sandra Francavilla, empleada de la financiera.
Antes de que los ladrones intentaran escapar con los 1.500 pesos que habían sacado de las cajas, un vecino que observó movimientos sospechosos en el interior del edificio, llamó a la policía. Segundos después, en el momento en el que los asaltantes salían de la financiera, cuatro patrulleros de la comisaría novena se presentaron en el lugar.
Al ver a los uniformados, los delincuentes se separaron y comenzaron a correr velozmente, por lo que los efectivos, algunos a pie y otros a bordo de los móviles, comenzaron a perseguirlos.
Tres de los presuntos ladrones fueron detenidos en forma casi simultánea. Dos de ellos fueron capturados en 59 entre 17 y 18, mientras que el tercero fue aprehendido en de 13 y 62. El otro asaltante logró escapar.
"Logramos detener a tres de los sospechosos, pero el cuarto se nos perdió de vista. El que logró fugarse tiró su revólver al suelo, por lo que tenemos secuestradas cuatro armas. Además, tenemos los 1.489 pesos que los jóvenes se habían robado. Dos de los presuntos ladrones son menores de edad, y el tercero es mayor. Afortunadamente, el operativo se llevó a cabo sin que nadie salga lastimado", explicó una fuente de la investigación.
Los detenidos son dos menores, de 16 años, y Rafael Alcaraz, de 21. Los jóvenes fueron trasladados a la comisaría novena, donde quedaron a disposición de la fiscalía de turno, a cargo de Mariano Lasarte.
Poco después del robo, el subgerente de "Credil", Alberto Cuellar, no dejaba de asombrarse con el alto riesgo que corrieron los ladrones al intentar asaltar la financiera.
"La verdad es que lo que ocurrió nos sorprendió muchísimo. Primero, porque esos chicos, que evidentemente eran muy inexpertos, se arriesgaron demasiado entrando a este edificio en el que siempre hay gran cantidad de personas. Cualquiera podría haber llamado a la policía. Desde el piso de arriba, por ejemplo, se veía todo lo que hacían en el primer piso. Pero, además, se ve que tenían mala información, porque en este local prácticamente no se maneja efectivo, ya que sólo se realizan tareas administrativas. Por eso es que no tenemos ningún custodio", comentó Cuellar.
El subgerente agregó que "los pibes se mandaron como si fueran a robar un kiosco. Y en realidad, este lugar, por la cantidad de gente, se parece más a un ministerio".