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| En La Plata se denuncian 4 casos de abuso sexual infantil por día |
La mayoría de los abusadores son padres y padrastros, y se registran casos donde las víctimas tienen apenas meses de vida. Las estadísticas marcan un crecimiento aterrador de la problemática. Psicólogos, jueces de menores, médicos y sociólogos analizan las aristas de un drama que asusta, crece y alarma
Investigación y textos: Facundo Bañez
"Cuando empezó a manosearme yo tendría seis o siete años. No más. A mi vieja no le podía decir nada; era su marido y estaba segura de que no me iba a creer. Ojo que al principio tampoco entendía muy bien qué era lo que me hacía, pero después, cuando pasó el tiempo, empecé a sentir una mezcla de miedo, culpa y vergüenza que me dejaba temblando. A mi hermano me parece que también lo manoseó alguna vez. Estoy segura, aunque con él nunca hablé de eso. No pude. No me animé".
La que recuerda y habla es Mariela F. Su relato se remonta a unos 20 años atrás, cuando vivía junto a su hermano menor, su madre y su padrastro en una humilde casa de Bernal oeste. Hoy ella vive en La Plata y trata de borrar esa y otras heridas. Separada hace poco de un marido golpeador y con un nene de cinco años, Mariela se escapó de su segundo hogar por un temor tan lógico como inevitable: repetir la historia familiar. "Si bien él nunca manoseó a nuestro hijo -dice-, había empezado a golpearlo. Y vos viste cómo es esto. Sea sexual o no, el abuso a un pibe es un tema demasiado jodido".
La historia de Mariela es triste pero paradigmática. Ella acaso no lo sepa, pero lo que cuenta de su pasado se vuelve hoy día lugar común en cientos de hogares de nuestra región donde la violencia y el abuso sexual a menores son moneda corriente y cotidiana. Los datos lo demuestran: mientras que hace cinco años el cuerpo médico local de la Policía recibía un caso denunciado cada seis meses, actualmente recibe 4 por día.
"Es increíble pero real -dice Pablo Gatti, de ese cuerpo de médicos y especialista en medicina legal-. La gran mayoría de los casos tiene a los padres o los padrastros como abusadores. El promedio diario es de cuatro casos pero pueden ser más. Depende también de la época del año: en invierno, cuando muchos chicos de zonas humildes comparten la cama con sus padres, se registra una escalada tremenda".
Las palabras de Gatti están en sintonía con un estudio reciente elaborado por profesionales del Hospital de Niños de La Plata, quienes, tras casi diez años de investigación y luego de analizar más de 400 casos ocurridos en nuestra región, determinaron que el 77,05 por ciento de los abusos sexuales a menores se da dentro del ámbito familiar.
"Hoy los negadores del problema son el principal escollo para actuar en forma rápida y oportuna -destaca Rita Otero, pediatra especialista en el tema y responsable del trabajo-. Una forma de negación nos dice que no hay que repetir la revisación o el interrogatorio, pues esto es revictimizar al niño. Mentira: el tema debe ser tratado tantas y cuantas veces sea necesario siempre con el consentimiento del niño y en el medio adecuado. En mi experiencia personal con más de 900 niños evaluados, pude constatar que el chico quiere hablar, quiere ser escuchado y presta colaboración con quien se acerca para contenerlo y curarlo".
Oscuro, complejo y traumático, el tema hace tiempo que golpea en las puertas de la sociedad con el firme propósito de ser escuchado. Se observa con crudeza en los hospitales y en los juzgados, y dice presente en varias escuelas y centros educativos de la región, donde los últimos casos denunciados hablan de una escalada del problema pero, al mismo tiempo, de una toma de conciencia que permite que episodios antes silenciados puedan salir ahora a la luz y ser compartidos por docentes, alumnos y familiares.
Para Otero, de hecho, desde 1970 "se viene operando una transformación en la sociedad que permite detectar el fenómeno. Pero hay que insistir, porque los negadores de la problemática siguen estando y pueden aparecer tanto en el ámbito familiar como en el judicial o en el escolar. Sucede que muchas veces el niño molesta con su relato y obliga a los adultos a tomar conductas que nunca tomaron. Por eso para muchos lo mejor es el silencio".
Casi de la mano de esta problemática aparecen cifras que, asociadas con la maternidad adolescente, inquietan y encienden una luz de alarma. Según datos extraídos del proyecto de ley de Salud Reproductiva de la Provincia, por ejemplo, del 20 al 25 por ciento del total de nacimientos que se registran en territorio bonaerense corresponde a embarazos adolescentes. En nuestro país 120 mil niños nacen cada año de madres menores de 19 años. El 35 por ciento de estos niños son el segundo y hasta el tercer hijo de estas madres. Y en la mayoría de los casos, dicen los especialistas, estos embarazos tuvieron al abuso sexual como protagonista.
Pero hay más: un relevamiento realizado el año pasado por el Consejo Escolar de La Plata en 114 establecimientos con población en riesgo social, vino a demostrar que un 16 por ciento de los embarazos corresponde a menores de 14 a 17 años y un 0,2 por ciento a menores de 14 años. A nivel nacional, el 16 por ciento del total de nacimientos corresponde a adolescentes de entre 11 y 19 años, cifra que asciende considerablemente en nuestra ciudad, donde el 22 por ciento de los partos atendidos son de madres menores y muchas veces víctimas de violación.
Otro dato: un estudio reciente auspiciado por Unicef demuestra que más de 105 mil adolescentes dan a luz anualmente en la Argentina, y que, como otra de las consecuencias de situaciones abusivas a menores, casi el 14 por ciento de las muertes maternas registradas en el país corresponde a niñas de entre 10 y 19 años.
Según Pablo Gatti, la desprotección del menor y la falta de información "contribuyen a que la problemática del abuso sexual infantil siga creciendo. Los casos que nosotros atendemos tienen en su mayoría a víctimas de entre 3 y 4 años y de entre 8 y 10 años. Esas son las edades más frecuentes a la hora de ver abusos deshonestos o directamente violaciones. Pero cuidado que también atendemos casos donde las víctimas tienen apenas meses de vida".
Más de 190 países del mundo firmaron la convención de los Derechos del Niño. Sin embargo, la situación de los menores que sufren ataques sexuales en nuestro medio y en el mundo sigue siendo desastrosa. Desde Naciones Unidas, por ejemplo, se viene impulsando una coordinación policial internacional para luchar contra estos delitos y para formar a jueces y abogados especializados para escuchar e interrogar a los niños.
"Una adecuada intervención judicial no sólo detiene el proceso crónico del abuso, sino que aporta estrategias de abordaje terapéutico con las víctimas y sus familias", asegura la jueza de Menores platense Inés Siro, cuyo tribunal recibió en lo que va del año más de 25 casos de violación a menores.
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