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| Kirchner dice ahora que no hay un complot pero acusa |
Dio nombres de economistas y políticos que buscarían poner "trabas" a su gestión
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El presidente Néstor Kirchner rechazó ahora que exista un "complot" o "conspiraciones" contra el Gobierno, aunque acusó a economistas liberales y dirigentes políticos como parte del sector que pretende trabar su gestión y volver a la "vieja Argentina".
Kirchner, en el marco de la embestida del Gobierno nacional contra esos sectores mencionó en particular a los economistas Juan Luis Bour, de la Fundación FIEL, a José Luis Espert y Jorge Avila (CEMA), a quienes identificó como "defensores del endeudamiento argentino y de la convertibilidad".
"No hablo de conspiraciones ni de complot sino de sectores que trabajan para inviabilizar el gobierno y el cambio", dijo el Presidente en declaraciones a la prensa en Río Gallegos y agregó que estos grupos "se fuerzan en la tarea de magnificar la crisis energética y los problemas de seguridad".
Al ser consultado sobre los sectores a los que se refería, el jefe de Estado dijo: "ustedes ya los conocen, son los mismos de siempre: (la fundación) FIEL; (los economistas Juan Luis) Bour, (José Luis) Espert, (Jorge) Avila".
Sobre la fundación FIEL, Kirchner dijo uno de sus integrantes "fue a Nueva York después que nosotros, a expresar posiciones totalmente diferentes y tratar de quitarnos posibilidades de gobernar".
GRUPOS POLITICOS
Al ser consultado sobre si considera que hay grupos políticos también involucrados, dijo: "Me parece bien que coincidan (Mauricio) Macri y (Ricardo) López Murphy; muchísimos sectores piensan en un país diferente, quieren el país que nos agobió en los años 90 y mi obligación es decírselo a los ciudadanos".
Según el Presidente, se trata de "sectores desplazados, representantes de la década del '90; son los defensores del endeudamiento argentino, de la convertibilidad, del desempleo de millones de argentinos, de la situación de quiebre del 2001; son los mismos que hoy hablan y quieren inviabilizar el gobierno".
"No se trata de complot ni de conspiraciones. Son actitudes oscurantistas de quienes quieren recuperar posiciones perdidas, en el marco de la lucha y el debate político", acusó Kirchner frente a los mineros de Río Turbio y sus familiares.
Desde temprano, el Gobierno había buscado sacar la definición de "complot" de la discusión con los sectores políticos y económicos contra los que cargó el jefe de Estado.
El jefe de gabinete, Alberto Fernández, había dicho que "no se trata de advertir a la gente sobre un complot, sino que en este proceso de cambio hay sectores que resisten porque hay intereses que están siendo conmovidos".
Agregó: "Lo del complot tuvo que ver con reacciones mediáticas".
Sin embargo, el propio Fernández comentó que existiría un policía involucrado en el robo que sufrió un asesor del presidente Kirchner, José María Salvini, en la ciudad de Buenos Aires, con lo que volvió a alentar las sospechas.
En tanto, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, temprano fue muy duro y aseguró que a "este gobierno no lo voltean con presiones" pero después bajó el tono y habló de dirigentes que "quieren crear un clima social adverso".
El jefe de Gabinete coincidió además en cargar contra algunos "empresarios" y "banqueros" que -según afirmaron- generaron "pronósticos adversos" y habrían augurado un fin anticipado de la gestión de Kirchner.
Funcionarios mencionaron entre los responsables de esa supuesta actitud a la Fundación FIEL y a "consultores que les dicen" a bancos internacionales que "hay un 50 por ciento de posibilidades de que este Gobierno no termine su mandato".
Las denuncias oficiales se basaron en una serie de hechos que el Gobierno entendió como parte de "una campaña para generar caos", y en ese marco se mencionaron un atentado contra instalaciones de la ex línea de trenes Roca y una serie de hechos delictivos en la Capital Federal. También en las críticas por la crisis energética.
En ese marco, el ministro Fernández enfatizó que al Gobierno hay "acciones" que le "llaman poderosamente la atención".
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