21 de Mayo de 2000
Para evitar un presunto robo, un policía se tiroteó con tres ladrones en la puerta de su casa e hirió a uno. El joven salió corriendo y cayó muerto a las dos cuadras. En tanto que sus cómplices lograron escapar. El episodio ocurrió ayer a la madrugada en el barrio Savoia, en City Bell.


El hecho se registró cuando Miguel Angel Javier Ruiz (33), un suboficial que trabaja en el Ministerio de Seguridad, se encontraba en su casa de la calle 479 entre 8 y 10, junto a su esposa, Gabriela, y sus dos hijos, Fernando, de 13 años, y Dagma, de 10. De acuerdo al testimonio de los vecinos, el matrimonio vive hace más de un año en el barrio y nunca sufrió un robo.
Según los cálculos Carina, una vecina, eran las 3.30. La mujer contó que estaba despierta, charlando con uno de sus hijos, cuando escuchó los tiros. Entonces no dudó en despertar a su esposo para avisarle lo sucedido. Enseguida, el matrimonio salió a la calle para ver qué era lo que pasaba. Pero antes de abrir la puerta, escucharon que sonó el teléfono.

Cuando Carina levantó el tubo, escuchó una voz ahogada del otro lado del aparato: "Decile a tu esposo que por favor venga para mi casa, que quisieron robarnos la moto", recordó la mujer que le dijo Gabriela, la mujer del policía que se tiroteó con los delincuentes.
Pocos minutos antes, dos ladrones habían saltado las rejas de la casa de la familia Ruiz, mientras un tercero esperaba en la vereda, y trataban de llevarse el ciclomotor marca Zanella que sus dueños habían dejado en el patio. Pero los ruidos extraños, alarmaron a la dueña de la casa que en ese preciso momento realizaba un trabajo con la computadora.
Los perros no paraban de ladrar y la mujer prestó atención a los ruidos. Con mucho cuidado, dejó lo que estaba haciendo y se asomó por la ventana que da al frente de su casa. Cuando corrió la cortina, encontró a dos hombres que levantaban su moto y trataban de pasársela a otro por arriba de las rejas, debido a que el portón estaba cerrado con llave.
En instantes, la mujer corrió hasta el dormitorio y despertó a su esposo, Miguel Angel Ruiz. Cuando su esposa terminó de contarle lo que había visto, el hombre saltó de la cama y fue hasta el cuarto en donde descansaban sus hijos. Los despertó y los llevó hasta el baño. Allí, tiró un colchón sobre el piso y los encerró junto con su mujer, por temor de que pudiera pasarles algo.
Después, el policía corrió hasta el cajón en donde tenía escondida su arma reglamentaria y se paró detrás una de las ventanas del comedor. "No se lleven la moto", les gritó el policía antes de efectuar varios disparos al aire para intimidar a los delincuentes.
Pero, lejos de amedrentarse, uno de los ladrones sacó un arma que ocultaba entre sus ropas y disparó hacia el frente de la vivienda. En esas circunstancias, se produjo un tiroteo que terminó cuando los delincuentes tiraron el ciclomotor en la puerta de la casa y decidieron emprender la retirada.
Los ladrones salieron corriendo por la calle 479 hacia el lado del Camino Centenario hasta que llegaron a la esquina. Ahí doblaron y siguieron unos metros hasta que uno de ellos, que fue alcanzado por una de las balas, se desplomó. Las manchas de sangre que quedaron sobre la calle de tierra, evidenciaban que el presunto delincuente había sido arrastrado por sus compañeros. Pero lo abandonaron en la esquina de 10 y 481. Mientras tanto, sus cómplices huyeron por un descampado y se perdieron en la noche.
Personal de la comisaría 10¦ de City Bell que llegó al lugar del hecho, halló a dos cuadras del domicilio del policía a un hombre muerto con un impacto de bala en la espalda, y a pocos metros del cadáver, un arma que presuntamente habrían utilizado en el intento de robo.
Una vecina calculó que ese muchacho inmóvil y ensangrentado tendría unos 15 años. "Tenía una campera oscura y una capucha que le tapaba el pelo", contó a este diario la mujer que dijo se amiga del matrimonio al que pretendieron robarle la moto. "Parecía un buen muchacho", aclaró. Sin embargo, los investigadores del caso se mostraron cautos en hacer declaraciones y ayer esperaban los resultados de la autopsia para saber la identidad de la víctima y confirmar si tenía antecedentes delictivos.
Ayer a la tarde, en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de la comisaría de City Bell aseguraron que no tenían noticias de los cómplices y que Miguel Angel Javier Ruiz permanecía demorado en esa seccional.
Fuentes policiales informaron también que otro vecino se presentó en esa dependencia para denunciar que tres delincuentes habían pretendido robarle su auto Ford Taunus, coincidentemente en la misma cuadra en la que vive Ruiz.
De acuerdo al testimonio de esta persona, los ladrones lo interceptaron en plena calle, lo golpearon y tomaron de los pelos, pero él apretó el acelerador y logró evitar el robo. En la carrera, el auto se cayó en una zanja y el conductor lo abandonó y salió corriendo. El hecho ocurrió poco antes de que los asaltantes se tirotearan con el policía, y todo hace suponer que se trataría de las mismos ladrones.
"Mucha gente los vio (a los presuntos ladrones) merodeando en un Falcon rojo, con actitud sospechosa", aseguró una de la vecinas de la zona. Y agregó: "la verdad que es muy trágico lo que pasó, pero yo vivo con el corazón en la boca. Acá los robos son constantes", aseguró.
El cuerpo del supuesto delincuente -no identificado en un primer momento-, quedó a disposición del fiscal Marcelo Romero, que ayer esperaba los resultados de la autopsia, en tanto que el policía que lo habría baleado quedó demorado en la comisaría 10¦ de City Bell.
La causa judicial tenía ayer una caratula provisoria "tentativa de hurto calificado seguido de homicidio".



          
La Ciudad El País El Mundo Economía Deportes Policiales Opinión Lectores

©2000 Diario El Día
Diagonal 80 No.817, La Plata (1900), Buenos Aires, Argentina
Teléfono: (0221)425-0101

Hosting, diseño y automatización
cefex