24 de Septiembre de 2001  
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Washington cambia su estrategia en Asia

El levantamiento de las sanciones estadounidenses contra la India y Pakistán, impuestas tras sus respectivos ensayos nucleares en 1998, parece una recompensa por su apoyo a la guerra que Estados Unidos emprende contra el terrorismo.
La decisión del presidente estadounidense, George W. Bush, beneficiará la política y la economía de Pakistán, que enfrentó una fuerte presión diplomática de Washington desde los atentados del 11 de setiembre.
Washington presionó fuertemente al presidente paquistaní, Pervez Musharraf, para que le diera la espalda al vecino régimen talibán de Afganistán que cobija al principal sospechoso de los ataques terroristas, Osama Bin Laden.
Funcionarios estadounidenses declararon que vigilaban de cerca las presiones que sufre Musharraf también en el ámbito nacional con los islamistas radicales. El levantamiento de las sanciones ofrece, al menos, una compensación política a su cooperación con Washington.
La Casa Blanca afirmó que la decisión de Bush no está vinculada con los atentados, sino que es el resultado de una reorientación de la política estadounidense en el sur de Asia.
"Gracias a esas sanciones, avanzamos hacia la no proliferación (de armas). Cumplida la tarea, las levantamos", declaró su portavoz, Jeanie Mamo.
El embajador de Pakistán en Washington, negó ayer que se trate de una recompensa al apoyo de Islamabad. "No es un asunto de negociaciones", declaró Maleeha Lodhi a la cadena de televisión CNN.
Diplomáticos paquistaníes en Washington declararon que no ven en esta decisión más que un simple reconocimiento de Estados Unidos a la injusticia de las sanciones.
Esta visión queda demostrada por los ocho primeros meses de la administración Bush en los que los consejeros nunca ocultaron que para ellos esas medidas, impuestas por la administración del ex presidente Bill Clinton, eran obsoletas.
India y Pakistán trabajaron mucho para levantar esas sanciones que significaban una reducción de desembolsos militares y de la ayuda económica y financiera.
Pero el impacto de esta decisión se sentirá más que nada en Islamabad. Washington podrá nuevamente participar en las decisiones del Banco Mundial y del Banco Asiático de Desarrollo, y alentar la inversión privada.
Para la India, cuya economía es más sólida y a quien Clinton benefició con el levantamiento de algunas sanciones, el impacto es más bien simbólico. La decisión de Bush difiere especialmente con las políticas seguidas por la administración precedente en el sur de Asia.

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