El último temporal hizo que numerosas familias de los barrios de la periferia quedaran en la ruina. Perdieron la mayor parte de sus pertenencias, ya que las inundaciones arrasaron con sus hogares. Tomasa Alderete vive en "La Franja", de Berisso. Ella, al igual que sus vecinos de 91 y 130, lo perdió todo: "no pude volver a mi casa porque se la llevó el agua". Ahora tiene que volver a empezar.
La tarea de reconstrucción de las viviendas luego de que el temporal arrasara con casi todo, no fue fácil para los evacuados. Algunos recién ayer pudieron regresar a sus casas, mientras que otros no lo han podido lograr aún.
"Todavía tengo el agua en el baño y en la cocina, y no me puedo volver caminando con los chicos -Tomasa tiene cuatro hijos- porque no bajó lo suficiente, ni siquiera en la calle", dijo la mujer mientras tenía a su bebé en brazos.
Ella se refugió en la casa de un familiar, en 91 y 130, pero la ropa, los comestibles, los colchones y las frazadas se quedaron en su casa, abajo del agua. "Necesitamos de todo. No tenemos ni para comer", señaló Tomasa.
Las necesidades se multiplican con el pasar de los días: "alimentos" fue la palabra más escuchada por este diario, luego zapatillas, ropa, medicamentos, pañales y colchones.
"Recién terminé de limpiar la casa", expresó Isidro Selguera, quien acababa de volver a su hogar, en el mismo barrio El Carmen, luego de varios días de ausencia. Con cinco chicos, la familia tuvo que dejar su hogar el martes cuando el agua no cesaba de subir.
Roberta Román es su esposa. Está embarazada de nueve meses y ayer, en el primer día de regreso a su casa, tuvo que ir al hospital: "fue una falsa alarma. Los médicos me dijeron que podía estar un tiempo más en mi casa", expresó resignada.
Además del que está por venir, Roberta tiene cinco hijos. "La ropita de los nenes la fui secando con carboncitos, porque sino no hubieran tenido qué ponerse. De secar zapatillas ya no doy más, así que los dejé un rato en ojotas, porque caminan todo el día en el barro", dijo la mamá.
Esta familia aún no puede comer en su casa, ya que lo poco que tenía se lo llevó la inundación. "Pedimos ayuda a la Municipalidad y a la delegación comunal, pero no nos trajeron nada, parece como que ni existiéramos para ellos", indicó Roberta.
"Necesitamos comestibles, ropa y membranas para el techo -apuntó-. De lo contrario en la próxima lluvia se nos inunda todo de nuevo".
Otro de los barrios que aún no se puede reponer, es Los Hornos. En 70 y 140, muchas de las familias todavía tienen agua dentro de sus casas.
Este es el caso de Candela, una joven madre de dos nenas, una de las cuales tiene solamente un mes. Ella, al igual que sus vecinos, tuvo que dejar su hogar. "Todavía tengo agua en el dormitorio", señaló preocupada, mientras le daba el pecho a su criatura.
Cuando se le preguntó cómo hizo para volver, expresó: "mi esposo se tuvo que quedar a cuidar las cosas, y cuando el agua bajó yo vine de lo de mi mamá, a ver cómo había quedado todo". La inundación aún persiste en la humedad de las paredes de la casilla en que habita, y ella se quedó con las nenas, a fuerza de estufa y abrigo.
Su vecina, Brígida Yanez, dijo: "estamos jodidos. Cuando empezó a llover más fuerte, el martes a eso de las 8, nos encontrábamos durmiendo, y ya a las 9 el agua nos llegaba a las rodillas. Vinieron los bomberos y nos dijeron que nos teníamos que ir".
"Precisamos ropa, zapatillas, comida. Tengo cinco chicos y no sé más qué hacer, porque el agua se encargó de dejarnos sin nada. La casa la empezamos a reconstruir con lo poco que tenemos", contó Yanez.
La de María del Carmen Torres, es una historia que se repite. "El temporal me dejó un desastre, se me mojó todo, y nosotros, al correr peligro nuestras vidas, decidimos dejar la casa sola".
Agregó que "a nosotros nos pueden ayudar con colchones, ropa y comida, pero en la próxima lluvia se nos inunda todo de nuevo. La solución no está en pagar un poco de comida para los evacuados, sino en hacer las obras de desagües que nos hacen falta para evitar las inundaciones en esta zona de 140 y 70".
Mientras el clima sigue amenazando, los vecinos de las zonas más afectadas por las inundaciones no dejan de mostrar su preocupación, ya que, a pocos días del temporal, ni siquiera han podido secar sus cosas.