19 de Septiembre de 2000  
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Gimnasia siempre va al frente
Y al final saca ventaja por su gran contundencia


Por ANIBAL GUIDI


Parece una vieja remake de "los caballeros de la angustia" por la forma en que resuelve los partidos. Este Gimnasia, versión 2000 aunque made in Griguol, es capaz de cualquier hazaña y sorteando las más complicadas situaciones límite. Tiene a su gente al borde del paroxismo aunque, al final, los baña de alegría y los inunda de una emoción increíble.
Otra vez, como el ave fénix, resucitó de sus cenizas, y luego de regalar todo el primer tiempo y estar abajo 2-0 en el marcador, terminó construyendo, en unos electrizantes últimos 45 minutos, una victoria por la que nadie, ni el más recalcitrante optimista, presagiaba por la manera en que se venía desarrollando el juego en el Bosque.
Para el olvido
Gimnasia, futbolísticamente, no existió en el primer tiempo. Lisa y llanamente. Una sola vez llegó hasta Cejas, y fue ya sobre el final, con un cabezazo de Pereyra que se fue cerca del palo izquierdo de Cejas.
Todo había sido de los rosarinos. Que sobre la marcha cambiaron el contragolpe -su táctica inicial- por el de protagonista absoluto del partido, haciendo una excelente administración de la pelota, un aprovechamiento integral de las situaciones de gol que se le presentaron, y brindaron, además, una demostración de cómo se marca y se pasa al ataque, como se maneja la pelota y se explotan los espacios vacíos, como así como se pueden utilizar las ventajas (de todo tipo) que les otorgó el rival de turno.
Fue el tiempo del equipo de Rebbotaro.
Después llegó el tiempo del de Griguol.
Primero hubo diálogo franco y cambio de planes tácticos. Los jugadores escucharon. El técnico mandó a presionar, pero antes resolvió ubicar a Enría por izquierda y a Messera por derecha. Le ordenó a Gómez que tomara el medio y que tanto Cavallo como Fernández se desdoblaran en las marcas y las proyecciones por los laterales.
Pero hubo algo más: lo dijo el propio entrenador al final del partido: "hablamos y le pedimos tranquilidad, seriedad y orden, cosa que no hubo en el primer tiempo, y las cosas salieron mejor".

Un cambio rotundo
Y vaya si salieron mejor. El cambio fue tan rotundo como determinante. Determinante en el juego como en el resultado. Gimnasia se encontró con su mejor fútbol (el que aportaron Messera, Gómez, Enría, un recuperado Sava, Cavallo) y, como tiene una notable capacidad de gol, lo que está certificado en su promedio (2 y fracción por partido) pudo resolver este partido tan complicado a su favor.
Así y todo tuvo que sortear otros momentos límites lo que habla también a las claras de su gran temperamento y amor propio, factores que no le hacen nunca bajar los brazos. Porque sufrió la expulsión de Cufré cuando buscaba el empate, que cuando lo consiguió, al ratito, el rival se le puso otra vez arriba, pero todavía le quedaba resto para volver a empatar y llegar primero a la meta.

Electrizante
Todo eso en 45 minutos electrizantes, memorables. A lo Gimnasia, que no sabe de renunciamientos o de pasos atrás o hacia el costado.
Su temperamento y gran poder de gol lo sostiene arriba en la tabla y lo está acercando a un protagonismo cierto. El del domingo en el Bosque pudo resultar el partido bisagra que permita catapultar al equipo de Griguol hacia planos más destacados. Pero para redondear su solidez como equipo deberá mejorar defensivamente y tampoco tendrá que darse el lujo de regalar un tiempo. No siempre a través de su contundencia podrá sostener partidos como este ante Newell's.

          
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