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Jueves 6 de Mayo de 2004


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Crecen los reclamos por el problema de las veredas rotas

No hay una cuadra en La Plata que muestre toda la vereda en buen estado. El problema es histórico y la queja de los vecinos permanente. Más allá de la cuestión estética, vinculada a la pretensión de postular a la Ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad (la Ciudad fue diseñada hasta con consideraciones de cómo debían ser las aceras), la ausencia de baldosas, los pozos y las roturas en la vía pública son un peligro potencial para los peatones, causan innumerables trastornos a las personas discapacitadas y entorpecen el paso de la gente cada vez que llueve y el barro salpica la vestimenta. Es decir, la falta de mantenimiento de las veredas trae muchísimas consecuencias en la vida urbana.

En todos los barrios se observan veredas rotas, baldosas flojas y hasta pozos en plena acera. Del casco céntrico ni hablar. Al deterioro producto del desgaste y la falta de controles sobre su mantenimiento se suman los trabajos de las empresas de servicios, que generalmente tardan meses en tapar las excavaciones, y la mayoría de las veces, aunque las cierren, difícilmente dejan las aceras en perfectas condiciones.

Un platense con dificultades para desplazarse está indignado por el estado de la vereda de las fiscalías penales, ubicadas en 7 entre 56 y 57. "Si les resulta muy cara la reposición de baldosas que la arreglen con cemento alisado, pero que hagan algo. De casualidad no alcancé a caerme, pero me pude haber matado", contó el hombre. Como esa cuadra hay muchísimas y mencionarlas sería una tarea imposible.

Son los propietarios de los inmuebles quienes deben hacerse cargo -incluidos los costos- de mantener en buen estado los metros de la vereda que les corresponden. La ordenanza 3.001 así lo dispone. En varios casos los frentistas son organismos públicos y éstos tampoco se ocupan del cuidado de aceras por las que circulan cientos de personas por día que concurren a oficinas de atención al público. La sede de la Dirección de Control Urbano, por caso, mostró las baldosas de 20 y 50 destruidas durante años. Ahora las está reponiendo y las autoridades de la repartición estiman que para mediados de la semana que viene la vereda "va a quedar como nueva".

Si los frentistas no acatan la ordenanza, la Municipalidad, a través de Control Urbano, debe intimarlos a realizar los arreglos, en un plazo que determinan los juzgados de Faltas. Si no cumplen, pueden ser multados.

La ordenanza 3.001 reglamenta las pautas que hay que considerar cuando se construye una vereda. Las características que hay que respetar dependen si se trata de una calle o una avenida, y en ambos casos se exige que la extensión sea de todo el frente de la propiedad y desde la línea municipal hasta el cordón. También hay colores específicos y la gama depende del lado (si es par o impar) de las arterias. La normativa establece que el cantero para el árbol no se debe embaldosar y el cuadrado no puede tener una dimensión superior a 80 centímetros por 80 centímetros.

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