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| ¿Una
metodología del terror para negociar con el Gobierno? |
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El atentado que estremeció ayer Madrid causó la reacción acostumbrada del gobierno español: el proscrito grupo armado vasco ETA, aunque debilitado por las continuadas detenciones de sus miembros en los últimos años, sigue teniendo condiciones y deseos de atacar.
Sin embargo, los analistas que intentan descifrar un motivo más profundo detectaron algo tentador y paradójico en el atentado. ETA, al igual que en otros ataques perpetrados en los últimos meses, se esmeró mucho en no causar muertos. Ello da credibilidad a los persistentes informes de contactos entre la ETA y el gobierno socialista: un indicio de que por medios no letales los etarras intentan forzar un diálogo, al mismo tiempo que evitan una carnicería que obligaría al gobierno a descartar las negociaciones y causaría una reacción adversa en el electorado español.
Según el analista político Javier Ortiz, que reside en el país vasco y trabaja para el diario madrileño El Mundo, la naturaleza peculiar del atentado del miércoles frente a un edificio de oficinas "es un buen síntoma". "Lo que ETA intenta decir es que no negocio porque estoy derrotada, sino porque realmente deseo negociar", dijo Ortiz, e indicó que las anteriores negociaciones de paz fueron precedidas de ataques. "Los atentados de Al Qaida en Atocha cambiaron la ecuación para ETA: la revulsión contra el terrorismo que barrió España significa que un ataque a gran escala sería una acción suicida. Sería el fin de ETA incluso entre la opinión pública vasca", dijo.
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