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| Pidieron perpetua por el crimen de un empresario |
Es por un caso ocurrido hace 16 años que se juzga por segunda vez en La Plata
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| El fiscal Sarlo pidió ayer
prisión perpétua para el acusado por el crimen
ocurrido en 1988. |
El fiscal de Juicio de La Plata Rubén Sarlo pidió ayer la pena de prisión perpetua para Dardo Emilio Céspedes, el sospechoso que fue detenido el año pasado y comenzó a ser juzgado esta semana en la segunda audiencia oral y pública por el asesinato de un empresario, ocurrido hace 16 años. En tanto, la defensa pidió la absolución.
Céspedes tenía un orden de captura pendiente por los delitos de robo agravado, tentativa de homicidio, y homicidio calificado, en dos episodios -hubo sospechas sobre móviles pasionales- ocurridos en abril y mayo de 1988, del que resultó víctima el empresario Fernando René Retamal.
Según se determinó en la investigación, en el primer atentado, Retamal recibió cuatro tiros y salvó su vida de milagro; pero en el segundo los delincuentes se aseguraron, demorando su traslado a una clínica, para que muriera desangrado como consecuencia de varios impactos de bala, que recibió en un robo que fue simulado en su casa con la finalidad de eliminarlo.
La causa que se le seguía estaba a punto de prescribir, pero en febrero del año pasado Céspedes fue detenido por policías de la Departamental La Plata, en una villa del conurbano bonaerense.
EL PRIMER JUICIO
Por este caso ya fueron juzgados, en 1992, en juicio oral y público en los tribunales penales de nuestra ciudad otros dos procesados.
En esa ocasión el presunto cómplice de Céspedes, José Luis Ledesma fue condenado a prisión perpetua, y la mujer de la víctima, Alicia Farías, que fue acusada de instigadora, fue absuelta de culpa y cargo.
EL CASO SEGUN LA FISCALIA DE JUICIO
Según se desprende del alegato del fiscal Sarlo, Céspedes era empleado del empresario Retamal.
En la acusación se tuvo en cuenta que varios testigos declararon en el juicio que Céspedes era como un hijo para el empresario.
Se presume que abusando de esa confianza, el imputado mantenía una relación sentimental con la mujer de Retamal. Y hasta se sospechó - por eso fue detenida y juzgada- que la mujer del empresario habría planeado junto a Céspedes y Ledesma el crimen.
Sarlo dio por probado que en la noche del 9 de abril de 1988, dos hombres "de común acuerdo para robarle, esperaron, en 26 entre 141 y 142 de Berazategui, a Retamal quien iba en una camioneta. Lo intimidaron con armas de fuego, uno se hizo cargo del vehículo. Fueron todos hasta un descampado de Ranelagh, donde le robaron al empresario dinero y objetos de valor. Luego le pegaron cuatro tiros y lo abandonaron dentro de su vehículo, al que le desinflaron una cubierta, en la zona del río Hudson.
El fiscal explicó que "la víctima logró sobrevivir ese ataque, infló la rueda, puso en marcha el rodado y fue hasta la casa de su hermano, quien finalmente lo llevó hasta una clínica donde logró recuperarse".
También alegó que "al no haber podido obtener el resultado deseado en el hecho anterior, así como para procurar impunidad, atento a que la víctima había reconocido por su voz a uno de sus atacantes, el acusado y su cómplice decidieron planear la muerte de Retamal, aprovechando la relación laboral y de amistad que mantenía uno de los imputados con la víctima".
"De esa forma, el 31 de mayo de 1988, cerca de las 17,30, un hombre se presentó en el negocio de Retamal en ausencia del mismo y simulando un asalto, extrajo un arma de fuego con la que apuntó a Céspedes, quien estaba atendiendo el local. Este último fingió que había sido intimidado por esa acción, condujo al presunto asaltante hasta la casa del empresario, ubicada en el fondo del comercio, donde se encontraban la esposa, el hijo menor y la madre", destacó el fiscal.
También dio por probado que "una vez en el interior de la casa, el hombre que portaba el arma, con la finalidad de hacer verosímil el hecho que se estaba ejecutando, le indicó al otro individuo que ate a una silla a la mujer de Retamal y obligó a la madre de éste a que entregara el dinero, mientras mantenía apuntando con el arma a Céspedes, quien además fingió ser víctima del robo de su reloj pulsera".
El fiscal sostuvo que, "los delincuentes esperaron unos veinte minutos, hasta que llegó a la casa Retamal, con con sus otros hijos del colegio. Estacionó su camioneta en un patio interno, y cuando descendían del vehículo, el hombre que colaboraba fingiendo y que era empleado del empresario, quitó de la puerta a una de las hijas para despejarle el camino al sujeto que se hallaba con el arma, quien le efectuó cinco disparos a la víctima y se dio a la fuga".
Por último, el doctor Sarlo señaló que "Céspedes tomó la decisión de trasladar al herido a una clínica para su atención, pero demoró deliberadamente su traslado, ocasionando la muerte del empresario antes de llegar al nosocomio".
El ministerio público calificó los hechos descriptos como "robo calificado, tentativa de homicidio y homicidio calificado", y consideró que en el juicio y en la causa penal surgieron pruebas para acreditar que Céspedes fue co-autor de los mismos.
Para graduar la pena requerida, el fiscal valoró como agravantes la "insistencia de atentar contra el valor vida, dos veces en 40 días; el acuerdo previo para delinquir y la extensión del daño causado", ya que la víctima estaba casada y tenía cuatro hijos.
Por su parte, la defensa pidió la absolución del imputado y planteó la nulidad de las actuaciones, a partir del secuestro del arma homicida en la casa del hombre acusado y condenado por el crimen de Retamal.
El lunes próximo, a las 13, los jueces de la Sala II de la Cámara de Apelaciones y Garantías de la Plata _Sergio Almeida, Carlos Ocampo y Sara Rodríguez de González- darán a conocer el veredicto de este caso.
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