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Domingo 25 de Abril de 2004


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Una ráfaga ofensiva le bastó para el gran festejo

COMENTARIO

Por JUAN PABLO COSTA

Benjamin Tomaghelli zambulle al try y La Plata empieza a dar vuelta la historia. Gran victoria canaria para ilusionarse con un buen torneo.

La Plata se quedó con un justo y merecido clásico platense, el primero del 2004. Derrotó a San Luis en La Cumbre por 27 a 8 con un juego tan efectivo como contundente.

El conjunto canario se dio cuenta a tiempo que tenía que atacar a un elenco marista que mostró fallas en la defensa y poco a poco fue redondeando un resultado inobjetable. La buena patada del apertura Benjamín Tomaghelli -marcó 17 puntos-, una defensa que se hizo impasable (destacándose la tercera líne y el centro Antonio Mazzoni), la conducción del medio scrum Francisco Albarracín y la seguridad de Gonzalo Sarasqueta en el fondo fueron los pilares de una victoria ante un rival que no vencía desde 1999.

APROVECHO LOS ERRORES

El partido arrancó como la gran mayoría de los clásicos: cerrado. Ninguno arriesgó más de la cuenta y San Luis parecía más sólido en base a que tenía la pelota y obligaba a La Plata a jugar en su campo producto de los kicks de José Altube o Sebastián Crispo. Pero no era incisivo a la hora de atacar ya que solo tuvieron la chance del try jugando corto con los forwards cerca del ingoal.

Para colmo el apertura local tampoco anduvo derecho y solo pudo sumar con un penal -marró otro y un drop-. Los canarios esperaron el momento, sin enloquecer buscaron la manera de quebrar la defensa marista y en el primer espacio que tuvieron no perdonaron. Line out a cinco metros del ingoal azulgrana, el maul que se armó y Francisco Albarracín que abrió para que la línea quede en ventaja numérica y "Gogo" Sarasqueta apoye debajo de los palos.

Así la visita se agrandó y se volvió a aprovechar de un rival que salió desesperado a descontar. Benjamín Tomaghelli vio el espacio por el centro de la cancha y otra vez a cobrar. Pero no fue todo porque el apertura amarillo sobre el final amplió el marcador con un penal para poner las cosas 17-3.

ESPERO Y LO LIQUIDO

El segundo tiempo fue más intenso. No era para menos ya que San Luis debía salir a "matar o morir". La entrada de Agustín Creevy -Pumita con gran futuro- le aportó mayor agresividad a la tercera línea pero no fue suficiente para vulnerar una defensa canaria que presionó en todos los sectores del campo de juego. Los maristas atacaron a cuenta gotas, con poca profundidad y a los ponchazos buscaron el try.

La Plata, en tanto, esperó nuevamente y cuando tuvo la chance no la desperdició. Una gran jugada de "Panchito" Albarracín terminó en el try de Esteban Meneses para prácticamente liquidar el clásico. Pero falta más. Un drop de Tomaghelli estiró las ventajas y quedaban 20 minutos para que los maristas intenten la heroica.

Pero las pocas ideas en ataque no se lo permitieron. Si bien le anularon un try -la TV demostró un claro passforward de Altube para Notti-, más tarde el tercera línea tuvo revancha y logró descontar cuando era tarde. La Plata supo cómo jugar el clásico, golpeó en los momentos justos y volvió a festejar ante San Luis tras casi cinco años de sequía.

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