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| Seguridad: Urgencias contrapuestas |
Por CARLOS ANDREUCCI (*)
Con motivo de la nota publicada por este diario el pasado 13 de marzo, en cuanto al debate sobre la manera de enfrentar la inseguridad en la Provincia de Bs. As., sería bueno preguntarse ¿quién representa en este debate el interés del pueblo? De la lectura de las opiniones vertidas en aquella nota, quedó claro la defensa sectorial que cada uno de los protagonistas hizo de sus intereses legítimos, aunque esto no siempre signifique ir a favor de la comunidad. También quedó clara, la urgencia de sacarse de encima en este tema las responsabilidades políticas que le pudiera caber a cada uno de los poderes. Se aprecia, cada vez con mayor intensidad, que la culpa siempre es del otro, nunca aparece la asunción clara de las responsabilidades propias, lo que indica que los hombres dentro de las instituciones están muy poco dispuestos a mirarse hacia adentro y si muy proclives a defenderse hacia adentro. Es bueno recordar que todas estas instituciones tienen el mismo último fin: el bien público. En esta línea, el Colegio de Abogados de La Plata se inserta en la defensa de las cosas públicas y del bien público sin subordinarlo a cualquier interés sectorial que, aunque legítimo, no siempre resulta prioritario dentro del marco de la crisis desatada en el ámbito de la seguridad. La discusión política sobre la remoción de los jueces por el voto popular -que entendemos inviable en la actualidad por la profundidad del debate previo que ello exige en nuestra sociedad- y la inamovilidad de los jueces como garantía de independencia del Poder Judicial -sin la autocrítica y el examen que debe hacerse sobre la desactualización del sistema de enjuiciamiento- permite advertir que la sociedad observa atentamente cómo se comportan quienes hoy tienen la responsabilidad de conducir las instituciones-poderes. De nuestras acciones dependerá que el ciudadano se acerque, se sienta representado, interpretado, defendido y crea en tales instituciones para afianzar su fortalecimiento. Por el contrario, puede darse que ese ciudadano se aleje de ellas por considerarlas feudos que sólo defienden intereses sectoriales. Claramente queremos transmitir que lo importante aquí no es una "eventual arenga política" o si no se "aplicó tal o cuál política". Lo importante -creemos- es afrontar las responsabilidades públicas para, en consecuencia, conseguir la "independencia" e "imparcialidad" del Poder Judicial, pero rescatando la idea de "eficiencia" y búsqueda del "valor verdad" que le debe el sistema judicial a la sociedad de hoy. Cabe recordar que tanto los magistrados como los políticos también son ciudadanos y que debemos comportarnos como alguna vez dijo Winston Churchill en plena batalla de Inglaterra, "...comportémosnos como si ésta fuera la hora más gloriosa...". (*) Presidente del Colegio de Abogados de La Plata
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