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| En 8 y 43 están hartos de los ruidos molestos |
Los vecinos formaron la asociación Benito Lynch para combatir este problema. Realizaron presentaciones policiales y ante la Municipalidad. Buscan respuestas urgentes
Los vecinos de las inmediaciones de la plazoleta "Benito Lynch", de 8 y 43, denunciaron ante la policía y la Municipalidad "lo insoportable que se tornan los permanentes ruidos molestos que surgen de los locales de la zona". Según la gente, "los adolescentes salen borrachos de los bares y lugares de esparcimiento para juntarse a charlar y gritar en distintos puntos del barrio y, principalmente, en el seno de la placita". En esa zona -históricamente concurrida por los adolescentes- reside una gran cantidad de familias quienes crearon la Asociación Civil "Benito Lynch", con el objetivo de "frenar los disturbios que hace mucho tiempo nos mantiene intranquilos". La demanda de los vecinos viene desde hace largo tiempo: desde el año 1989, individualmente o en conjunto, vienen reclamando a las autoridades, en forma verbal o escrita, para que se solucione la situación generada en el barrio. Eso derivó hacia la decisión de formar, el año pasado, un ente que les permita "posicionarse con más firmeza frente a la Comuna". "Todo esto desmejora nuestra calidad de vida. Los amigos prefieren no visitarnos para evitar inconvenientes y esto restringe nuestra vida social. Además están los daños edilicios: los jóvenes orinan sobre las fachadas de las casas y estropean su arquitectura. Es una vergüenza que en un país civilizado el divertimento de unos pocos deba ser soportado por gente que paga normalmente sus impuestos como para garantizarse una vida sin sobresaltos", señaló Celina Bergamini impulsora de la Asociación "Benito Lynch". Uno de los reclamos centrales de la Asociación tiene que ver "con la imposibilidad de mantener limpias las veredas, a raíz de las botellas, latas, vómitos, orines y otros desperdicios que resultan de las ruidosas noches de la zona". "Estamos muy indignados por esta situación. Permanentemente hacemos reuniones con las autoridades para que pongan punto final a esta situación, pero lejos de encontrar una respuesta favorable los bares cierran y en los mismos locales se abren otros de similares características", señalaron los vecinos. Así, en el último año se llevaron a cabo distintas reuniones con las autoridades policiales y municipales vinculadas a la seguridad. Incluso, los vecinos llegaron a contactarse y a pedir explicaciones al Intendente municipal, Julio Alak. Pero lejos de obtener respuestas positivas, de acuerdo con la versión de los frentistas, las contestaciones que obtuvieron fueron "represalias que incluyeron roturas de vidrios, pintadas de paredes con graffitis, manchas en las paredes con el contenido de latas de pintura, y otras".
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