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| Una cuadra del Centenario a merced de los delincuentes |
Es la comprendida entre las calles 504 y 505. Los comerciantes exigen más seguridad
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| Federico Palmas, el encargado de
la casa de empanadas que fué asaltada en cinco oportunidades. |
Los comerciantes de un sector del camino Centenario, próximo a la estación de trenes de Gonnet, ya no saben qué hacer para poder trabajar sin disgustos ni sobresaltos. La ola de inseguridad parece haber alcanzado en el último mes y medio cifras escalofriantes y, según los testimonios que recogió este diario en ese lugar de La Plata, muy atrás quedó el miedo a sufrir un asalto. Ahora los vecinos, ante el feroz avance de la delincuencia, temen directamente por sus vidas.
El miércoles de la semana pasada, tras el quinto robo a una casa de empanadas, dos jóvenes se tirotearon con efectivos de la comisaría 13º de nuestra ciudad. No hubo heridos de milagro. En ese momento, ayudó el horario en que se produjo el enfrentamiento, después de las nueve y media de la noche, y que era un día de semana. Pero allegados al caso aseguraron que se escucharon no menos de diez disparos, lo que sirvió para acrecentar la sensación de angustia y desprotección ante la escalada de violencia.
Sobre esta terrible situación, Federico Palmas (28), encargado del local "El Noble Repulgue", aseguró que "esto es 'tierra de nadie'. Estamos expuestos a los robos y no hay nadie que nos ayude. Hemos hablado con las autoridades de la seccional de esta jurisdicción, pero siempre nos salen con que no tienen medios, personal o patrulleros. Y ese no es nuestro problema. Nosotros necesitamos seguridad para poder trabajar en paz".
"A todos los comercios de esta cuadra -por la comprendida entre las calles 504 y 505- los han asaltado varias veces. En los kioscos pueden atender detrás de una reja, pero acá no. La gente se va a otro lado. Los policías, el día del tiroteo, estaban parados frente a un negocio cerrado, en vez de caminar y moverse de un lado a otro. Ellos reaccionaron cuando me vieron a mi salir corriendo detrás de los ladrones", se quejó.
El joven destacó además que los delincuentes siempre utilizan la misma metodología para poder cumplir su objetivo, lo que tendría que ser de fácil resolución para la policía.
"Es sencillo, vienen de Villa Castells, de atrás de las vías, miran un poco y se mandan. Y una vez que te roban, salen disparados para el mismo lugar. Me parece que no hace falta mucha ciencia para poder controlarlos", mencionó.
REHENES DE LA DELINCUENCIA
Según pudo saber este diario, el problema de inseguridad no es sólo para los dueños, empleados y clientes de la casa de empanadas. En idéntica situación estarían un locutorio, un lavadero y una verdulería.
Precisamente, María, de 42 años, propietaria de este último comercio, explicó que "nos robaron dos veces. Eran chicos, diría menores, y estaban armados. Ahora tenemos que estar muy atentos y mirar bien antes de salir a atender a un cliente".
La mujer recordó que en uno de los asaltos intentó resistirse, aunque el marido le gritó que se quedara quieta, porque los ladrones tenían un arma.
"A uno lo quise agarrar del cuello, pero mi esposo me pidió que no me moviera. Soy bastante impulsiva y, en una situación así, reacciono. A lo sumo, que se lleven lo que quieran", comentó visiblemente indignada.
María, por último, manifestó que "a la mañana se ven más policías, por los bancos. Pero después, nada de nada. El barrio es bastante peligroso".
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