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| Un debate de alcance ético |
El debate en la Cámara baja británica nunca había alcanzado semejante intensidad. Es que para algunos entendidos, la autorización para crear células de repuestos para muchas enfermedades significa ni más ni menos que el primer paso para permitir la clonación de seres humanos. El procedimiento de crear células a partir de embriones humanos cuenta con el respaldo no sólo de Blair, sino también de Clinton, que decidió aportar fondos federales a la investigación en células embrionarias, una decisión que estaba a consideración del Senado. La medida permitiría el desarrollo de nuevas terapias que estarían al alcance de los enfermos en unos cinco años. Sin embargo, con el Vaticano a la cabeza, los sectores católicos consideran "gravemente inmoral" la clonación incluso de embriones humanos vivos, porque comparan estas prácticas con el aborto. Entre los argumentos del Vaticano para rechazar toda forma de clonación de embriones humanos vivos, la Academia Pontificia para la Vida considera que estas prácticas son equiparables al aborto, porque proceden de fetos humanos, que pueden dar lugar a cualquier clase de tejido una vez cultivadas. Para la visión del Vaticano, que comparten muchos sectores aún no vinculados con la Iglesia, el embrión es "un ser humano con una identidad bien definida" que no puede ser considerado "una simple acumulación de células".
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