Se trata de un hombre de 30 años. Está acusado de violar, golpear y robar a varias mujeres a las que trasladaba en un taxi. Lo detuvieron en la capital federal
El extraño peinado rematado por una curiosa mata de pelo arriba de la frente era inconfundible para sus víctimas. Esta característica física hizo que los investigadores lo bautizaran como el "sátiro del jopo" y fue la que facilitó su detención en la capital federal, en momentos en que conducía un taxi. Es de Los Hornos, tiene 30 años y está acusado de violar, golpear y robar a varias mujeres a las que trasladaba en un taxi.
Una comisión de Robos y Hurtos de la Policía Federal que lo estaba buscando en base al dictado de las características de su rostro hecho por las víctimas, logró detenerlo el viernes pasado en la esquina de la avenida Corrientes y Maipú, cuando conducía un taxi.
La policía, que actuó por orden del juez de Instrucción Marco Aurelio Layus, sólo informó que el violador está identificado como Daniel, tiene 30 años, es casado y se domicilia en el barrio Los Hornos de nuestra ciudad.
El "sátiro del jopo" era conocido así entre los pesquisas por cuanto en la descripción de su aspecto hecho por todas las víctimas, siempre aparecía la referencia de que lucía un extraño peinado rematado por una curiosa mata de pelo arriba de la frente.
Este delincuente alquilaba cada tanto un taxi, del cual no era peón fijo, y con el que salía a dar rienda suelta a su perversión.
Así, por ejemplo, en la madrugada del pasado 4 de agosto subió al vehículo una joven de 18 años, que ocupó el taxi a la salida de su trabajo para volver a su casa.
Según relató la joven después a la policía, el supuesto taxista se condujo con gran amabilidad hasta que ella observó que se había desviado de la ruta a su domicilio. Cuando se lo hizo saber, escuchó el sonido de un dispositivo electrónico, accionado por el chofer, que trabó las puertas del auto.
De acuerdo al relato de la víctima, el hasta ese momento "amable taxista" se transformó en "una bestia" y le dijo imperativa y groseramente "quedate tranquila porque te mato", al tiempo que le mostraba un revólver.
Luego guió el taxi a un descampado en las cercanías de La Plata, donde la retuvo dos horas, tiempo en que la golpeó y la sometió sexualmente en reiteradas ocasiones hasta que decidió volver a la capital federal, donde la abandonó en una esquina oscura, tras robarle el escaso que la mujer tenía.
Casi calcados, la policía y el juez Layus, recibieron por lo menos cinco denuncias más de mujeres abusadas por el "sátiro del jopo".
Tras la elaboración del identikit, los agentes comenzaron a observar a los taxistas que respondían fisonómicamente al dictado de facciones, hasta que el viernes, en pleno centro porteño, lograron localizarlo.
El juez Layus ordenó de inmediato el allanamiento del domicilio del detenido y allí la policía halló numerosos documentos, tarjetas de crédito y hasta monederos pertenecientes a las víctimas.
Revisado el vehículo que conducía, los detectives encontraron debajo del asiento del chofer una caja en la que el "sátiro del jopo" guardaba cintas adhesivas y cuerdas con las que inmovilizaba a las mujeres a las que asaltaba.