20 de Diciembre de 2000  
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Autorizan la clonación de células humanas
El Parlamento británico convirtió a ese país en el primero de Europa en autorizar la clonación de embriones humanos con fines terapéuticos. Se podría alcanzar la cura de numerosas enfermedades, pero se abre una profunda polémica

El Parlamento británico aprobó ayer una polémica ley con la que se permite la clonación de embriones con fines terapéuticos, luego de un acalorado debate entre partidarios y opositores a la técnica y de que los partidos dieran libertad de acción a sus representantes.
Con esta decisión, Gran Bretaña será el primer país de Europa que permita clonar células madre de embriones de hasta dos semanas de vida. Esas células estarán principalmente destinadas a producir nuevo tejido sano para pacientes muy enfermos, y a combatir enfermedades degenerativas como el Parkinson, Alzheimer y Huntington. Los diputados votaron con 366 votos contra 174 la enmienda de la ley. Ahora, será elevada a la Cámara de los Lores (House of Lords). La decisión de ayer siguió a fuertes promesas de la ministra de Salud Pública, Yvette Cooper, de que la investigación de células madre no representa un "camino resbaladizo" hacia la clonación de seres humanos, que seguirá prohibida. Cooper añadió que la investigación podría tener "la llave para la cura dentro del cuerpo humano", dando esperanza no sólo a aquellos que sufren males degenerativos sino también a víctimas de cáncer y de enfermedades cardíacas.

"Hay inmensos beneficios potenciales al permitir que esta investigación continúe, particularmente para aquellos que sufren enfermedad crónica espantosa", añadió la ministra de Salud Pública. La líder opositora Ann Winterton consideró que es un "engaño cruel" decir que votar contra las regulaciones era equivalente a privar a la enfermedad de una cura. Otro destacado opositor, Liam Fox, dijo que estaba moralmente en contra del uso de células embrionarias y no fue convencido que de que no hay alternativa a ello. Muchos opinan que si la enmienda es rechazada, esto retrasaría en décadas el desarrollo británico de nuevos tratamientos. El debate se había iniciado cuando un impresionante silencio se produjo en la Cámara baja británica cuando, desde su silla de ruedas, la parlamentaria Anne Begg pidió la palabra. "Para mí no hay esperanzas", dijo la política laborista escocesa, víctima de osteoporosis, una grave enfermedad que vuelve los huesos quebradizos como cáscara de huevo.
Muchos otros, sin embargo, podrían ser aliviados de sufrimientos indecibles y de una muerte prematura con la aprobación de la medida adoptada ayer por el Parlamento británico. Pero para dar una idea de la intensidad del debate, el parlamentario conservador Edward Leigh comparó con los nazis a los partidarios de la llamada clonación terapéutica. "Los nazis decían que determinadas personas eran subpersonas y por ello eran prescindibles. El mismo argumento se esgrime ahora aquí. Ahora hay quienes dicen que estos embriones no son personas de verdad", dijo Leigh. Nunca los puntos de vista habían sido tan distantes en el Palacio de Westminster. Sin embargo ayer triunfó la postura del primer ministro Tony Blair, que convirtió a Gran Bretaña en el primer país europeo en permitir la clonación de células madre de embriones de hasta dos semanas de vida.

          
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