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| Las escuelas luchan contra el alcohol y las drogas |
Desde la aparición de casos puntuales, la problemática en los colegios se instaló en primer plano
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| En el Nacional sus directivos luchan
para que el flagelo del alcohol y las drogas no ingrese al colegio. |
En las últimas dos semanas, el fenómeno del consumo de alcohol y drogas en la adolescencia mostró la pintura más dramática, en la que se pudo verse a chicos intoxicados dentro de dos colegios. Eso no fue una casualidad: también en estos días, un juez consideró que la cadena de distribución de estupefacientes se ha extendido por todo el sistema y directivos de varias instituciones reconocen que están cara a cara con el flagelo.
El cuadro terminó de darle forma a un diagnóstico que preocupa en la comunidad y requiere de la atención del sistema educativo. Ante ese desafío las escuelas responden con una gama de estrategias que avanzan sobre ese flagelo a través de la incorporación de temáticas afines en la currícula escolar y también con la integración de equipos profesionales que se dedican a detectar situaciones de vulnerabilidad entre los estudiantes.
El caso de los tres alumnos del Colegio Nacional que debieron ser hospitalizados luego de ingerir una mezcla de psicofármacos y cerveza unos minutos antes de ingresar a clases también mostró una función poco vista para los directivos escolares. En ese caso, el director del Colegio salió a reclamar control municipal ante la sospecha de venta de alcohol a los menores de edad en la zona de esa institución y también salió a pedir la colaboración de los propios comerciantes.
"Acá la droga no entra", dijo Gustavo Oliva, antes de puntualizar sobre las herramientas que usan en el Nacional. "Nosotros trabajamos en todos los niveles el tema de la prevención. Yo soy docente, fui preceptor, jefe de departamento y de estudios durante mucho tiempo y tengo muchas estrategias. En el Colegio trabajamos esta problemática abordándola desde diferentes disciplinas y con seminarios sobre problemáticas sociales".
Según el docente, los estudiantes pueden ver así la composición química del tabaco o el alcohol. También en Psicología avanzan sobre las problemáticas sociales y los factores de riesgo, así como las características de los vínculos sociales y familiares. Y en Biología reciben información sobre la "acción neurofisiológica" de las drogas.
Los colegios secundarios, tanto en el caso del Nacional, como en el sistema bonaerense, también pueden avanzar sobre el eje "socioafectivo" en sus gabinetes psicopedagógicos o de orientación escolar, en los que suman aportes asistentes sociales, psicólogos y docentes. "Ahí tenemos profesores que hacen seguimiento permanente de los alumnos, a través de entrevistas y análisis de actividades extraescolares, la composición familiar, sus gustos y dificultades psicofísicas. Hay una evaluación hasta clínica y de acuerdo a lo que exponen se va trabajando en la orientación individual y familiar", apuntó Oliva.
Como respuesta al caso en cuestión, el Colegio ordenó terapia individual y familiar como condición para la vuelta a clases de los tres chicos afectados y también puso en marcha un plan de trabajo con las familias de otros chicos considerados en situación de riesgo.
CAPACITACION DOCENTE
En el Normal 1, otro de los secundarios tradicionales de la Ciudad, también conocen de cerca el problema y al plan preventivo sumaron a una fundación europea que se dedica a capacitar docentes. Así, esos educadores desarrollan luego una secuencia de talleres específicos a lo largo del ciclo lectivo.
Una opción de este tipo ofrece también la subsecretaría de Atención de las Adicciones de la Provincia. Están los cursos de prevención y atención clínica en distintos niveles que se ofrecen en las escuelas. De esa oferta el Colegio Nacional tomará, para sus docentes y preceptores, las actividades con contenidos de prevención.
La semana que pasó, volvió a ofrecer otra manifestación del drama de las adicciones en la escuela Técnica 3 de Los Hornos. Dos adolescentes que cursan el tercer ciclo de la EGB entraron a clases, después volvieron a la calle y reingresaron con signos evidentes del efecto que provoca el consumo de alcohol y marihuana. Los directivos pidieron asistencia médica y como los del Nacional, una semana antes, debieron ser trasladados por unas horas al hospital.
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