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25 de Noviembre de 2002
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Miguel González encendió la luz

Un intento a fondo de Miguel González. Fue lo mejor del Lobo

Dentro de un equipo sin luces, el pibe Miguel González resultó el único que intentó clarificar. Merced a su endiablada habilidad -aunque pecó por momentos de individualista-, desfachatez y audacia, logró generar el poco fútbol que generó ayer el Lobo y eso alcanzó para complicar a la última línea de Huracán. El problema fue que no encontró eco en ninguno de sus compañeros y entonces sus esfuerzos resultaron insuficientes para quebrar a todo un equipo rival.
Un escalón más abajo se lo puede ubicar a Olave, principal responsable de que Gimnasia pudiera rescatar al menos un punto de su excursión a Parque de los Patricios. Si bien dejó algunas dudas a partir de no lograr retener algunos envíos y ceder innecesarios tiros de esquina, lo del arquero cobró altura a partir de quedarse con varias pelotas con destino de red, especialmente desde tiros de media y larga distancia. Lo mejor suyo estuvo en quedarse con un mano a mano ante el Lagarto Fleita, que intentó definir bien cuando daba toda la sensación que ya estaba vencido.
El resto del equipo volvió a ser una sombra: Pauttasso como defensor por la derecha no tuvo una buena tarde, ganando y perdiendo en la marca, además de mostrarse impreciso en la entrega del balón.
Siguiendo con la línea de fondo, Bruscom que no había tenido demasiado trabajo en la primera etapa, en el complemento entró en el desconcierto general y dio más ventaja que seguridad.
El más flojo atrás resultó Goux, quien se lo notó muy nervioso, impreciso en la marca, casi displicente con la pelota en los pies y muy fuera de tiempo cuando debió cortar de arriba.
Lo del juvenil Verón, por la derecha, fue más voluntarioso que efectivo. Tuvo numerosos problemas con la marca de Cochas, pero con gran amor propio trató de sacar el partido adelante. Lo mejor suyo fue una entrada haciendo la diagonal que definió con un impresionante remate que se estrelló en el travesaño.
Jugando como segundo volante central, Sanguinetti tampoco tuvo una destacada tarea. Tal vez lo más llamativo de su labor fue lo impreciso que estuvo con el balón. En la marca tampoco anduvo bien y aportó muy poco.
El más destacado de los volantes volvió a ser Esteban González, quien siempre dejó la sensación de que deja hasta la última gota de sudor dentro de la cancha. Tuvo un interesante primer tiempo, constituyéndose en patrón del círculo central, pero el cansancio lo fue ganando y terminó algo desdibujado en el complemento.
Por el sector izquierdo, Choy insinuó más de lo que terminó aportando. Mostró algunas cosas interesantes en el primer tiempo, pero siempre se quedó en el intento, ya que no las supo terminar bien. En el segundo tiempo se fue diluyendo y fue bien reemplazado.
Arriba, lo de Gimnasia fue muy pobre. Enría apostó a su gran entrega, pero le faltó claridad. Su juego fue muy enredado y no complicó nunca. Turienzo, por su parte, entró muy poco en juego ya que nunca le llegó limpio el balón. Sobre el final del partido, Fernández le ahogó sobre la línea el grito de gol.
De los que entraron, Castillo no fue la solución esperada por Ramacciotti como carrilero izquierdo, Salazar terminó perdido entre los centrales, y Noce jugó poco y lo hizo para reforzar el sector derecho, en donde estaban amonestados Pauttasso y Verón.

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