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| Una aventura platense en moto a la Patagonia |
El estudiante, ella canadiense, relatan la experiencia que los lleva por la ruta 40
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Santiago Vivacqua es un platense, estudiante de turismo, amante de los viajes y los lugares insólitos, quien conoció a Wendy, una canadiense de 23 años enamorada de Latinoamérica, durante una excursión en la selva del norte boliviano hace poco más de un año. Desde entonces, la relación continuó a través de internet, y por ese medio coordinaron para llevar adelante una aventura en moto "hasta algún punto distante en la solitaria pero fascinante ruta 40, al sur de la Patagonia Argentina".
Por estos días, Santiago y Wendy se encuentran en Bariloche, desde donde relataron a EL DIA la fascinante experiencia, no exenta de peripecias, que están viviendo en su "diario de motocicleta".
"Para no exigir innecesariamente las motos (y los cuerpos) -contaron- salimos en tren hacia Bahía Blanca. Al llegar, listos para nuestro bautismo en ruta, no nos esperaba el mejor de los climas, caía una fina pero insistente llovizna que nos debatía entre salir o esperar eternamente hasta que pare. Decidimos hacerle frente al mal tiempo, nos emponchamos con todo lo que traíamos, y esquivando camiones salimos a recorrer la ruta nacional 3 hacia Viedma, en Río Negro. Este tramo de la ruta recorre largos campos, algunos cultivados, con pequeños parajes que distraen la vista de quien la circula. Nos vimos obligados a parar en numerosas ocasiones para descansar un poco, pues la posición de manejo de las motos, sumada al viento, se combinaron en una agotadora experiencia".
"Al llegar a destino -agregaron- acampamos detrás de una estación de servicio al costado de la ruta, gracias a la generosidad de uno de sus empleados, y habiendo descansado de estos primeros 270 kilómetros, ya estábamos listos para seguir adelante".
"Luego de visitar la bonita costanera del río Negro, seguimos por la ruta 3 hacia la ciudad balnearia de Las Grutas. Este tramo de 170 Km. es sumamente árido, sin ningún paraje entre las dos ciudades. Las Grutas es la ciudad de veraneo por excelencia en este sector de la Patagonia. Acuden aquí, cada temporada, mas y más turistas en busca de sus grandes playas y cálidas aguas que rondan los 20 grados".
LOS PROBLEMAS MECANICOS
Estando en Las Grutas, a la joven pareja se le presentó el primer inconveniente de la travesía. "Estando en un cámping apareció la primera mala noticia del viaje -describió Santiago- cuando al intentar regular las válvulas de mi moto, que estaban un poco ruidosas, descubrí que una se estaba por cortar".
"Como pudimos -agregó- llegamos con las motos a tomar el tren que recorre la provincia de este a oeste, con destino final en Bariloche. El viaje fue malo, ya que se retrasó más de 4 horas y frecuentemente se detenía por algún desperfecto en la máquina, pero el paisaje mejoraba cada minuto y generaba en nosotros una creciente expectativa por lo que vendría".
"Al llegar a destino -añadieron- y a pesar del inconveniente mecánico, nos invadió una alegría enorme frente a ese paisaje impresionante. Los cerros manchados con una incandescente nieve, el verde de la vegetación que nos rodeaba y la retama (arbusto típico de la zona) completamente florecido convertía los caminos en túneles amarillos que empalagan la vista de los recién llegados. Y aunque el clima no era el mejor, esa fabulosa combinación de azules lagos con inmensos cerros verdes, blancos y amarillos hizo olvidar los problemas mecánicos".
Sobre una de las motos, Santiago relata que "quedó desarmada en la casa de unos amigos, aguardando por el repuesto, pero sin esperar un segundo salimos en la de Wendy a recorrer la ciudad; el Centro Cívico, el circuito chico que bordea la costa del lago Nahuel Huapi, y los indescriptiblemente bellos paisajes de la exclusiva zona de Llao Llao, el lago Escondido, el cerro López y los pequeños poblados de la antigua Colonia Suiza, histórica por ser parte del poblamiento original de Bariloche. Y hasta tuvimos la posibilidad de conocer a Teodoro Mermoud, hijo de aquellos aventureros de principios del siglo XX, quien nos relató algunos de sus más preciados recuerdos sobre aquel antiguo asentamiento".
Desde allí, Santiago y Wendy, una vez que puedan solucionar los desperfectos mecánicos de una de las motos, seguirán avanzando hacia el sur por la solitaria ruta 40, "hasta los lugares más australes a los que podamos llegar, en nuestro viaje en moto hasta el lejano sur".
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