
|
| El nuevo rostro de la caridad en EE UU |
Desde siempre los aportes de las grandes empresas y multimillonarios a obras destinadas al bien público formaron parte esencial de la historia de Estados Unidos. Sin embargo ahora se han convertido casi en un estilo de vida. Para ello han creado fundaciones que específicamente se dedican a estos temas. Y en muchos casos, éstos fines benéficos ocultan otras motivaciones menos altruistas
Bill Gates, Ted Turner y George Soros tienen algo en común, aparte de sus fortunas multimillonarias; los tres magnates están a la vanguardia dentro de los aportes para los más diversos grupos de ayuda del mundo, porque la tendencia a la filantropía sigue creciendo en los últimos años en Estados Unidos. Actualmente, los multimillonarios crean sus propias fundaciones benéficas y seleccionan incluso a sus directivos. Esa tendencia afectó la influencia de las organizaciones tradicionales de caridad, quienes han visto reducir su influencia y capacidad de acción. "Se trata de una cuestión de control", sostiene Kathleen Kelly, una experta en temas filantrópicos de la Universidad del Suroeste de Luisiana. "Ellos piensan que mediante la creación de una fundación se les crea el poder de influir cómo se debe gastar su dinero". "Sospecho también que pesa la actitud de que nadie es capaz de hacer las cosas bien, de la forma cómo las haría yo", señala. La publicación especializada The Chronicle of Philanthropy informó recientemente sobre un aumento notorio en el número de fundaciones creadas por multimillonarios durante la década pasada.
"Hay muchos aspectos críticos", indicó la editora de la revista, Stacy Palmer. "Muchas de las donaciones recientes se han enfocado exclusivamente con destino a los pobres, pero el arte es un sector que se ha visto muy afectado". La educación, el principal receptor de donaciones el año pasado, es la causa favorita de Gates, el dueño del gigante informático Microsoft. Por concepto de aportes de caridad, la educación captó el año pasado 12.700 millones de dólares, según la revista. Ello duplicó los dólares obtenidos para atender la pobreza, el segundo destino de importancia. La fundación de Gates, cuyo aporte de 995 millones de dólares sobrepasó por 850 millones a la segunda en ese campo, subraya en particular la educación tecnológica. En 1999, Gates comprometió 1.000 millones de dólares dentro de los próximos 20 años en becas para minorías, enfatizando la ingeniería, la ciencia y las matemáticas. Paul Schervish, un profesor de sociología del Boston College, opina que los objetivos de muchos magnates no son sólo altruistas, sino que intentan crear un mundo que se amolde a sus intereses particulares. "Esa misma convicción que les permite sentirse como genios también los hace sentirse capaces de conseguir el éxito de una causa, que en otras circunstancias necesitaría de todo un movimiento social para que fructifique", asegura Schervish, el también director del Social Welfare Research Institute. También es algo motivado por el paso del tiempo, según Schervish. La nueva generación de magnates se educó con la mentalidad de la postguerra de que las entidades de gobierno y las fundaciones de caridad son inoperantes a la hora de manejar el dinero. "Estamos en una época en la que el dinero abunda, pero lo que importa es hacer más efectivos los aportes en dólares mediante una participación directa", asegura. Eso se refleja en el incremento galopante de las fundaciones de caridad particulares, en la que los donantes determinan ellos mismos cómo se debe gastar el dinero Por supuesto, que los donativos de caridad de gente como Turner y Soros también atraen publicidad favorable, lo que a la vez ayuda a cambiar la percepción de que los millonarios son personas de escasa sensibilidad social. Pero eso no no impide las críticas. Al acudir al reciente Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el financista Soros fue criticado por por los activistas contra la globalización económica, quienes lo tildaron de ser un "monstruo". También han surgido críticas contra las donaciones dirigidas exclusivamente a una causa, como es el sector de la salud. Una que resalta es el énfasis en la investigación del Sida. Bill Gates prometió hace poco donar 100 millones de dólares. Pero eso exaspera a los expertos en el mundo en desarrollo, que piensan que enfermedades como la malaria conllevan la misma gravedad que el Sida. En respuesta a esas quejas, Gates optó por donar 40 millones que serán dirigidos a la investigación de enfermedades en los países en vías de desarrollo. Los multimillonarios también llegan al extremo de lanzarse dardos mutuamente sobre el monto de sus donativos. Ted Turner y Gates han hecho una costumbre el retarse mutuamente para determinar quién de los dos es el más generoso. Según observadores de la filantropía, tal conducta resulta inevitable. Pero ello pone en segundo plano el elemento más importante: el propio acto de donar. "Bill Gates y Ted Turner son hombres de una visión extraordinaria", señala Larry Gelbrandt, un analista de medios de comunicación de la consultora Paul Kagan Associates en Carmel, California. "Debido a que sus respectivos negocios los obligan a pensar en forma global, su percepción del mundo suele tener menos contenidos raciales" que la de otros multimillonarios, agregó.
|