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27 de Septiembre de 2003


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Control del agua en escuelas y hospitales

Un proyecto de ley por el que se impulsa "la obligatoriedad en la provincia de Buenos Aires de la limpieza de tanques proveedores de agua potable con una periodicidad no mayor de seis meses, en hospitales y en establecimientos educativos de todos los niveles sean públicos o privados", tomó estado parlamentario durante los últimos días en el Senado bonaerense.
La iniciativa, presentada por el titular de la bancada de senadores provinciales del Frente Grande, Pedro Courtial, y que también propicia que semestralmente, "se verifique" la "perfecta hermeticidad de los depósitos de agua en esos establecimientos", fue girada por el legislador de Pergamino a las autoridades educativas de la Provincia y de la Nación, "para que la consideren como política a aplicarse en los inmediato".
En diálogo con EL DIA, Courtial dijo que "la idea de poner en marcha de manera urgente un sistema de control y prevención en los establecimientos educativos y de salud, surge en el marco de una fuerte polémica que está instalada públicamente desde hace tiempo relacionada con las 'dudas' sobre la potabilidad del agua de consumo corriente en varios distritos de la provincia de Buenos Aires y que se reflejan en la innumerable cantidad de quejas y demandas realizadas por usuarios del servicio".
La propuesta apunta además a establecer la obligatoriedad de realizar bimestralmente, un control sobre las condiciones de potabilización del agua en escuelas y centros asistenciales, con determinaciones químicas, bacteriológicas y físicas, para detectar la posible presencia de contaminantes microbiológicos, metales pesados, hidrocarburos y PCB.
En los fundamentos del proyecto, Courtial puntualizó que "el derecho al agua potable es una condición fundamental para garantizar la salud y una aceptable calidad de vida. El agua de buena calidad posibilita la salud, ya que el agua contaminada provoca numerosas enfermedades, como la fiebre tifoidea, la disentería, el cólera, la gastroenterisis, la diarrea, la hepatitis A y B, entre otras, que pueden poner en riesgo la vida de las personas que la hayan consumido".
"Se ha comprobado que las enfermedades transmitidas por el agua son más peligrosas para los niños, porque afectan su estado de nutrición y consecuentemente, sus capacidades para el crecimiento y desarrollo normales, lo que disminuye además sus defensas contra enfermedades de mayor complejidad", agregó el senador.

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