22 de Octubre de 2001  
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 Séptimo Día
Sin el "Colo", no hubo suspenso
Verlo inmóvil sobre la camilla fue letal para sus compañeros

Por MARTIN MENDINUETA

La brutal, aunque desnuda de intención, trompada que disparó el pibe Saja sobre el cráneo de Facundo fue, además de la bisagra del partido, un atentado devastador que decapitó a Gimnasia.
Un poco el destino y otro tanto el chaqueño Daniel Giménez, máxima autoridad de grisáceo desempeño, terminaron dándole forma al plan perfecto para destruir al Lobo: sacar del partido al "tripero" más peligroso. Dicho y hecho. El traslado de Sava en camilla, desde el arco del Bosque hasta la boca del túnel fue terrible. Verlo quieto y con el cuello ortopédico colocado por el Dr. Paús, instaló en el ambiente una horrible combinación de temor, escalofrío e impotencia. Justo él, fuerte como pocos, gladiador del área, viajaba tendido sin respuestas. Parecía una broma de mal gusto.
Después de ese impacto, nada fue igual. Sus compañeros quedaron shockeados. Aturdidos. Indefensos. Lejos de "tirar flores" con el sólo hecho de caer en gracia, Gimnasia sin Sava es como un verano sin sol. Representa mucho, con y sin pelota. Además de ser el más valioso, su injerencia en el plano anímico tampoco es menor. Cuando la ambulancia partió rumbo al Centro Oncológico de Excelencia, su equipo quedó a la intemperie. Es una mentira grande como una casa que todos son iguales, Sava es mucho más que el artillero temido por defensores y arqueros; se ha transformado en el símbolo más genuino del poderío mens sana.

No fue partido
Semejante mazazo distendió a San Lorenzo. Creció Zurita, empezaron a tocar Ervitti y Leo Rodríguez, Estévez hizo lo que quiso y el "Beto" Acosta demostró que, viejito y con algunas canas, sigue siendo un goleador muy respetable. El apogeo del último campeón corrió el telón que ocultaba las miserias de Gimnasia. Sólo Cavallo y un par de buenas pelotas colocadas por Sanguinetti le dieron vida a la criatura de Griguol. Timoteo dijo que jugaron su peor partido y no se equivocó ni por un pelito.
San Lorenzo tuvo acceso directo a la goleada, pero le faltó eficacia en las cercanías del "Toto" Hernando. Desde aquel instante que cortó la respiración del público, la pulseada no fue pareja. Como se dice en el potrero, no fue partido. Uno, el que ganó, daba la sensación de que podía aumentar la diferencia en cualquier momento; el otro, el que perdió, parecía enfermo de impotencia, lanzado a la búsqueda infructuosa del gol que jamás llegaría.

Penal o injusticia
Los reglamentaristas aducen que en jugadas como la protagonizada por Saja y Sava generalmente no se sanciona penal. Si es así, en lugar de acorralarla, le estamos dando vía libre a la injusticia. ¿Acaso es justo que Gimnasia se haya quedado sin su carta de triunfo y, al mismo tiempo, sin la posibilidad de anotar un gol mediante la ejecución de la pena máxima? Gimnasia, la víctima, no recibió "indemnización" de ningún tipo. Nadie se hizo cargo del daño, involuntario, que le hicieron. Sin dudas, algo está mal. El "Ciclón" quedó exento de multa, se la llevó de arriba, no pagó ningún costo por la impericia de su arquero.
Si la ley olvidó castigos para este tipo de acciones, todavía están a tiempo de cambiarla. Nunca es tarde, cuando el criterio es bueno.

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