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| Argentina cosechó un empate y muchas dudas |
No fue buena su tarea ante una Alemania tan empeñosa como limitada
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| Riquelme sufre la marca de Kuranyi
y Ernst. Argentina rescató un empate en Alemania. |
DUSSELDORF, Alemania.- Fue un empate con muy pocos ribetes futbolísticos para destacar. Sobre todo de parte de Argentina, que es lo que más nos interesa. El equipo argentino no jugó bien en este amistoso ante una pálida Alemania, que está lejos de aquellos seleccionados teutones que arrollaban, que mostraba solidez y una admirable claridad conceptual para jugar. Este es un mediocre conjunto, que sólo arrastra su poderoso nombre, pero sin sustento en el juego. Ante este rival, Argentina no encontró nunca un funcionamiento convincente. Tuvo poca capacidad para tener la pelota, fue muy impreciso, demasiado frontal, sin apertura de la cancha. La Selección no atacó casi nunca por los costados, al menos hasta que entró Galletti, cuando faltaban doce minutos. En ese último rato, el equipo se hizo "bielsista": del 4-3-1-2 que usa José Pekerman desde que se hizo cargo, pasó al "viejo" 3-3-1-3. Quedó con Zanetti, Burdisso y Heinze atrás, con Maxi Rodríguez, Cambiasso y Sorín en el medio, Riquelme como enganche y arriba, Galletti, Crespo y Saviola. Fueron los mejores momentos, los más ofensivos. Y así llegó al empate.
DOMINIO ALEMAN
Antes, y sobre todo en el primer tiempo, el dominio fue alemán. Con la simpleza de su orden, sin ningún aspecto distintivo a sobresalir, Alemania ejerció presión con la dinámica de su mediocampo, ante un equipo argentino pasivo, sin poder salir de su campo. El toque argentino era lento, sin sorpresa. Todo terminaba en pelotazos largos y defectuosos hacia Crespo y Saviola, de fácil dominio para Worns y Mertesacker, los centrales locales.
Apenas alguna cosita distinta de Riquelme despertaba alguna ilusión, pero sin compañía, le costaba mucho superar la locomotiva línea de volantes alemana. Sorín jugaba casi como un segundo volante central, al lado de Duscher, y allí se diluyó, no pesó. Zanetti no se proyectaba tampoco y sin delanteros que fuesen por afuera, Argentina quedaba ahogada. Alemania generó un par de chances claras hasta que Frings tradujo en gol un penal de Burdisso a Kuranyi. Al rato, el árbitro inventó un penal de Freier a Sorín y Crespo empató. Pero sobre la hora del primer tiempo, Schneider lo dejó solo a Kuranyi, descuidado por Milito, y el delantero definió bien ante Abbondanzieri.
ALGUNA MEJORIA
En el segundo tiempo entraron Cambiasso y Maxi Rodríguez por Milito y Scaloni, los más flojos del equipo. Sorín pasó de lateral y Heinze se corrió como zaguero. Con Cambiasso tirado sobre la izquierda, Argentina tuvo un poco más de manejo de pelota, aunque sin profundidad. Alemania cedió en la presión y el partido se hizo intrascendente, de mitad de cancha. Tuvo una clarita el equipo alemán en los pies de Ernst, pero Abbondanzieri -que también tuvo un par de buenas intervenciones en el primer tiempo- salvó lo que hubiese sido un 3-1 definitivo.
Argentina había emparejado pero no conseguía quebrar, no podía hacer la diferencia. Hasta que entró Galletti por Duscher. Pasó Saviola como delantero por izquierda y así, con tres puntas, más Riquelme de enganche y Cambiasso ya puesto como volante central, Argentina pasó por fin a dominar. A los 35, llegó el empate a través de un golazo de Crespo, que fue a buscar un pase largo de Cambiasso por izquierda, con la pelota picando delante suyo, vio adelantado a Lehmann y se la tiró por arriba, de zurda. La pelota ingresó limpita. Dos a dos, con la vuelta del goleador. De ahí hasta el final, Argentina intentó ganarlo ante un rival que ya se había apagado. El amistoso -demasiado amistoso- quedó en empate. Una prueba más que confirmó a un Crespo derecho para el arco, pero que dejó algunas dudas importantes en cuanto a funcionamiento y a algunos rendimientos individuales.
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