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Jueves 10 de Febrero de 2005


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Empezó jugando a lo Pekerman y terminó al estilo Bielsa
El cambio favoreció la imagen de la Selección

DUSSELDORF, Alemania.- El equipo argentino empezó jugando a lo Pekerman y para empatarlo terminó al más puro estilo Bielsa. La Selección arrancó con una línea de cuatro (con marcadores de punta bastante retenidos) en el fondo, con un mediocampo compuesto por tres volantes más Román Riquelme como creador y una pareja ofensiva. Pero faltando doce minutos para el final, con el ingreso de Luciano Galletti por Aldo Duscher (un delantero por un volante de marca) pasó a un 3-3-1-3, esquema con el cual llegó a la igualdad definitiva.

De atrás para adelante, el Seleccionado argentino empezó con Javier Zanetti y Gabriel Heinze marcando los laterales, el ex Newell's con bastantes problemas para frenar al negro Asamoah; apuntalados desde el centro por Nicolás Burdisso y Gabriel Milito, aunque este último no mostró el nivel que se le conoce porque dio ventajas en la marca y en el juego aéreo. En la mitad de la cancha, Aldo Duscher fue el volante central (sin alcanzar a ser el patrón del equipo) acompañado por afuera por Lionel Scaloni (lo más flojo) y Juan Pablo Sorín. Mientras que a Román Riquelme le quedó la función de manejar la pelota y distribuir el juego, algo que hizo con intermitencias.

Arriba quedaron Javier Saviola y Hernán Crespo, a quienes la pelota les llegaba poco. Pero cuando entraron en juego no era mucho lo que producían. El Pibito quedó una vez mano a mano frente al arquero teutón, pero se demoró y le permitió a Lehmann que lo tapara. En tanto que el ex River, era más lo que miraba que lo que podía hacer. Hasta que le tocó ejecutar el penal y la mandó adentro.

CAMBIOS Y MAS CAMBIOS

Al ver que las cosas no andaban bien, José Pekerman hizo dos cambios, aunque respetando el orden táctico con el que había empezado el partido. Sacó a Milito y a Scaloni mandando a la cancha a Esteban Cambiasso y a Maximiliano Rodríguez, y rearmó el bloque defensivo. Con Heinze como segundo marcador central, Juampi Sorín como lateral izquierdo, ubicó al Cuchu como volante por izquierda (aunque cuando la pelota la tenía Argentina se adelantaba por el medio) y a Rodríguez por la derecha.

Riquelme siguió como armador, pero sin terminar de encontrar su puesto en la cancha. Tuvo intermitencias y eso le quitó importancia a su juego. Tal vez lo mejor suyo se vio cuando Pekerman puso en práctica el esquema de Marcelo Bielsa, con el cual la Argentina presionaba a sus rivales, los atacaba y los superaba.

Eso sucedió cuando Luciano Galleti ingresó en lugar de Aldo Duscher. De esa forma, con Riquelme volcado mayormente sobre el andarivel derecho, la mitad de la cancha se la terminaron repartiendo entre Maxi Rodríguez, el Cuchu Cambiasso y Sorín, quien volvió a su puesto original. Arriba, a la dupla compuesta por Crespo y Saviola se sumó el recién ingresado. Y con esa formación se vieron los mejores minutos de fútbol argentinos. Aunque ya quedaba poco, sólo doce minutos. En ese lapso Crespo señaló la igualdad con un gol que terminó de consagrarlo como la figura de equipo.

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