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Domingo 7 de Noviembre de 2004


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Emotiva procesión trasladó los restos de Sor María Ludovica
Una multitud acompañó la marcha de fe desde el Hospital de Niños hasta la Catedral

Uno de los momentos más emotivos se dio cuando la urna con los restos de Sor María Ludovica arribó a la Catedral.

Los restos de Sor María Ludovica -recientemente beatificada por Juan Pablo II- fueron trasladados ayer desde la capilla del Hospital de Niños hacia la Catedral, acompañados por una multitudinaria y emotiva peregrinación por las calles de la Ciudad. Mientras la urna que guarda los restos de la beata eran llevados en una cureña del Ejército, numerosos vecinos y comerciantes del centro comercial calle 12 -por donde se desarrolló el recorrido- acompañaron con pañuelos el paso de la procesión.

Grupos de scouts, sacerdotes y hermanas religiosas encabezaron la marcha que partió acompañada por una multitud de fieles desde la puerta del Hospital de Niños y, a medida que avanzaba la peregrinación, era notorio como muchísima gente se iba sumando y acompañaba los cánticos religiosos que eran interpretados por un dúo que se trasladaba en una camioneta en donde se encontraban los músicos que componían las melodías.

Asimismo, médicos, enfermeras y la comunidad del Hospital de Niños, en especial muchos padres de pacientes y pequeños que fueron curados en este centro asistencial, tomaron parte en gran número de esta peregrinación acompañando desde muy cerca el paso de la cureña del Ejército, móvil donde eran llevados los restos de Sor María Ludovica.

Uno de los momentos más emotivos, fue cuando la procesión ya recorriendo calle 12 hizo un alto y la multitud rezó el "Padre Nuestro" ante el vuelo de pañuelos de muchos vecinos que se encontraban en los balcones de los edificios siguiendo de cerca el paso de los restos de Sor María Ludovica.

La emoción, las lágrimas de cientos de fieles iban en aumento a medida que se interpretaban diferentes canciones religiosas y grupos de alumnos de escuelas y comunidades religiosas se sumaban a cada paso de las más de dos cuadras de gente, que avanzaba lentamente hacia la mítica Catedral, donde eran aguardados por el Arzobispado de La Plata y los abanderados de los diferentes colegios católicos.

El paso de la procesión también fue acompañado por el relato de un peregrino que resaltaba las bondades de Sor María Ludovica..."Fue una mujer que dio su vida por los niños y la salud", "Un ejemplo a imitar en pos de engrandecer su obra", fueron algunas de las frases tan contundentes como reales para describir y pontificar la tarea inmensurable de esta mujer milagrosa.

EL ARRIBO A LA CATEDRAL

La emoción fue llegando a su punto máximo cuando los restos de Sor María Ludovica y la multitud que los acompañó, comenzaron a dar sus primeros pasos en Plaza Moreno, mientras el sonar de las campanas de la Catedral "bendecía" el arribo de la procesión.

En las escalinatas del templo mayor, el Arzobispo Monseñor Héctor Aguer junto a representantes del arzobispado de nuestra ciudad, abanderados de las escuelas católicas de la región y cientos de fieles, aguardaron el arribo de la procesión, al tiempo que un cerrado y emotivo aplauso acompañó el ingreso a la Catedral de la urna que transportaban las hermanas religiosas y donde descansan los restos de la ahora beata.

La procesión tuvo como final la santa misa brindada por Monseñor Aguer ante una multitud de fieles que desbordó la Catedral. Luego, se hizo la ceremonia religiosa y se depositaron los restos de Sor María Ludovica en un altar diseñado a la derecha de la nave principal del templo.

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