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| Universitario: dos fueron condenados y tres absueltos |
Marasco recibió 2 años de prisión y un empleado de la colonia 6 meses. Los demás fueron absueltos
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| El padre y los hermanos del chico
que murió en Universitario se abrazaron tras la sentencia. Dos
de los acusados fueron condenados en el juicio oral y público.
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En un fallo dividido, en medio de un clima cargado de emotividad, el Tribunal Oral en lo Criminal I de La Plata condenó ayer a dos de los cinco acusados por el delito de homicidio culposo, del que resultó víctima Lautaro Soto, el niño de cuatro años que murió ahogado en una de las piletas del Club Universitario de Gonnet en diciembre de 2000, cuando asistía por primera vez a una colonia de vacaciones.
Los jueces Guillermo Labombarda y Samuel Saraví Paz responsabilizaron por el trágico accidente al ex jugador de fútbol de Gimnasia Eduardo Marasco -el encargado de la colonia de vacaciones- y lo condenaron a dos años de prisión (en suspenso) y a 8 años de inhabilitación especial, al dar por acreditado que actuó con inobservancia de los reglamentos y de los deberes a su cargo, al no adoptar los recaudos de seguridad.
Los dos jueces también condenaron a seis meses de prisión, en suspenso,
al por entonces estudiante de educación física Juan Luciano Fores;
y absolvieron de culpa y cargo a las procesadas Natalia González,
Analía March y Daniela Chirra.
El fallo contó con un voto en disidencia de la jueza Patricia De La Serna, quien al igual que el fiscal de Juicio Rubén Sarlo entendió que los cinco imputados fueron autores responsables del delito de homicidio culposo.
LA CLAVE DE LAS DISIDENCIAS
En su voto, el juez Saravi Paz dio por probado que el 11 de diciembre de 2000, cerca de las 10,30, en las instalaciones de Gonnet de Universitario, donde funcionaba la colonia de vacaciones de la dirección provincial de Vialidad, en el interior de la pileta de natación con forma de riñón, por imprudencia, negligencia e inobservancia de los reglamentes de las personas que lo debían cuidar, murió de asfixia mecánica por sumersión el menor Lautaro Soto.
El magistrado, al igual que su par Labombarda, interpretó que el lugar del hecho consta de dos piletas: una en forma de riñón, en donde se ahogó el niño, que en el momento de la tragedia estaba bajo la custodia de Fores. Y otro natatorio circular que está pegado al antes señalado, que era vigilado por las otras tres empleadas contratadas por Marasco.
Sin embargo, para la doctora De La Serna y el fiscal Sarlo, no existe tal división de piletas y se trata de un solo natatorio que estaba a cargo de los cuatro empleados de Marasco.
FALTA DEL DEBER DE CUIDADO
Los tres jueces coincidieron en señalar que Marasco es autor responsable porque asumió -en el contrato celebrado con Universitario- hacerse cargo de la colonia de Vialidad que se iba a desarrollar en el citado club.
En ese contrato el ex futbolista aseguró que iba a contar con personal idóneo para desarrollar distintas actividades recreativas, entre ellas la práctica de la natación.
El tribunal le reprochó a Marasco que a pesar de haberse comprometido con los padres de los niños, no contrató guardavidas diplomados, "cargo que es indelegable" en profesores de educación física o maestras jardineras.
En el fallo se destacó que él sabía que Universitario contaba con guardavidas en las piletas a partir de las 11, pero igual dejó que los niños ingresaran a ellas antes de ese horario.
También se tomó en cuenta contra el acusado que le dio a sus empleados instrucciones no adecuadas para el cuidado de menores de cinco años en una pileta.
En tal sentido, en la sentencia se precisó que varios testigos afirmaron que Marasco le dijo a sus empleados que cuidaran a los niños desde el borde, cuando un guardavidas experto explicó en el juicio que cuando se trata de criaturas de entre 3 y 5 años el cuidado debe ser extremo y siempre debe haber alguien vigilando dentro del agua.
Con respecto a Fores, en el fallo se consideró inadmisible que no haya observado ese día al pequeño Soto, porque según lo declarado por los médicos en las audiencias de debate, en función del cuadro clínico que presentaba, debió haber permanecido "chapoteando en el agua, posiblemente al sumergirse y entrar en pánico", por espacio de unos dos minutos hasta que quedó inconsciente flotando en el agua.
Cabe recordar, que el niño fue hallado sin vida por otra profesora de la colonia que se acercó al lugar y vio que flotaba boca abajo. Esa docente declaró en el juicio que en principio pensó que el pequeño estaba jugando, pero al acercarse notó que estaba morado, sianótico y sin signos vitales.
Lautaro fue sacado de inmediato de la pileta y se tocó el silbato de alerta. Luego llegó Marasco, lo tomó en sus brazos y salió corriendo para la guardia médica. En el trayecto una doctora le hizo maniobras de reanimación. Posteriormente hicieron lo mismo los médicos de UDEC que lo llevaron al hospital de Niños, donde murió una hora y media después. A pesar de los desesperados esfuerzos el niño nunca recuperó sus signos vitales.
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