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| Debe actuarse con seriedad y a tiempo contra la gripe |
Es necesario advertir, en el inicio del otoño, sobre la necesidad de encarar una efectiva campaña de prevención contra la gripe y evitar que se repitan los graves problemas que se registraron el año pasado con la vacunación contra esta enfermedad. Como se consigna en una nota que acompaña esta misma edición, la gripe se ha convertido en una verdadera "epidemia" y genera altísimos costos hasta en el aparato productivo del país.
La enfermedad ataca a partir de esta época y se acentúa mucho en el invierno. Genera un aumento enorme de los índices de ausentismo en la actividad pública y privada y se convierte en una amenaza seria para la población de todas las edades, pero más grave en el caso de los ancianos. Por eso debe formularse un claro llamado de atención sobre los organismos públicos de Salud y asistencia sanitaria. Es desde esos ámbitos que deben encararse campañas de prevención y poner en marcha programas de vacunación oportunos. El año pasado la vacunación empezó tarde y hubo serios problemas por la falta de vacunas. Sería deseable que aquella experiencia haya servido para corregir errores y ajustar las cosas, de tal modo que este año no vuelva a ocurrir lo mismo. Los especialistas coinciden en que la vacunación, para que resulte efectiva, debe aplicarse antes de la época de mayor riesgo. Esto significa que los meses de marzo y abril son los más recomendables para tomar este recaudo. Por eso debe actuarse con extrema celeridad, para que no sea demasiado tarde y se logre dar una respuesta más adecuada y eficiente ante la "epidemia". Debe tenerse en cuenta que, aunque muchas veces la gripe se toma como una enfermedad menor, se trata de un virus que puede generar -sobre todo en las personas de mayor edad o en los recién nacidos- complicaciones serias. Por eso es que las medidas de prevención deben ser difundidas a través de campañas eficaces que contribuyan a concientizar a la población sobre los riesgos y la necesidad de vacunarse. Para el sistema público de salud esas campañas pueden representar, incluso, un menor gasto en posteriores tratamientos e internaciones. Cabe enfatizar -como se dijo al principio- que esta enfermedad genera importantes costos y afecta la calidad de muchos servicios. En las escuelas públicas, por ejemplo, el ausentismo docente se multiplica en épocas de gripe y resiente, naturalmente, el servicio educativo, además de obligar -en muchos casos- a pagar suplencias. Por eso es que la preocupación por acentuar las campañas preventivas y generar conciencia sobre la vacunación debería ser una prioridad no sólo en los ámbitos de Salud sino también en los muchos sectores que se ven afectados por las consecuencias de la "epidemia". Un reciente trabajo elaborado por especialistas -ver detalles en pág. 14- da una perfecta dimensión de la magnitud que alcanzan esos costos en la Argentina, aún cuando es difícil medir muchos de los gastos indirectos que se generan por esta situación. En definitiva, se trata de actuar con eficacia y rapidez para atenuar los efectos de una enfermedad de la que nadie está a salvo y que, a pesar de que no se la considera grave y de que en muchos casos puede resultar apenas una incomodidad transitoria, también es capaz de provocar daños mayores y hasta poner en riesgo de muerte a muchas personas. Cabe reiterar, por último, que la experiencia del último año debe servir para que, esta vez, no escaseen las vacunas y se ataque el problema a tiempo.
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