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| Fueron seis días intensos |
Entre golf, asados, visitas y caminatas con el torso desnudo
Entre partidas de golf, asados, amigos y admiradores, Diego Maradona vivió seis días intensos en la quinta “De más de dos”, ubicada en General Rodríguez, donde estuvo alojado hasta que ayer tuvo que ser internado nuevamente.
Tan sorpresiva como su llegada a la quinta -propiedad de la familia Mastellone- fue su partida, durante la madrugada y en una ambulancia que lo trasladó hacia la Clínica y Maternidad Suizo-Argentina, donde había estado 11 días internado en terapia intensiva por problemas cardíaco-pulmonares.
Durante su estadía en “De más de dos”, el “10” sorprendió a propios y extraños por su recuperación, que se mostraba aparentemente asombrosa, debido a las actividades que realizaba.
SU NUEVA PASION
El primer día en General Rodríguez, el astro futbolístico se dedicó a practicar su nueva pasión, el golf, casi siempre en compañía de su médico personal, Alfredo Cahe, y muy cerca de una enfermera, encargada de controlar su recuperación. Incluso, la misma noche en que llegó -el jueves de la semana pasada, un día frío y húmedo- salió a recorrer el campo e hizo unos hoyos.
Al día siguiente, realizó su primera aparición ante los medios al conceder una extensa entrevista con la diva Susana Giménez.
Durante su estancia, entre hoyo y hoyo, Maradona saludó a la gran cantidad de admiradores que hacían guardia en la entrada de la quinta y también recibió a numerosos amigos y figuras de los ambientes artístico y deportivo que se interiorizaron y preocuparon por su estado de salud.
Ricardo Darín, Alan Faena, Claudio García, Carlos Salvador Bilardo, José Luis Brown, “La Raulito”, Mauricio Serna y Marcelo Tinelli, entre otros, fueron algunas de las figuras públicas que concurrieron a la quinta para saludar y compartir un momento con el ex capitán del seleccionado argentino.
El fin de semana, Maradona tomó algunas actitudes sorprendentes para un hombre que había estado 11 días en terapia intensiva, como almorzar asado -achuras incluidas- con vino tinto, o recorrer los campos con el torso desnudo, exponiéndose a un nuevo enfriamiento.
El lunes a la noche, el astro organizó una gran cena con pastas de la que participaron decenas de personas, incluidas su ex esposa, Claudia Villafañe, y sus hijas Dalma y Gianinna. “La última cena” fue como definió el “10” esa reunión, dado que su intención inicial era viajar rumbo a Cuba el mismo martes, aunque ese mismo día canceló las reservas que tenía para volar hacia la isla caribeña.
Cuando todavía se creía que el jueves podía viajar a Cuba, Maradona recibió al empresario Marcelo Tinelli y a los jugadores de su equipo de voley, Bolívar Signia, flamante bicampeón de la Liga nacional, con quienes charló y tomó mate con facturas que los propios deportistas habían llevado, durante unas dos horas.
Poco después, Maradona gozó con el triunfo de Boca sobre Sporting Cristal, y luego se fue a dormir, aunque su salud le jugó una mala pasada y obligó a que ayer debiera volver a la Clínica Suizo-Argentina para ser internado.
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