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| Alfonsín dijo que no votará nuevos recortes salariales |
EN BERISSO Y ENSENADA
En plena campaña electoral, el ex Presidente aseguró
que no votará nuevos ajustes que signifiquen achicamientos de sueldos
a estatales y jubilados.
Raúl Alfonsín, envuelto en ropaje de candidato, convocó a los radicales
y aliancistas a protagonizar una "pelea cultural" contra un adversario
al que definió como "neoliberalismo" y a reestructurar el Estado para
que deje de ser "debilucho" y le ponga límites y condiciones al libre
mercado. El ex Presidente de la Nación dedicó íntegramente la jornada
de ayer a hacer campaña en Berisso y Ensenada; fiel a su estilo no dejó
de cumplir con visitas que repite en cada paso por esas ciudades vecinas
así como también aprovechó la ocasión para dejarle en claro a la dirigencia
local de su propio partido que no está dispuesto a ser un hipercrítico
con el gobierno de Fernando de la Rúa pero que tampoco está sujeto a "no
criticar todo lo que sea necesario".
En las largas intervenciones frente a sus correligionarios, Alfonsín ignoró
a los adversarios, reiteró la necesidad de buscar la unión nacional con
"un acuerdo de 10 puntos básicos que se conviertan en políticas de Estado";
además sólo dejó caer dos promesas, en las que incluyó a su compañera
de fórmula, Diana Conti, "jamás, jamás, vamos a votar (en el Senado de
la Nación) ningún ajuste que signifique reducciones de salarios para los
empleados públicos y jubilados" y que "no vamos a aplaudir lo que no nos
guste, así como vamos a criticar lo que no nos guste".
El candidato radical y su compañera de fórmula participaron ayer de dos
actos y de reuniones con miembros de las colectividades extranjeras y
desocupados de YPF. A pesar del apoyo y muestras de afectos, la convocatoria
partidaria estuvo al tono de la crisis que atraviesa la política porque
no resultó multitudinaria aun cuando la movida la encabezara el propio
Alfonsín.
Sonriente, paciente con los correligionarios -identificó a muchos por
su nombre y apellido-, así como molesto con los periodistas, Alfonsín
cumplió con uno de sus ritos histórico. Su visita a Berisso empieza por
la casa de Marcelo Bassani adonde toma un café y recibe afecto y respeto.
Luego hay tiempo para salir a conversar con los correligionarios.
SIN NOMBRES PROPIOS
Con algunas diferencias, entre uno y otro discurso, Alfonsín dejó en claro
cuáles son los objetivos que se plantea establecer durante la actual campaña
electoral y cuáles serán las barreras que no piensa atravesar.
Con apenas un par de promesas de gestión, el ex Presidente enfocó sus
intervenciones hacia los siguientes puntos:
* Jamás menciona el nombre del presidente De la Rúa -seguramente para
evitar el pronunciamiento del público- y antes de dar una opinión del
gobierno nacional relata cómo "un tobogán continuo del neoliberalismo
hace desfilar el país hacia la pobreza". Instala ese punto de inflexión
desde la gestión de Alfredo Martínez de Hoz hasta nuestros días y plantea
que "cómo vamos a echarle la culpa a un año y medio de gestión" si los
logros no son suficientes. Reconoce como gestión de gobierno que las instituciones
de la República están en marcha.
* Convocó a una "batalla cultural" contra el neoliberalismo para reconquistar
"la movilidad social, la solidaridad" y el progreso y aseguró que "los
que aflojamos estamos muertos".
* Hizo una defensa de la política y de los políticos -"claro que estamos
desprestigiados y que hay cosas para hacer para achicar los gastos"-,
pero advirtió que los "neoliberales quieren más poder que la democracia
misma".
* Planteó que hay que votar porque "no tenemos que dejar que nadie elija
por nosotros".
* Hizo hincapié un discurso progresista que apunta a "fortalecer el Estado
para poner condiciones al libre mercado".
* Se autoasigna haber sido el primero en plantear "la reprogramación de
los pagos de la deuda externa" y en señalar que "no se puede seguir de
ajuste en ajuste porque es el círculo vicioso de la pobreza".
Antes de salir de los límites de Ensenada y luego de haber cautivado a
un auditorio radical, Alfonsín cumplió con otra visita personal. Pasar
por la casa de los Marelli y saludar a Mirta, la madre del senador provincial
ensenadense.
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