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| El ingreso a Humanidades, la calidad y el ascensor... |
El decano de la facultad de Humanidades, Guillermo Obiols, sostiene: "En su edición del 25 de marzo el diario EL DIA dedica, una vez más, su editorial a la Facultad de Humanidades señalando que el aumento de la matrícula estudiantil compromete la calidad de los servicios educativos y señala como ejemplo el hecho de que en la asignatura "Sociología General" los alumnos que la cursan y que no son de la carrera de Sociología tendrán clases de trabajos prácticos cada dos semanas en lugar de la tradicional clase semanal. El caso es comparado con la situación de un ascensor que tuviera capacidad máxima para cuatro personas y que fuera ocupado por ocho lo que lo transformaría en una trampa mortal. Con este editorial continúa un debate que planteamos en notas anteriores publicadas por EL DIA y que no queremos rehuir. "En primer lugar debe señalarse que, en efecto, el incremento de la matrícula sin aumento de los fondos destinados a la Facultad es, en el mediano y largo plazo, insostenible y así lo hemos hecho saber desde estas mismas columnas en reiteradas oportunidades.
"En el corto plazo el desajuste puede encararse, y así se lo ha hecho, apelando a tres medidas: (a) solicitando la buena voluntad de estudiantes, docentes y no docentes para que todos puedan cursar aunque las condiciones no sean las ideales; (b) pidiendo a la presidencia de la UNLP más aulas y cargos, lo que está en vías de concretarse; y (c) reprogramando las cursadas en algunas de las cátedras masivas de la Facultad (ubicadas en el primero y segundo año de algunas de sus carreras) avanzando hacia un régimen de tipo semipresencial que compensa la menor cantidad de clases con la publicación de la bibliografía obligatoria acompañada de guías para su estudio. Demás está decir que los exámenes se mantienen inalterables. Por lo tanto, la metáfora del ascensor sobrecargado con el fantasma de la tragedia como fondo debería más bien reemplazarse por la de un viaje en colectivo con muchos pasajeros parados y un calor que no se aguanta pero en el cual, en principio, nadie va a resultar herido. "En el mediano y largo plazo hay dos salidas o se obtienen mayores recursos o se limita el ingreso. Algunos creen que a la Argentina le sobran graduados universitarios. Pero esto no es así porque nunca pueden sobrar personas más educadas y porque aunque con un marcado retraso en relación con los países desarrollados, vivimos en la "sociedad del conocimiento" en la que este último es la fuerza de producción fundamental y el "capital humano" constituye la nueva riqueza de las naciones. Así, mientras la desocupación se ubica en el nivel general en el 15 %, entre las personas con educación superior, completa o incompleta, el índice se reduce a menos del 5 %. Esto no significa que no se deben mejorar las políticas de ingreso, fundamentalmente, según el proyecto que sostuvimos desde estas columnas, articulando el ingreso con los dos últimos años de la escuela secundaria lo que permitiría una mejor orientación de los estudiantes, menos fracasos y, adicionalmente revitalizaría dos años que son difíciles para autoridades, profesores y estudiantes. "Se debe, entonces, obtener mayor recursos para la educación superior universitaria. ¿Cómo hacerlo? ¿Por un aumento del presupuesto? ¿Por vía del arancel? ¿Por vía de un impuesto a los graduados? ¿Por la venta de servicios universitarios? Esto debe debatirse en serio, ponderando las distintas posibilidades y sus efectos. Pero, antes que nada, debe señalarse, como se dijo en la última reunión del H. Consejo Académico de la Facultad, que no hay recursos suficientes para el gasto social, en general, porque no se recaudan impuestos entre los que deberían ser los mayores contribuyentes; por eso tenemos un país donde los ricos son cada vez más rico, los pobres cada vez más y más pobres, los ricos cada vez tienen más miedo, millones no pueden ejercer la ciudadanía y, la Argentina se "latinoamericaniza" en el peor de los sentidos. "Una última advertencia. Hay sectores que agitan el tema de la calidad para imponer cupos e ingresos limitativos que cuando estuvieron no la garantizaron. Hay otros que por defender a ultranza los supuestos derechos de los estudiantes no hacen más que hacerles el juego.
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