19 de Septiembre de 2000  
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La droga ahora se mueve con perfil bajo
. Todos saben dónde y quiénes venden la droga * Ese fue el tono de la escandalosa denuncia que hace poco más de seis meses causó revuelo y una movida comunitaria en el vecino distrito * Pasó el tiempo y se logró desterrar la venta callejera, la que estaba a la vista de todo el mundo * "Algo es algo", se consuelan los vecinos * Pero de las investigaciones iniciales poco queda, ni siquiera hay detenidos * Y en definitiva el narcotráfico en Berisso tuvo una mutación, un cambio de maquillaje * Porque hoy todo sigue igual, pero en las sombras

En al menos 18 puntos identificados de Berisso se vendía droga en pequeñas cantidades y por lo menos 20 personas participaban de esa actividad. Los puestos de venta fueron desactivados, según coinciden las autoridades políticas y policiales, pero nadie quedó detenido por mucho tiempo. Solamente un procedimiento, en el que se incautaron dos kilos de marihuana, abrió la expectativa de futuros golpes contra la droga. Pero a seis meses de una movida política y comunitaria que causó revuelo, en Berisso flota la sensación de que se logró una victoria a medias. Que se consiguió desterrar de la calle la venta escandalosa, la que se hacía a la vista de todos. Pero que el mal sigue en las sombras, agazapado y esperando.
"Hubo varias mudanzas de apuro y en la calle se nota menos desparpajo. No podemos decir que el problema se acabó pero al menos ahora no es tan evidente", sostuvo uno de los vecinos que decidió participar de las reuniones que se hicieron a partir del escándalo producido por el jefe comunal de ese distrito al denunciar la impunidad de los vendedores de drogas.

Hace casi seis meses, el intendente Néstor Juzwa provocó revuelo al afirmar que "todos saben quién vende la droga". La frase contenía una dura crítica a la policía y a la Justicia. Y se convirtió en la punta de lanza de un reclamo político -al que se sumaron algunos magistrados provinciales- para que el Congreso modifique la ley de drogas y permita que los jueces bonaerenses puedan investigar asuntos de narcotráfico.
Más allá de la repercusión institucional que generó el hecho, numerosos vecinos empezaron a asistir a reuniones y encuentros para abordar el problema de la droga. Y entre quejas y denuncias se ventilaron historias desgarradoras de madres que habían visto morir a sus hijos por culpa de la adicción.
A partir de esto se generó en Berisso una movida institucional y comunitaria que se tradujo en jornadas, torneos deportivos, talleres y el trabajo de grupos de jóvenes buscando en la calle a otros jóvenes para ayudarlos a salir de la adicción.
Desde el plano policial y aunque con alguna demora, se produjo un recambio en las autoridades de la comisaría con jurisdicción en los barrios berissenses más comprometidos con la droga.
A seis meses de todo aquello el balance tiene luces y sombras.

El propio intendente de Berisso admite que "el maquillaje anduvo bien", aunque en cuestiones de fondo no se avanzó nada.
Para Juzwa, el "maquillaje" significa que "todo esto sirvió para terminar con el desparpajo que era ver a toda hora chicos consumiendo drogas y otros chicos vendiéndola en la calle". Y cuando habla de las cuestiones de fondo sostiene que "no se logró todavía modificar la ley y los jueces provinciales siguen con las manos atadas".
Para Juzwa, en este tiempo la policía "agarró a los que andaban a cara descubierta y sigue agarrando lo que se choca porque no puede investigar como se debe. Por eso seguimos reclamando un cambio de jurisdicción para investigar el tema de la droga".
"Mucha gente se animó a denunciar, a contar cosas, a dar datos pero lo mejor fue la cantidad de chicos que vinieron a pedirnos ayuda", señaló el jefe comunal berissense.
En ese marco la Comuna lanzó un plan de "operadores de calle", jóvenes que después de haber tomado cursos sobre la problemática de la droga salieron a ofrecer ayuda en los barrios de mayor riesgo.
A algunos participantes del plan la experiencia los sorprendió: "hubo varios de casos de chicos que mientras pegaban un cartel invitando a una jornada se les acercaba alguien a pedirle ayuda para salir de la droga", contaron.
En algunos barrios donde los vendedores de droga fueron denunciados, la cautela sigue siendo la línea de conducta elegida por la mayoría.

Sin embargo, hay quienes se animan a contar que "la policía corrió a varios vendedores, pero los pesados siguen operando y esos no se ven".
Como un ejemplo de la precariedad del trabajo policial de investigación en el tema de drogas, vecinos de un barrio cercano al centro contaron que "un día cayó una combi y se estacionó frente a la casa de uno que todo el mundo sabía que andaba en la venta de drogas. Enseguida todo el barrio se avivó que era la policía, imagínese si no se habrá avivado también el traficante".
Una fuente cercana al intendente Juzwa confirmó que a poco de producidas las denuncias del jefe comunal se intentaron hacer "tareas de inteligencia" sobre algunos domicilios donde se sospechaba que se vendían drogas. "En un caso la policía pasó con un auto sacando fotos a la casa", esa fue toda la inteligencia que hicieron.
Cuatro meses meses después de las denuncias de Juzwa y ante una nueva embestida del jefe comunal, se logró renovar las autoridades policiales de la comisaría berissense.
Una fuente policial confirmó que de los casi 20 procedimientos que se hicieron no quedan detenidos. En casi todos los casos se aplicaron las figuras del artículo 14 en sus incisos que hablan sobre la tenencia simple o la tenencia para consumo.
Los detenidos tenían entre 17 y 23 años y la mayoría ya contaba con antecedentes por delitos menores o incluso por cuestiones de drogas.

          
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