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| Investigan si tuvieron apoyo policial |
La Justicia sospecha que la fuga registrada el domingo en el Departamento Central de Policía fue planeada, e investiga si miembros de la fuerza debilitaron los controles de seguridad del edificio para facilitarla, informaron ayer fuentes vinculadas a la causa. El juez federal porteño Gabriel Cavallo analiza además las visitas que recibieron los tres presos que fugaron, entre ellos dos paraguayos acusados del crimen del vicepresidente de ese país Luis Argaña, ante la posibilidad de que hubieran recibido apoyo logístico externo.
"Las visitas no fueron lo suficientemente vigiladas y la cantidad de gente que entró a la alcaidía no fue controlada", aseguró una alta fuente ligada a la causa. Voceros de la fiscalía federal a cargo de Carlos Cearras dijeron que todavía no hay elementos para determinar que eso haya ocurrido, aunque saben que los presos recibieron visitas de varias personas "ajenas a su círculo íntimo". Una de las hipótesis que manejan los investigadores es que haya existido una actitud dolosa de parte de la policía para facilitar la evasión. "Apuntamos a las irregularidades que encontramos y, entre otras, evaluamos la hipótesis de la connivencia con el personal policial", manifestó una fuente judicial. Por ese motivo, el juez Cavallo ordenó esta tarde un allanamiento en el Departamento Central de Policía en busca de evidencias que le permitan determinar un eventual favorecimiento de evasión por parte de miembros de la fuerza.
Por la presunta comisión del delito de favorecimiento de evasión continúan detenidos, incomunicados e imputados tres policías que estaban a cargo de la custodia del lugar: el comisario Hugo López y la auxiliar Violeta Locatelli, quienes ya fueron indagados, y el sargento primero Sofío Godoy, todavía hospitalizado por los golpes que recibió de los evadidos. A casi dos días de la fuga, la Justicia encontró diversos elementos para creer que la policía fue por lo menos negligente y que, por acción u omisión, permitió la fuga. Entre ellos, detallaron las fuentes, los libros de visitas estaban mal hechos, había cubiertos en las celdas de los presos, faltaban dos de los cuatro custodios de la alcaidía, el jefe de seguridad estaba ausente al momento de la fuga y las cámaras instaladas en el edificio no estaban preparadas para grabar los movimientos que pudieran registrarse en el lugar.
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