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El fútbol despierta una gran esperanza. Mañana a las 4, todos a madrugar para ver a Argentina ante Paraguay en la final olímpica
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ATENAS, Grecia.- Falta apenas una
cuota para saldar la deuda que tiene el fútbol
argentino. Sólo una. La más difícil, tal vez,
porque se trata de la final, que determinará si la Selección
nacional consigue o no esa medalla dorada olímpica que tanto
se ha hecho desear. Mañana (a las 4, hora de nuestro país:
televisan América, Canal 7 y TyC Sports), seguramente los
argentinos madrugarán o prolongarán la noche para
palpitar a la distancia, frente al televisor, un partido que puede
ser histórico. Y a miles de kilómetros de distancia,
el equipo que dirige Marcelo Bielsa buscará ubicarse en lo
más alto del podio, un sitio que nuestro fútbol nunca
ocupó y al cual ningún deportista de este país
accede desde 1952, cuando los remeros Tranquilo Capozzo y Eduardo
Guerrero lograron el título en los Juegos de Helsinki. En
un desenlace que promete emociones, el último capítulo
enfrentará a los dos representantes sudamericanos, pues el
martes, luego de que Argentina goleara a Italia, Paraguay se sacó
de encima a Irak en la otra semifinal.
Si los antecedentes sirvieran para inclinar la balanza, indudablemente
habría que empezar a frotarse las manos. Argentina ganó
los cinco encuentros que disputó, marcó 16 goles y
mantiene su arco invicto, producto de un funcionamiento sólido,
efectivo, que tuvo pasajes brillantes y figuras sobresalientes,
como Carlos Tevez, autor de siete tantos. Pero todo eso no alcanza
para garantizar el éxito. Tras un esfuerzo grande, se necesita
un envión más, otros noventa minutos que confirmen
que el conjunto albiceleste es el mejor de la competencia.
Paraguay realizó un trabajo inteligente, porque también
fogueó a su selección Sub 23 en la Copa América
y llegó con buena preparación a Grecia. Ya en el certamen,
terminó primero en el Grupo B, más tarde eliminó
a Corea del Sur y el martes venció fácilmente a Irak,
con lo cual se instaló en la final. La experiencia de Carlos
Gamarra en el fondo y del goleador José Saturnino Cardozo
en la ofensiva ha sido vital apuntalando a los jóvenes. Y
aunque la campaña ya generó encendidos elogios en
el país vecino, el grupo conducido por Carlos Jara no quiere
conformarse. Tiene menos presiones que Argentina. Y la misma ambición
de colgarse la medalla de oro por primera vez.
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