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Jueves 10 de Febrero de 2005


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Cromañón: las pérdidas por desastres sociales son más difíciles de superar
Los familiares de las víctimas de Cromañón y su dolor, puestos de manifiesto en cada marcha y en cada expresión.

Los duelos por la pérdida de un ser querido en un desastre social, como el la de la discoteca República Cromañón, son difíciles de superar y duran más que los causados por las catástrofes naturales o por hechos individuales, explicaron especialistas.

Los desastres sociales tienen como componente la mano del hombre -que pudo haber evitado la tragedia- y esta situación crea en el deudo una mayor impotencia, sostuvo un especialista.

Otro precisó que "el duelo es individual" y consiste en "enfrentar la verdadera dimensión de la pérdida" y remarcó que "el enojo o la ira por encontrar un responsable, es algo externo y distractor del duelo".

UNA CATASTROFE SOCIAL

El incendio de la discoteca de la zona porteña de Once, donde murieron 192 personas, la mayoría adolescentes, fue considerado como una "catástrofe social", advirtió Silvia Alper, miembro del Centro de Orientación y Acompañamiento en Duelo (COAD). Tras el desastre del 30 de diciembre, 185 personas acudieron al hospital de emergencias psiquiátricas porteño Torcuato de Alvear, detalló el jefe de la dirección de Estrés Postraumático del establecimiento, Daniel Mosca.

El psiquiatra reveló que de ese total, 158 son sobrevivientes del incendio, 21 son familiares de éstos, y sólo seis son familiares de los muertos. Los otros servicios de salud mental de la ciudad recibieron víctimas del incendio casi en la misma proporción que el hospital Alvear -centro de referencia de la especialidad del sistema de salud porteño.

El Alvear recibió sobre todo a quienes padecían estrés postraumático agudo y estaban en una situación crítica, detalló Mosca. "En un un mes a un año, todavía van a aparecer más pacientes y recién allí van a cambiar estos porcentajes, con más familiares de víctimas mortales", agregó.

"Lo social va a influir en la respuesta -detalló- pero el enojo y la ira por encontrar un responsable externo, no será más que un accesorio o un distractor del duelo. Saber que su ser querido murió en una situación de catástrofe, en la que una de las variables determinantes fue el factor humano, es muy traumático y la impotencia y la bronca aumentan", agregó Alper.

Las catástrofes sociales se caracterizan por ser "sucesos imprevistos, en los que se produce un desmantelamiento social en la comunidad y entre las causas que la ocasionan está presente el hombre", comentó. La profesional agregó que "se trata de una experiencia aterradora y las consecuencias son más graves que en una catástrofe natural. El mundo se vuelve más inseguro y los duelos -en este contexto- son más complicados".

Las consecuencias de un duelo no elaborado son múltiples: trastornos del sueño por pesadillas y en la alimentación, distracción y descenso en el rendimiento escolar y, por último, manifestaciones de ansiedad tales como tics, fobias y miedos. Silvia Justo, supervisora del equipo de niños del Centro de Asistencia y Docencia en Salud Mental Dos, afirmó que las consecuencias de un duelo mal elaborado pueden ser muy graves y generar "enfermedades recurrentes, como otitis y anginas".

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