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| La inseguridad también jaquea los campos |
Como si fuera poco con el costado económico de la crisis, los horticultores no escapan al sino de la inseguridad que jaquea actualmente a todos los platenses: "hay constantes robos de todo tipo, desde herramientas hasta vehículos, pasando por cosechas enteras" indica Rivas: "un caso reciente pinta la situación; cansado de los robos, un quintero de Olmos contrató un guardia de seguridad. Una noche, el agente se metió en el maizal porque escuchó ruidos sospechosos, y disparó al aire. Le contestaron, al cuerpo, desde cinco puntos distintos al mismo tiempo". "Nuestra actividad está condenada si no podemos exportar y la gente no recupera poder adquisitivo real", apuntan desde la Asociación de Productores Hortícolas, donde barajan varias alternativas que, según creen, les permitirían superar la crisis: "queremos crear un parque con plantas de procesado agroindustrial en el predio del Mercado Regional, para poder procesar la materia prima local y sumarle valor agregado en productos tales como salsas, deshidratados o encurtidos. Sería una gestión mixta entre los productores, el Estado y capitales privados".
LA DANZA DE LOS COSTOS Actualmente, en los alrededores de La Plata pueden verse decenas de invernaderos sin techos, lo que es igual a sin producción. Y se estima que durante 2003 los horticultores platenses tendrían que renovar entre el 70 y el 80 por ciento del polietileno que los recubre. Un rollo de polietileno de 100 metros cuesta 370 pesos y tiene una vida útil de un año y medio. En nuestra región es común hoy hallar coberturas con tres años de uso. "Se ponen opacas, lo que genera malformaciones en las plantas" explican los productores: "crecen demasiado y se pierde el ritmo de la producción, lo que a su vez desmejora la calidad". Mil semillas de tomate -que con su mejor rendimiento germinarán en un 85 por ciento- cuestan 140 dólares; una garrafa de un litro con bromuro de metilo -el desinfectante de suelos más común-, 330 dólares; un litro de insecticida para las plagas más comunes, 200 dólares. "No es que no hayamos intentado técnicas alternativas" señala Vázquez, "pero las que se han probado -como desinfectar los suelos con vapor- no han rendido". "En el mercado el cajón de tomates se vende, como mucho, a 20 pesos, cuando su costo es de 14; el de pimientos, al mismo precio cuando el costo llega a diez" precisa Rivas: "pero es usual que estas hortalizas se vendan por debajo del costo. Los aumentos que el consumidor ve en las góndolas minoristas no llegan a los productores; si vamos a un escenario ideal el cajón de tomates tendría que valer 50 pesos, para ser rentables". "Acá todo suma y suma gastos" resume Luis Giuliodori: "el insecticida más elemental cuesta 200 dólares el litro, rinde menos de una hectárea y hay que hacer tres aplicaciones; para presentar el producto como merece la gente, el rollo de nylon para envolver cuesta 100 pesos y alcanza para 700 cajones; las cinco mil calcomanías, salen 3 mil pesos. Y cuando se hace la cuenta, estamos vendiendo casi al costo. Algo tiene que cambiar".
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