26 de Julio de 2000  
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Tragedia del Concorde: hay 113 muertos
El avión considerado el más seguro del mundo impactó contra un pequeño hotel de la ciudad de Gonesse, al noreste de la capital francesa. Murieron sus 109 pasajeros y también 4 personas que estaban en tierra. Hasta ahora, nunca se había caído una aeronave supersónica de estas características. Las operan sólo dos compañías -Air France y British- y hay sólo 13 en funcionamiento. La catástrofe provocó conmoción en todo el mundo. El avión acababa de partir de París cuando se estrelló. Iba a cubrir, en tres horas y media, el trayecto a Nueva York. Casi todos los pasajeros eran alemanes. Ayer se había informado sobre la aparición de fallas en los Concordes. Pero aseguran que no están vinculadas a este accidente

GONESSE, Francia.- Un Concorde de Air France se estrelló ayer contra un hotel al noreste de París después de despegar seguido de un chorro de fuego, causando 113 muertos en medio de un espectáculo dantesco. Es el primer accidente de un avión supersónico desde que entraron en servicio hace 31 años.
Air France informó que los pasajeros del vuelo AF4590, entre los que había 96 alemanes, dos daneses, un austríaco y un estadounidense, se dirigían a Nueva York, desde donde iban a tomar un crucero hacia el Caribe.

Pero las vacaciones soñadas terminaron casi inmediatamente después de que despegara el avión en medio de una estela de humo negro que se elevaba sobre los dorados campos de trigo de Gonesse, un pequeño poblado cercano al aeropuerto Charles de Gaulle, unos 15 kilómetros al noreste de la capital francesa.
Cuatro personas murieron en tierra en un pequeño hotel que resultó semidestruido al ser alcanzado por el avión supersónico en llamas (Ver aparte)
Los testigos compararon el tremendo accidente con el impacto de la bomba atómica (ver pág.3)
Air France dijo que uno de los motores de la aeronave parecía haber fallado. El accidente no parecía tener relación con el problema de grietas que se habían hallado en los aviones Concorde tanto de British Airways como Air France. La compañía francesa indicó que este avión en particular, en servicio desde 1980, no registraba ninguna fisura (ver pág.3).
"Para aquellos que fueron testigos, entre los cuales me incluyo, parece que se incendió uno o más motores al despegar", precisó el presidente de Air France, Jean-Cyril Spinetta.
El avión había sido fletado por Deilmann, una compañía de viajes alemana, y los pasajeros que habían llegado a París procedentes de distintos puntos de Alemania iban a Nueva York para embarcarse en el crucero MS Deutschland y salir en viaje a las Olimpíadas de Australia vía la Florida, las Bahamas y el Canal de Panamá (ver aparte).
El primer ministro Lionel Jospin expresó que la condición de los heridos era "buena, desde el punto de vista médico". Cinco personas (otras versiones señalan que solamente cuatro) resultaron heridas en tierra.
Se veían enormes columnas de humo negro a kilómetros de distancia del lugar del accidente, y se respiraba un olor agrio por toda la zona. La policía cerró el acceso al lugar del siniestro, causando enormes embotellamientos de tránsito en los campos rurales al noreste del aeropuerto. Decenas de ambulancias y bomberos se dirigían al lugar.
Los bomberos lanzaban chorros de agua sobre los restos chamuscados del avión, apenas discernibles como de una aeronave. Horas después del suceso seguían subiendo enormes nubes de espeso humo negro sobre los trigales.
El suceso ocurrió en una zona de cultivos agrícolas, atravesada por carreteras y por el pequeño poblado de Gonesse. El avión se estrelló contra el hotel, adyacente a un campo al borde de una carretera. La policía dijo que el hotel resultó severamente dañado (ver pág.3).
"El avión ni siquiera despegó y estaba en llamas. Las llamas venían de la parte trasera del avión", relató Sylvie Lucas, oriunda de París, quien se hallaba en el aeropuerto Charles de Gaulle esperando a sus hijos. "Esperamos hasta escuchar la explosión porque pensábamos que iba a caer aquí (sobre el aeropuerto)", agregó Lucas.
Frederic Savery, de 21 años, regresaba a casa en su automóvil cuando vio caer el avión cerca de Gonesse, a unos 15 kilómetros del centro de París.
"Vi el avión, pasó a 30 metros por encima, y la totalidad de la parte posterior iba envuelta en llamas", indicó Savery. "Vimos cuando comenzaba a girar, aunque no escuchamos el ruido cuando se estrelló. Súbitamente, apareció un humo negro. Paramos allí mismo y llamamos a los bomberos".
El avión, cuyo tanque estaba lleno de combustible, se estrelló tras despegar a las 11,45 hora de argentina, del aeropuerto Charles de Gaulle.
Los testigos indicaron que el aparato no logró alcanzar la altura suficiente de despegue antes de estrellarse, y la policía mantuvo a los curiosos alejados del lugar.
Llegaron mensajes de condolencia de todo el mundo, incluyendo uno del canciller federal alemán Gerhard Schroeder y del presidente estadounidense Bill Clinton.
"Como todos ustedes, acabo de enterarme de la caída del Concorde en las afueras de París, y quisiera extender las más profundas condolencias del pueblo norteamericano a las familias de los fallecidos", dijo Clinton.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania estableció centros de manejo de crisis en Berlín y París. Air France inmediatamente estableció una línea telefónica gratis para atender emergencias.
La agencia de regulación aérea de Francia, DGAC, envió a investigadores al lugar pero no se espera ninguna decisión sobre los otros cinco Concordes de la Air France hasta que se establezcan las causas de este accidente.
El Concorde, capaz de cruzar el océano Atlántico a 2.187 kilómetros por hora, era considerado uno de los aviones más seguros del mundo. Su único incidente hasta ayer había sido en 1979, cuando uno de los aviones aterrizó mal y reventó una de las ruedas. El incidente llevó a un nuevo diseño del aparato.
El avión es popular entre las estrellas del espectáculo, los atletas de fama internacional y la gente rica (ver contratapa). Vuela a unos 20.000 metros de altitud, por encima de la cualquier turbulencia, y cruza el Atlántico en tres horas y media menos de la mitad de lo que tarda un avión normal.
El primer Concorde voló en 1969. Ahora vuelan 13 de esos jets supersónicos, célebres por su nariz puntiaguda, pertenecientes a la Air France y British Airways. Un pasaje ida y vuelta París-Nueva York cuesta unos 9.000 dólares, aproximadamente un 25% más que uno de primera clase en un avión regular.
En el pasado, la Air France ha dicho que su flota actual está en condiciones de volar sin problemas hasta el 2007.

          
©2000 Diario El Día - La Plata, Buenos Aires, Argentina