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| El miedo en la periferia de La Plata por el hantavirus |
Habitantes de El Retiro se sienten "desamparados". Piden medidas y un centro de salud
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La muerte de la pequeña Ayelén pegó de lleno en el corazón de los habitantes de El Retiro, pero dolorosamente reconocen que no los sorprendió. Hace tiempo que vienen luchando para mejorar las condiciones de vida del barrio, que se movilizan, que golpean puertas y mantienen reuniones, que escuchan promesas todavía no cumplidas. Y ahora tienen miedo como se tiene siempre ante el desamparo, sobre todo cuando sienten que a sus hijos los acecha un enemigo que no conocen, del que nunca habían sentido hablar y que ya les arrebató a la pequeña Ayelén.
El sábado quedó internado en observación el hermano de Ayelén y según cuentan el barrio, "hay otros cuatro chicos internados". Según autoridades del Hospital de Niños, "todos están en observación pero salvo el hermano de la nena que falleció, el resto mantendría hasta ahora cuadros febriles inespecíficos. Lo mismo, por ser de la misma zona, se los tiene en observación. Algunos han sido dados de alta, a otros se los mantiene preventivamente". Similar información brindó a EL DIA el director de la Región Sanitaria XI, José Luis Mainetti.
EL BARRIO
A diferencia de lo ocurrido en 1996 en una cabaña de El Bolsón, en nuestra región el hantavirus está unido a las condiciones de vida. Hay excepciones, como el caso de los veterinarios que murieron a causa de este mal, pero en la mayoría de los casos fueron hijos de la pobreza, como la primera víctima fatal de 1998, Fátima Báez de 10 años, hija de trabajadores rurales que vivían en condiciones casi miserables. En esta oportunidad, Ayelén era hija de trabajadores, que viven modestamente en una casita de material, como muchas de las que están en El Retiro y lindan con el asentamiento.
Chispa y Néstor Tozonotti, Mario Aranda, Susana Alvarez y Ana Gialionardo pertenecen a "Corazones de El Retiro", una aventura solidaria conmovedora que empezó en una comparsa, se transformó en club de fútbol infantil y terminó en comedor, apoyo escolar y contención a los chicos y biblioteca. Ellos vieron crecer ese barrio de familias humildes de trabajadores y pasar de ese puñado, al actual, habitado por algo más de diez mil personas. Creció anárquicamente, como lo hicieron los barrios periféricos en los años 90, cuando se les empezaron a adosar asentamientos. Así conviven las modestas viviendas de material con casillas de madera y chapa. Cuentan que el barrio está cruzado por el arroyo Pérez, que tiene el límite de las vías en calle 52 y hacia el este, del depósito de chatarra y autos abandonados de Fiscalía de Estado, pilas de carrocerías saqueadas y oxidadas. Las crecidas del arroyo inundaban las casas aledañas y el comedor El Charquito le debe su nombre. Después de mucho luchar, cuentan, lograron que lo dragaran, pero ayer, su cauce casi seco, era una cinta verde llena de pastizales y basura. "Y ratas", agregan. Carlos Aranda y Margarita, que se suman a la caminata, cuentan que son vecinos del depósito de chatarra y del arroyo y que las ratas invaden las casas. "Uno se sienta y ve cómo caminan por los árboles. Una las echa, tira veneno y vienen otras y más. Y por eso, nadie hace nada".
RECLAMOS Y MOVILIZACION
Si bien la lucha es desde hace tiempo, el caso de hantavirus los ha aguijoneado. Vuelven a reclamar un centro de salud, "no lejos, sino en el corazón del barrio. Que sea accesible a las madres que tienen que trasladarse con sus chicos. Que haya pediatras. Lo habían prometido y deben cumplirlo. También pedimos que se traslade el desarmadero que viola el código de planeamiento urbano, porque no puede estar en este terreno y sin embargo está, siendo una amenaza para la salud de todos. También pedimos el entubamiento del arroyo, que pase regularmente el recolector de basura y que se haga una buena limpieza y desmalezamiento".
También piden equipos de promotores sanitarios que enseñen a modificar los hábitos que conspiran contra la calidad de vida de todo el barrio. Porque no valen folletos, sino instrucciones prácticas y concretas. "Se debe ir casa por casa, porque los ratones están en las viviendas. La gente en las reuniones cuenta que los escucha caminar por el techo. Hay que desratizar urgente porque en el barrio hay muchos chicos, muchos y deben escucharnos. Mañana estaremos a las 10 en el Municipio con nuestro pedido". La planilla que han hecho firmar en el barrio, dice escuetamente: "Señor Intendente, los abajo firmantes, vecinos del barrio El Retiro, se dirigen a usted con el fin de que se comprometa a cumplir la promesa efectuada a la asamblea barrial el 1º de setiembre de 2004, en el marco de una reunión realizada en el Palacio Municipal de que en 2005 se construirá en el barrio El Retiro un centro de salud".
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